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Humanismo Superior

Autor: Darío Alvaro Jordán Medrano

De la Civilización al Humanismo Superior.

Dónde comprar el libro – Nº del Depósito Legal: 8-4-4191-17.

Estados Fallidos

Corrupción Sistémica

Crisis Terminal del Sistema Mundial de Poder

Sociedad Humanista

Título del Original: De la Civilización al Humanismo Superior – Año: 2018

INDICE:

Introducción

Humanismo

¿Por qué Humanismo Superior?

Evolución del Ser Humano

Era de la Humanización

Era del humanismo primitivo

Era de la Civilización

La mujer

Las amazonas

El feminismo

El Estado
Capitalismo

Nacionalismo

Imperialismo

Colonialismo Interno

Estado Fallido

Humanismo y Poder

La Crisis Terminal

El Humanismo Superior

Brechas Hacia el Humanismo Superior

Acerca del Autor – Bibliografía

Introducción

“De la Civilización al Humanismo Superior” es un resumen de la evolución de la humanidad, particularmente de la Era de la civilización, intentando abarcar la praxis de la crisis terminal de la Era y esbozar los elementos constitutivos de la nueva sociedad que se va conformando con el desarrollo de la conciencia, el crecimiento del conocimiento, la experiencia y que la hemos diferenciado con el nombre de Humanismo Superior.
gidos por la naturaleza en aquellos lugares no penetrados por la cultura Occidental en el agreste Amazonas y el inhóspito Chaco Boreal; es la cultura de la transición del humanismo primitivo a la era de la civilización, de fuertes contenidos espirituales, de rasgos religiosos similares y una estructura social y económica común, asentados en principios de reciprocidad y muy poco reconocida por el mundo científico, que abarcó los valles y llanos del rio Amazonas y del Rio Del Plata, se extendió por el Orinoco, El Caribe e incluso compartieron los nativos de Norteamérica.

Se han hecho esfuerzos por recoger los valiosos aportes de la historia de otros pueblos que han transitado por la evolución de la humanidad, particularmente de la cultura Occidental, con lo que se logra esbozar un futuro refulgente para el género humano, que hemos llamado Humanismo Superior en reemplazo del apocalíptico final que se empeña en sostener el sistema de poder hegemónico de la civilización.

Es un intento por resumir la experiencia vivida por la humanidad a lo largo de su existencia en el afán humano de vislumbrar la esperanza tan ansiada por el género humano en un grito por un horizonte multifacético de culturas y convivencias humanas en paz y amor.

Humanismo

Tradicionalmente el humanismo se reconoce como un movimiento intelectual de carácter filosófico, científico y cultural iniciado en Florencia, Venecia y Roma, que luego se extendió al resto de Europa, a partir del siglo XIV, de recuperación del pensamiento grecorromano clásico, por lo que también es conocido como humanismo renacentista.

Fue una reacción del pensamiento libre ante la censura permanente ejercida por la Iglesia a todo intento de renovación intelectual al margen de los dogmas teologales exigidos por la Inquisición.
Con el humanismo, se impuso el antropocentrismo, es decir que se rescató al ser humano como centro del interés, actividad y pensamiento del mismo ser, frente al teocentrismo religioso, que reconoce a Dios como causa de todas las cosas.

A partir del Renacimiento se usó y todavía se usa el nombre de humanidades para distinguir materias del área del pensamiento clásico, reconocidas por su contenido humano, frente a las de los antiguos profesores de los dogmas teologales autorizados por la Iglesia.

El movimiento humanista estuvo en el centro de la discusión del pensamiento filosófico. La Iglesia intentando renovar su imagen construyó interpretaciones “humanistas” cristianas y sectarias tratando de ocultar el genocidio ejecutado por los españoles, portugueses, ingleses y otros europeos contra los pueblos de América, África, Asia y Oceanía. Los comunistas lo construyeron endiosando a los trabajadores mientras el partido los esclavizaba y dirigía los genocidios contra los campesinos, clases medias y pueblo en general que se resistía a la imposición dictatorial del partido.

El humanismo renacentista, pugnando por superar el oscurantismo vertical adquirió un carácter crítico y rebelde, defensor de cambios sociales, económicos y políticos profundos en busca del bienestar individual y social como fueron: la reforma luterana, calvinista, anglicana, la contrarreforma, la Ilustración, el fortalecimiento de los nacionalismos europeos, la revolución industrial, la revolución francesa; continúa y continuará rompiendo estructuras en la búsqueda de la dignificación del individuo y de los pueblos, conculcada por 12.000 años de imposición del poder, director de la civilización, procurando la ansiada sociedad humanista.

El irracional contenido del comportamiento de la sociedad, a nivel mundial, expresa los condicionamientos antihumanos frente al humanismo de la sociedad, incluyendo las interpretaciones filosóficas, que hacen los sabios del pensamiento cosmogónico desde el comienzo mismo de la existencia humana.
A los filósofos griegos correspondió el privilegio de acompañar tempranamente la interpretación teórica de la evolución social de la antigua cultura europea conformada desde los orígenes del neolítico, la que constituyó el antecedente protohistórico de la civilización occidental.

La filosofía de la naturaleza del humanismo primitivo fue recogida por los filósofos presocráticos con el reconocimiento de la materia como punto de partida de su incipiente especulación y su reflexión sobre la naturaleza y el ser. Con la introducción del agua como primer principio de la naturaleza, por Tales de Mileto, ampliado por Anaxímenes con la introducción del aire, luego por Heráclito con la introducción del fuego y finalmente Empédocles de Agrigento que introdujo un nuevo principio o raíz, la tierra.

Esta doctrina, de los cuatro elementos: agua, aire, fuego y tierra, constituyeron los componentes básicos del universo, indestructibles y eternos, cuyas cualidades fueron simbolizadas por los dioses: Zeus, Heras, Aidoneo y Nestis, respectivamente.

Empédocles también introdujo la existencia de dos fuerzas originarias y opuestas, que actúan en la naturaleza humana. Dos fuerzas supremas: el Amor y el Odio, expresiones de origen natural y divino a la vez. El primer concepto favorece las fuerzas unificadoras, de amistad y amor, integradoras y de unión; el segundo es una fuerza de dispersión, de desunión, de hostilidad. De esta manera Empédocles (490 – 430 a.n.e.2) reconocía las esencias del ser humano, rectoras de la era de la civilización, antecedentes presocráticos de lo que aquí identificamos como el humanismo y el poder.

¿Por qué Humanismo Superior?

El humanismo es la esencia del ser humano y ha estado presente en él desde los inicios de la era de la humanización. Ha sido y es la fuerza directriz de este proceso hasta la actualidad.
Estas cualidades distinguieron al ancestro primigenio del género Homo, común con el ancestro primigenio del género Pan, del actual chimpancé y bonobo. Se fue complejizando en forma creciente a lo largo de su evolución. Cualidades que varían según el grado de desarrollo psíquico, biológico y del potencial que le ofrece la naturaleza, la que, con el desarrollo de la técnica y la ciencia a lo largo del tiempo, adopta diferentes formas de expresión.

A lo largo de la historia moderna, cada línea de pensamiento, cada movimiento ideológico y/o filosófico, cada partido, ha construido su propuesta “humanista” de interpretación cosmogónica, por supuesto, acorde con su objetivo particular de poder, en función de un interés sectario, en el que los que comparten el pensamiento pertenecen a su círculo, los otros son marginados e incluso condenados a desaparecer.

Estas coyunturales y variadas interpretaciones, que le han dado las diferentes tendencias del pensamiento, hacen necesario revalorar el humanismo posmoderno, que va naciendo en remplazo de las diversas interpretaciones del poder para que no sea confundido por las manipulaciones anti humanistas construidas verticalmente, falsamente auto identificadas como humanistas.

Para distinguir la visión totalizadora de esta sociedad emergente, centrada en el ser humano, en equilibrio con la naturaleza, de carácter abierto, generada por el ser más avanzado en su condición humana, por incorporar los adelantos de la ciencia y la tecnología acumulados hasta la fecha y por corresponder a la etapa más avanzada de la humanidad, es que se ha propuesto diferenciarla con el nombre de Humanismo Superior.

Por ahora, sólo digamos que el principio fundamental del Humanismo Superior se sustenta en la voluntad de las bases de los pueblos, como expresión dialogal de los elementos comunitarios, donde se expresa y compatibiliza simultáneamente los intereses individuales con los de la comunidad, es donde se determinan libremente los contenidos del Humanismo Superior. Es una expresión de la auto dignificación humana, a diferencia de los planteamientos sectarios y elitistas que pretenden tozudamente continuar con su imposición vertical.

Más adelante se desarrollan otros aspectos de elementos y valores que surgen en la sociedad que muere y anuncian algunas cualidades de la sociedad que nace, identificada con el Humanismo Superior. De cualquier modo, todo será revalorizado por los consensos de las bases humanas.

Evolución del Ser Humano

La Identidad del ser humano está determinada por la condición humana del ser. La que, según Jorge Riechmann, se caracteriza por la corporalidad, la animalidad y la cultura. Otros pensadores incorporan el espíritu, para unos de origen natural y para otros de origen divino. Se presenta en su sistema interno, en la morfología de sus órganos, su funcionamiento, su estructura, su acumulación genética, histórica y cultural, que se expresan en su relación con otros seres y en general con el entorno, que condiciona su existencia.

Fueron los desequilibrios provocados por los cambios de la naturaleza en el planeta tierra los que dieron origen a la vida, a los procesos evolutivos y a la selección natural, en una relación caótica del sistema interno del ser por establecer condiciones compatibles con las del sistema externo que las condiciona, en las que, la aparición de una variante progresiva trae aparejada muchas variantes regresivas, que la selección natural se encarga de decantar, mientras que las variantes progresivas se multiplican y saturan el medio, entrando a una etapa de competencia, donde, de acuerdo con la opinión de Charles Darwin, expuesta en la “El origen de las especies”, se impone el más apto, ya sea psíquica o biológicamente. Es la expresión del equilibrio dinámico alcanzado entre el sistema interno del ser y el sistema externo, que lo condiciona.

Cuando el sistema interno de la especie humana no logre mantener sus variables ajustadas armónicamente con las de la naturaleza, el sistema externo, el ser humano desaparecerá como ya lo han hecho infinidad de otras especies.
La evolución del ser humano responde a un proceso de cambios continuos en el acervo genético, cuyo resultado es el desarrollo de la condición humana. Según los cambios encontrados en los hallazgos antropológicos se han ordenado tres etapas evolutivas, ya completadas, y una en gestación, las que son:

  1. Era de la Humanización.
  2. Era del Humanismo Primitivo.
  3. Era de la Civilización.
  4. Era del Humanismo Superior.

En la actualidad la humanidad se encuentra terminando la era de la civilización, en la transición hacia la cuarta era, que ante la falta de claridad interpretativa de la tendencia que nace, solo por ser posterior a la moderna la han identificado como posmoderna. En realidad, se trata de una nueva era cuyas características se encuentran bien definidas y conforman lo que aquí llamamos e identificamos como la 4ª Era, la Era del Humanismo Superior.

Se puede resumir diciendo que la evolución del ser humano y de la humanidad en su conjunto pasó por una era de humanización del ser, de más o menos de 7 millones de años, una era del humanismo primitivo de 200.000 años, ambos en directo equilibrio dinámico con la naturaleza, y una era de la civilización de 12.000 años, sostenida por el poder, en la que los parámetros de la naturaleza son afectados en forma creciente por la actividad humana hasta lograr la capacidad de la eliminación de la misma especie.

A lo largo de la civilización el humanismo ha sido permanentemente la fuerza impulsora del crecimiento, del conocimiento y de los cambios en busca de mejores condiciones de vida para los pueblos, sin embargo, el poder, encumbrado por la riqueza, impone coercitivamente la hegemonía de los ricos, explotadores del pueblo, de la mujer, de la naturaleza y resiste permanentemente las aspiraciones humanistas.
seando a Lord Acton3, se puede resumir diciendo que: “el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente y los dueños del poder son hombres malos”.

Era de la Humanización

Esta era se distingue por haber sido en ella que se inicia la diferenciación entre el ser irracional y el ser humano, con el surgimiento de una inteligencia extraordinaria y de valores espirituales identificados con el amor, inicio del proceso de humanización, que va direccionando la evolución biológica, conocida como proceso de hominización, la que a su vez crea condiciones para una mayor evolución psíquica y así continúa evolucionando hasta alcanzar la capacidad y cualidades del Homo sapiens.

Es el proceso que comprende la evolución del ser humano iniciado con el ancestro común, que compartió con el antepasado de la familia homínido hace aproximadamente entre los 15 y 4 millones de años atrás extendiéndose hacia las sucesivas muestras del género Homo, hasta alcanzar la condición del Homo sapiens hace aproximadamente 200.000 años. (Las diferencias referenciales sólo expresan los distintos criterios asumidos por los investigadores, ya que los cambios se consolidan en procesos muy largos y lentos, no tienen fecha de nacimiento).

Esta evolución se inició en la extraordinaria exuberancia del Gran Valle del Rift del África Oriental, también conocido como cuna de la humanidad, donde existió una infinita variedad ambiental, en árboles con su inmensa riqueza de frutos hojas y maderas, animales en una indescriptible diversidad, condiciones inimaginables de montañas, valles, ríos, lagos, vientos, lluvias y catástrofes naturales que generaron las condiciones indispensables para el surgimiento, sobrevivencia y multiplicación humana.

El proceso es el resultado del desarrollo iniciado con una incipiente bipedación en los pre-australopitecos, hace aproximadamente 7 millones de años. Un ágil e inteligente primate de 130 a 140 cm. que saltaba entre las ramas de los árboles y el suelo escondiéndose de animales superiores a él en la búsqueda de su alimento.

Hace alrededor de 3 millones de años habría vivido el Australopiteco africano en el África del Sur, origen del género Homo, con una capacidad craneana de 500 cm3 y con postura bípeda de 140 cm.

La separación del linaje Homo del de los homínidos se encuentra en las sucesivas muestras que recogen los antropólogos en sus investigaciones. La primera especie homo identificada apareció 2,8 millones de años atrás, el Homo habilis, cuyo nombre se originó por su habilidad para fabricar herramientas de piedra y por poseer un volumen craneal de 600 cm3.

El Homo erectus apareció 1,5 millones de años atrás, alcanzó 170 cm de altura, tenía una capacidad craneal de 1100 cm3 y se caracterizó por el dominio del fuego, permitiéndole ocupar las zonas gélidas y mejorar su alimentación. Vivió principalmente en África, pero existieron variantes en Asia y Europa.

El Homo neandertal, surgió y evolucionó en Europa, Oriente Medio y África del norte, hace 250.000 años, sobrevivió hasta los 30.000 años a.n.e. Tenía una contextura robusta, con 160 cm de alto y una capacidad craneal de 1.500 cm3. Sus restos fósiles fueron descubiertos en el valle de Neander (Alemania) pero también se los han encontrado en Francia, Palestina y África del norte, entre otros.

Homo sapiens, es el nombre científico de la especie humana actual. Los restos más antiguos se encontraron en Etiopía con una antigüedad de 195.000 años. Se distinguió por el mejoramiento en la obtención de alimentos, así como en la adaptación de la organización social, de la religión y de las expresiones culturales, tienen capacidad abstracta, de inventar, aprender, planificar, etc. A partir de África pobló los distintos continentes. En Europa coexistió con el hombre de Neandertal, el que fue desplazado por el Homo sapiens por poseer una inteligencia superior y un órgano fonético más avanzado para el dominio del lenguaje. Algunos especialistas sostienen que, con él se habría producido algún intercambio genético.

Las diferenciaciones básicas de las distintas etnias actuales son el resultado de adaptaciones a nichos ecológicos regionales, las que, identificadas como variantes raciales, comúnmente se presentan como razas morenas, negras, blancas, etc., pero todas tienen un origen único, en el continente africano.

Era del Humanismo Primitivo

La era del humanismo primitivo4, por la que han pasado todos los pueblos del planeta, se distingue por haber heredado la condición humana desarrollada a lo largo de la era de la humanización, con la singularidad de la presencia distintiva del Homo sapiens. Inicialmente se concretó en África, lugar desde el que se produjo su posterior dispersión por el resto del planeta.

En la etapa primitiva, la actividad más importante estaba determinada por la búsqueda de alimentos necesarios para la sobrevivencia, que se recogían directamente de la naturaleza ya sea recolectándolos o cazándolos, condición determinante de su cualidad nómada. Los alimentos se consumían inmediatamente por no existir ninguna posibilidad de conservarlos acumulados.

En este afán debían competir continuamente, día a día, por el espacio y evitar convertirse en alimento de las fieras, las que estaban mucho mejor dotadas, tanto en fuerza y agilidad, como en la posesión de defensas naturales como garras, colmillos y una piel muy resistente, entre otras cualidades, inexistentes en el humano. Estaban obligados a organizarse colectivamente para enfrentarlas con éxito. Por lo tanto, era una necesidad existencial la consolidación del grupo para confiar la vida de los unos en los otros. Este fue el origen del fortalecimiento de las relaciones de reciprocidad, con las que conformaron la sociedad del humanismo primitivo, continuado a partir de la era de la humanización.

La sociedad primitiva, en sus inicios estaba constituida por agrupaciones naturales de parentesco. En su interrelación con la naturaleza logró desarrollar comportamientos, que en conjunto se pueden identificar como las de una sociedad de avanzados contenidos espirituales. El humano estaba integrado a ella, material y espiritualmente, lo que dio origen a distintas formas religiosas. Consolidaron relaciones, que Dominique Temple llama de reciprocidad por ser ésta la base del intercambio en forma de regalos. Una sociedad articulada por valores y principios centrados en el ser humano, definidos como las bases del humanismo primitivo.

Estas relaciones, horizontales, desarrolladas por la inteligencia individual y colectiva, orientada por la búsqueda de la armonía con la naturaleza se identifican como relaciones naturales, asentadas en la racionalidad de los usos y costumbres, ahora reconocidas como derecho consuetudinario, que modernamente el derecho reconoce como una de sus ramas más importantes, el derecho natural, y por su carácter universal han sido incorporadas por la Organización de las Naciones Unidas como parte sustancial de la Declaración Universal de Derechos Humanos, firmada en París, en diciembre del 1948.

Siguiendo el pensamiento de Dominique Temple: “Los valores humanos nacen, justamente de la reciprocidad con el otro y con la naturaleza”, aseveración que nos permite asegurar que se está frente a sociedades con relaciones horizontales de fuerte contenido humano ya sea con una estructura grupal, familiar, tribal o comunitaria.

La economía de la reciprocidad distribuye solidariamente los alimentos mediante el regalo; visto así es una relación entre el donante y el receptor, si bien es una obligación moral establecida por los usos y costumbres, es un derecho natural, es un sentimiento guiado por principios de equidad; por lo que no hay razón para pensar en una distribución igualitaria como sostiene el marxismo, salvo algunas comunidades, que saliendo del humanismo primitivo, ya habían ingresado a la consolidación de la autoridad, cualidad distintiva de la civilización, y pudieron intentar imponer una distribución igualitaria, que al margen del poder, siempre fue un fracaso.
Los pueblos amazónico-platenses, de organización horizontal, consideraban a la naturaleza como una hermana ya que el humano surgió como parte de la misma naturaleza, proveedora de la subsistencia, por lo tanto el humano se hacía la obligación de cuidarla con mucho cariño en compensación por los regalos recibidos, estos pueblos la respetan como su “Hermana Naturaleza”5. Es necesario reconocer que posteriormente en las sociedades con relaciones verticales, en la civilización, le asignan la condición de “Madre Naturaleza”.

En la sociedad del humanismo primitivo hubo una supremacía de la mujer sobre el hombre, dentro de relaciones de reciprocidad. La familia se nucleaba alrededor de la mujer por su condición de madre, o del grupo de la madre. La función básica del hombre era la procreación y algún aprovisionamiento de alimentos, pero generalmente estaba fuera del grupo familiar. La alimentación y los cuidados de los niños a cargo de la madre o del grupo de la madre hicieron que se impongan relaciones matrilocales, también matrilineales o francamente matriarcales6, en las que el hombre correspondientemente jugó distintos papeles.

La existencia de un fuerte relacionamiento horizontal de las bases, nos permite identificarla como una sociedad humanista, que conjugada con el abastecimiento de sobrevivencia, esto es de recolección de los alimentos de la naturaleza, nos permite identificarla como una sociedad primitiva. Ambas cualidades, Integradas, dan nombre a esta etapa de la evolución humana, esto es del humanismo primitivo.

Al final de esta era, en su transición hacia la era de la civilización llegaron a desplegar complejos y monumentales trabajos, que hasta ahora nos asombran; como son, en su manifestación de cooperación colectiva y de beneficio mutuo del humanismo primitivo las extensas y complejas estructuras hidráulicas de la cultura mojeña en América del Sur. En su manifestación de poder vertical, mediante los pueblos esclavizados, lograron construcciones piramidales los Mayas, Egipcios y muchas más, diseminadas por todo el globo; realizaciones sólo posible por la conjunción de una inmensa suma de voluntades individuales y orgánicas de cooperación horizontal comunitaria, para el primer caso, o de ordenamiento vertical impuesto por el poder del naciente Estado, para el segundo caso, conformadas al término de la sociedad primitiva y comienzos de la civilización.

La palabra primitiva proviene del latin “primus” que significa primero. El primitivismo se consideró como la primera forma de organización social del humano, que abarcó lo que aquí llamamos era de la evolución humana y era del humanismo primitivo; la que posteriormente devino en la era de la civilización y finalmente la emergente era del humanismo superior; en las que el género humano alcanza niveles evolutivos cada vez más complejos, tanto en lo biológico, en lo psíquico como en lo social.

Los académicos de la cultura occidental dan el nombre de pueblos primitivos a algunos pueblos nativos que todavía portan la cultura del humanismo primitivo, a pueblos del pasado reciente y a pueblos prehistóricos del neolítico, todos carentes de escritura y de tecnologías, por lo que los consideran de una condición cultural inferior.

En cambio los exponentes del pensamiento humanista con el reconocimiento de las relaciones horizontales de la comunidad primitiva y de los principios de reciprocidad que la sustentan, consideran el humanismo como el vector evolutivo de la sociedad y en ella han encontrado un rico venero de contenido humano, social y cultural, inspiración del pensamiento emergente humanista, que resurge actualmente en forma vigorosa, a pesar de la agresión de milenios de dominio del poder y, por el contrario, ahora, a causa de que la comunidad del humanismo se asienta en el respeto del individuo, sobre cuya base se construye la sociedad como manifestación del ser social, se fortalece extraordinariamente la presencia del conjunto individual y social.

En la reflexión y praxis comunitaria se respeta el principio de la simultaneidad de la integración del interés de ambos, el ser individual y el ser social, sociedad en la que no puede existir el uno sin el otro.

Los estadios más largos de la evolución de la humanidad fueron los que precedieron a la civilización esto es la era de la humanización y la era del humanismo primitivo, titulado por el comunismo como “comunismo primitivo”, en el que es necesario detenerse un poco para entender mejor el nacimiento del poder, la transición hacia la era de la civilización y al final, en el agotamiento de ésta, ayudar a reconocer el nacimiento del nuevo modo productivo, el que Marx identificó como comunismo y, aquí, nosotros identificamos como la era del humanismo7 superior.
Por otro lado, la ideología socialista fue la de mayor crecimiento en el siglo XX y por haberse transformado, hasta ahora, en la competencia principal de la ideología capitalista, privada, se hace indispensable hacer la revisión desde estas perspectivas.

Continuemos: la definición de comunismo primitivo de la teoría marxista, entregada por el Diccionario Crítico de Ciencias Sociales de José Laso M. Prieto, dice:

“Es una etapa del desarrollo de las formaciones económico-sociales, se caracterizaba por el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, la propiedad colectiva de los medios de producción como: la tierra y las herramientas rudimentarias, y la distribución igualitaria de los productos”.

En una revisión de mayor proximidad a la definición marxista se puede apreciar que, en su comparación con los contenidos de los documentos de Marx y Engels, se encuentran incongruencias, que exigen alguna aclaración.

La definición informa de “la propiedad colectiva de los medios de producción como: la tierra y las herramientas rudimentarias”. Sin embargo en la descripción que Engels y Marx hacen8 al desarrollar las ideas de Morgan, todos los instrumentos de producción rudimentarios, que se mencionan como características de las subdivisiones de los estadios del salvajismo y barbarie9, son de uso personal y lo más racional es que hayan sido de posesión individual ya que ellos mismos se los fabricaban y no de propiedad colectiva.

En el nivel inferior del salvajismo, en la transición del humanoide al ser humano, se recolectaban los frutos, las semillas y las raíces directamente de la naturaleza. Después de la bipedación el gran adelanto fue el lenguaje articulado. En el nivel medio se introdujo el fuego con lo que ampliaron los espacios de ocupación hacia las zonas frías y mejoraron la alimentación con la introducción del alimento cocido; en el paleolítico inferior se fabricaron las primeras armas: la maza y la lanza. En el nivel superior del salvajismo aparece el arco y la flecha con lo que la cacería se transformó en una fuente más regular de la alimentación. También aparece la piragua como un instrumento de trabajo fabricado con fuego y el hacha de piedra. Aquí la piedra pulimentada corresponde ya al neolítico.

Como se puede apreciar los medios de trabajo del hombre primitivo son de uso personal, no existía el concepto de propiedad, ni privada ni colectiva. Las actividades de recolección y cacería se hacían en grupos por la seguridad que brindaba el conjunto a este ser físicamente indefenso y, posiblemente, esto fue lo que llevó a Marx y Engels, como promotores de la ideología del colectivismo y la propiedad colectiva a construir la interpretación arbitraria de que los hombres primitivos desarrollaron la propiedad colectiva de los medios de producción.

En relación a “la propiedad colectiva de la tierra”, más apropiado sería decir de la naturaleza, tampoco existía el concepto de fronteras. La naturaleza estaba ahí para el disfrute de todo ser viviente. Las comunidades vecinas podían tener un tipo de relación de colaboración mutua, con las que tenían alguna relación consanguínea y de amistad o de rechazo, con las que tenían relaciones de enemistad; por lo que los campos de recolección y de cacería podían momentáneamente transformarse en campos de cooperación o de enfrentamiento tribal.

En todo caso la posesión del producto del trabajo ya sea recolectado o cazado era individual, era el resultado del regalo que hacía la naturaleza al dueño del esfuerzo productivo, el que, en primera instancia, durante el tiempo que duraba la cacería o la recolección, era compartido en la alimentación del grupo de cazadores o recolectores. Era la manera de consolidar las relaciones de amistad, de responsabilidad y cooperación para fortalecer la solidaridad en el grupo y garantizar la seguridad del conjunto. El resto era trasladado a la comunidad y se compartía con el resto de la familia y de la comunidad, también dentro del principio del don. Temple D. (2003, T I, p 21 y 22) así sostiene, al aclarar la interpretación que hace Adam Smith del trabajo especializado del nativo primitivo en la fabricación de arcos10 y flechas, quien, según Smith, encontró más ventajoso “trocarlas” con las piezas logradas por los cazadores; Temple aclara al respecto:
“el trabajo del cazador, nunca es intercambiado sino siempre donado. El don está en el principio del reconocimiento del otro. Pero la génesis del ser social, es inmediatamente, la razón de una economía humana, ya que si hay que donar para ser, para donar hay que producir”.

En la época media de la barbarie, en la que aparece el cultivo de plantas y la cría de animales, el territorio, recién entonces, adquirió el carácter de propiedad de la tribu o comunidad que lo ocupaba de hecho, y se puede reconocer una propiedad comunal primitiva, la que mencionan distintos investigadores. Sin embargo, en el libro de Marx y Engels ya citado, aparte de la propiedad comunal, también reconocen el uso individual de la tierra, por ejemplo, en la p. 78 se informa sobre el “reparto periódico de las tierras cultivadas y, por consiguiente, con cultivo individual” y se puede inferir de posesión personal. En la p 114 se menciona que en el núcleo de la familia la propiedad era individual. Aspecto sumamente significativo para entender que esta propiedad individual del producto del trabajo era el origen de los sentimientos de libertad del ser primitivo, por la que luchaban con todas sus fuerzas. De igual forma se describe en p. 108 de “Kandire(…)” donde se informa que toda nueva pareja de la comunidad “recibe un retazo de terreno(…) para su sustento”, con lo que se demuestra que esta sociedad se asentaba en la propiedad individual del producto del trabajo y el sobrante era donado en el marco de la reciprocidad, como sostiene Temple D. en la obra ya citada, constituyendo el origen del carácter libertario de estos pueblos; descrito por Jordán cuando resume los valores de la cultura chané en las p. 56 a 76 de “Kandire(…)” y por Engels y Marx en P. 117 del “Origen(…)” en el que reconocen la calidad de “individuos libres”, refiriéndose a los miembros de la gen iroquesa.

Una explicación de la presencia de la condición individualista simultáneamente a la presencia de la condición social durante el periodo del “humanismo primitivo” la encontramos en la transcripción anterior de Temple D. refiriéndose al trabajo del cazador, en el que establece que el objeto del trabajo “nunca es intercambiado sino siempre donado”. Descartando así cualquier relación comercial, y continúa: “El don está en el principio del reconocimiento del otro”, germen del contenido humano, y aclara que “la génesis del ser social, es inmediatamente, la razón de una economía humana, ya sea que, si hay que donar para ser, para donar hay que producir”, con lo que se resume que, en la economía del don, aparte del ser individual está el origen del ser social con su contenido humano.
El ser individual se establece con la propiedad del resultado del trabajo, esto es el producto recolectado o cazado, el que luego de satisfacer las necesidades personales, el resto, reconociendo el aporte colectivo, es donado. El ser social nace de la relación que se establece con el regalo, esta relación recíproca es el origen de la humanidad en el ser, es donde nacen los afectos de amistad, de solidaridad, de respeto, etc. Dicho de otro modo: en la reciprocidad del don se expresa la unidad de la presencia simultánea del ser individual y del ser social. Es decir que el ser puede tener un carácter social como resultado de su interrelación individual. En unas circunstancias manifiesta sus cualidades individuales, en otras manifiesta sus cualidades sociales y estas deben complementarse armónicamente con las individuales.

El individuo es el elemento con el que se forma la estructura social. Sin el individuo no hay sociedad. Priorizar en la sociedad al ser social, al margen del individuo, es desconocer los componentes elementales de la misma sociedad, es una irracionalidad que sólo lleva a su negación, es lo que nos demuestra el fracaso de la experiencia del socialismo real como resultado de la minimización del ser individual frente a la sobrevaloración del ser social. Por otro lado, priorizar el individuo al margen del ser social es desconocer la importancia de las relaciones estructurales del individuo en la sociedad. La sobrevaloración del individuo, que hace el liberalismo en desmedro del ser social, genera problemas sociales insolubles en el marco del individualismo, son los que atraviesa la humanidad actualmente, negándose a sí misma al pretender solucionar la crisis del sistema, desconociendo las necesidades vitales del sector social.

Al concepto del comunismo primitivo, humanizado por el don y ampliado por las cualidades que hacen al ser individual y social, es lo que hemos reconocido como humanismo primitivo que podemos resumir como:

“una etapa del desarrollo de las formaciones económico-sociales; se caracterizaba por sustentarse en relaciones de reciprocidad, por el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, la posesión personal de herramientas rudimentarias, la apropiación directa de los frutos de la naturaleza y su distribución solidaria”.
Esta reflexión tiene como punto de partida la milenaria vivencia de la cultura de los pueblos nativos de la cuenca amazónico-platense, (ver más abajo), la que ha logrado sobrevivir gracias a la fuerza de los principios en los que se asienta, a pesar de los 500 años de pertinaz agresión genocida a la que la ha sometido la civilización.

Existe una diferencia fundamental en el rol que le corresponde al ser individual y al ser social en la sociedad humanista de los pueblos amazónico-platenses, con el planteamiento teórico del social-comunismo y del socialismo del siglo XXI, por un lado, y la praxis de la sociedad individualista del capitalismo privado, por el otro. Los socialistas, como su nombre lo indica, priorizan el ser social, en él desaparece el ser individual, masificando al individuo, estableciendo el principio de igualdad en la condición de robots, contradiciendo el principio de que “el movimiento11, el cambio, es un atributo universal, una forma de existencia de la materia”. El capitalismo privado prioriza el individuo, minimizando el ser social, desconociendo el carácter social de la producción capitalista y encerrándose en una contradicción insoluble dentro de los marcos del capitalismo. En cambio, en el primero, esto es en la concepción nativa del ser, éste preserva su individualidad al mismo tiempo que asume las cualidades del ser social a través del diálogo con el otro, en la reciprocidad del don, en la reflexión comunitaria, en la complementariedad del trabajo; manteniéndose el ser individual sin negarse en el ser social. Es decir que el ser social es la manifestación del consenso y el aporte voluntario de cada miembro de la comunidad, preservando las identidades como individuos, preservando la inmensa riqueza de la diversidad del ser y lo que es más importante preservando la libertad al preservar la condición de dueños del producto del trabajo, cuyo conjunto nos presenta una comunidad libre, de hombres y mujeres libres.

Por su parte Engels sostiene que es el trabajo el que habría generado al ser social, al que este ser, ha ido adaptando sus necesidades. En un proceso muy largo se transformaron sus manos, su cuerpo y su pensamiento. En su obra: “El Papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre”, dice:
“es (…) la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre”.

Sacralizando de esta manera el trabajo como origen y fin del ser humano, premisa válida para la era del humanismo primitivo, era en la que el producto del trabajo pertenecía a su productor, preservando su libertad como sujeto, pero que en la era de la civilización el trabajo se transforma en la premisa indispensable para la generación de la riqueza requerida para satisfacer las exigencias del explotador, tanto de la sociedad del capital privado como del capital estatal, ya que la existencia del trabajador sólo depende de la entrega del excedente del trabajo a su empleador, cuyo único fin es generar riqueza para el explotador, esto es la aceptación de su condición de esclavo económico, por lo que no puede ser de ninguna manera “la condición básica y fundamental de toda la vida humana” indicada por Engels.

Recien recupera el ser humano su condición de ser libre con la sociedad del humanismo superior en la que se reconoce como propietario del producto de su trabajo, se hace cargo del patrimonio acumulado durante la civilización gracias a su esfuerzo y transforma su relación con la naturaleza en una sociedad estable, en equilibrio con ella, integrado a ella.

Era de la Civilización

Tradicionalmente, expresado en plural como civilizaciones, se utiliza para indicar la pluralidad del desarrollo de la sociedad humana en la que la civilización, en singular, por sus cualidades básicas es una sola, pero como grado superior de su desarrollo está determinada por los distintos lugares geográficos, genealogías culturales, tiempos, desarrollos productivos, que la integran como es la civilización griega, romana, andina, maya, china, hindú, etc.
La palabra proviene del latín “civitas” que significa ciudad, esto indica el momento en que la sociedad tribal se estableció alrededor de núcleos urbanos como efecto del nacimiento de la civilización.

La civilización aparece en el neolítico, en las regiones en las que se alcanzó la saturación poblacional y se hizo imposible satisfacer las necesidades de sobrevivencia con los productos recogidos de la naturaleza, por lo que surgió la producción artificial de la agricultura y la ganadería. Fue cuando nació el excedente del trabajo y dio origen a la acumulación de riquezas, su apropiación privada, la división social entre explotados y explotadores y la consolidación del poder en la forma de Estado como sustento de las minorías privilegiadas.

Es decir que la civilización se caracteriza, básicamente por la consolidación del poder para conservar la estructura de explotación y por su capacidad para la acumulación de riquezas, con lo que se constituyeron los elementos fundamentales del Estado, regulador de las relaciones de explotación y sustento del sistema de 12.000 años de expoliación, llamado civilización.

Esta transformación no fue simultánea en todo el planeta. Así por ejemplo en las selvas de América del sur recién se profundizó en el siglo XV, con la invasión europea. Aunque en los Andes y la Mesoamérica existieron culturas madres con aproximadamente 6.000 años de antigüedad, que habían consolidado poderosos estados civilizatorios. En Europa, Asia y norte de África tienen una antigüedad que varía entre los 8.000 y 12.000 años.

La civilización se la reconoce como única en el planeta por conformar un sistema mundial de estados sustentados por el poder al servicio de un sistema globalizado de acumulación de riquezas y con la existencia de desigualdades presentes en todas partes como resultado de la estructura de explotación de los pueblos.
La Mujer

La mujer, en la era de la humanización del ser, cuando apenas se iniciaba la diferenciación humana, con la presencia de una inteligencia extraordinaria, tuvo un papel fundamental el amor en el cuidado y desarrollo de las condiciones de sobrevivencia indispensable para la preservación de la especie humana en la etapa de gestación de la criatura durante los nueve meses de embarazo y posteriormente en la búsqueda de condiciones de seguridad, alimentación, de asimilación de conocimientos y experiencias de sobrevivencias del niño hasta alcanzar la madurez, proceso cuyo ajuste se concretó a lo largo de varios millones de años, hasta alcanzar ésta en la era del humanismo primitivo.

Esta estrecha relación del ser inteligente, la madre con el niño, fue fundamental en el surgimiento y el desarrollo de cualidades superiores en la era de la evolución humana y la del humanismo primitivo en las que a la mujer le correspondió la mayor responsabilidad al proveer seguridad y amor a este delicado ser.

La etapa del humanismo primitivo, etapa por la que han pasado todos los pueblos del planeta, fue la consecuencia natural de la era de la humanización. Estuvo asentada en el núcleo social generado por la mujer, que dio nacimiento a una estructura social matrilineal, que los especialistas han identificado como matriarcal12. Esto es que la mujer tenía una responsabilidad mayor a la del hombre. Las relaciones principales estaban determinadas por ella, fue la época de la supremacía femenina, el hombre estaba a su servicio, él debía cubrir sus necesidades y la de sus hijos.

Así, por ejemplo, en América, todavía en los inicios de la invasión europea, los historiadores relatan la existencia de sociedades regidas por mujeres (amazonas), que dio nombre al rio más importante del continente. Todavía en nuestros pueblos nativos existen rasgos propios de un matriarcado ancestral.
Con la civilización, apareció el poder, el que impuso la propiedad privada y dentro de ella el sometimiento de la mujer a los intereses del hombre. Éste era el patriarca para quien trabajaba la familia y dentro de ella la mujer, la que después devino en esclava.

Este momento de la humanidad lo recrea en forma destacada la biblia13 judeo-cristiana con la creación de la mujer a partir de la costilla de Adán, estableciendo una condición “natural”, inferior de la mujer respecto al hombre. Aunque también la muestra como promotora del conocimiento y la libertad al romper las prohibiciones establecidas por el poder de no tocar la fuente del conocimiento simbolizada por el fruto de la manzana, la que Eva, desobedeciendo y liberándose junto con su pareja, ofreció a Adán.

Para una visión más amplia tomemos como ejemplo la cultura griega14, numen de la cultura occidental. Evidentemente la parte a la que se han dedicado los investigadores en general se refiere a la época clásica, la Grecia de Sócrates, de Platón, de Aristóteles y de cientos de filósofos y reyes que dieron brillo a esta cultura. A lo mucho, se extiende hasta la época arcaica con Homero con sus obras de la Ilíada y la Odisea. Esto es desde los inicios de la época histórica.

El esplendor de esta cultura se debió a la existencia de una élite intelectual conscientemente orgullosa de sí misma, que supo destacar los aspectos positivos de la sociedad y adornar o disimular los negativos. Fueron y siguen siendo verdaderos ejemplos para la intelectualidad de tantos pueblos sometidos actualmente, cómplices del colonialismo interno y externo.

Fue la etapa en la que ya se encontraba consolidada la explotación de la clase mayoritaria y dentro de ella, de la mujer, por una clase minoritaria y hegemónica, cuyo poder transformado en Estado dio inicio y sustentó a la era de la civilización.
En la civilización existe una continuidad del poder, en todos los sucesivos modos productivos, esto es pasando por el patriarcado, el esclavismo, el feudalismo el capitalismo y su fase superior, el imperialismo y la globalización. La explotación de la mujer es parte sustancial de la explotación del pueblo y por lo mismo la lucha por su bienestar es parte importante de las luchas por el bienestar de los pueblos.

El poder ha impregnado todas las relaciones económicas, sociales, culturales e institucionales del total de estados del sistema mundial, organizados y protegidos por el manto de las Naciones Unidas. En él la mujer acompaña al hombre, pero siempre en forma subalterna, así logre llegar a una posición ejecutiva como una dirección o presidencia, actúa en función de la estructura de poder que la encumbra, que por supuesto es patriarcal. Introduce algunos derechos para la mujer, pero preservando la hegemonía del hombre.

Sobre las épocas anteriores a la histórica, los investigadores se encuentran con testimonios cada vez más escasos y más difíciles de interpretar, es decir los que muestran la transformación de la era del humanismo primitivo en la era de la civilización, estas son la época minoica, la época micénica y la época oscura del proceso griego, la que ensambla con la época arcaica.

Para introducirnos en este análisis debemos recordar que la cultura griega es el resultado de la yuxtaposición de la “antigua cultura europea”, que poseían los pueblos pre-helénicos del mar Egeo, la península griega, pueblos del entorno mediterráneo, incluidos los de los Balcanes, de la cuenca del Danubio y de Ucrania, también llamada “cultura aborigen mediterránea”, etapa en transición e inicio de la civilización, todavía con hegemonía femenina, y la cultura de las etnias indoeuropeas, seminómadas, que migraron desde el centro oriental de Europa hacia la península balcánica y el resto de Europa también etapa de transición a la civilización, pero ya con hegemonía masculina.
Esta cultura antigua europea nace en el neolítico entre los milenios noveno y sétimo, a.n.e. En ella se inicia la civilización con la aparición de la agricultura, la ganadería y la correspondiente aparición del excedente del trabajo. Elementos que dan lugar al nacimiento del poder.

En la región egea, particularmente en las islas Cicladas y la isla de Creta, probablemente bajo la influencia del Creciente Fértil establecido en el próximo Oriente por los sumerios, aparece en el milenio sétimo y es conocida con el nombre de época minoica, adjetivación del nombre del Rey Minos, promotor de la prosperidad de este pueblo, según el arqueólogo inglés Sir Arthur John Evans15.

Estaba constituida por una inmensa cantidad de pequeñas aldeas, todas independientes entre sí, núcleos que fueron los antecedentes urbanos de las polis griegas, ciudades-estado con autoridad en un cierto entorno rural. De su equivalente latino, civitas, derivaron el nombre de civilización.

En forma espontánea los elementos de la naturaleza fueron motivo de adoración: los ríos, los manantiales, las montañas, los árboles, animales y otros. Sus dioses en su mayoría eran femeninos, reflejo de la preeminencia femenina en la sociedad, cuya diosa central era la Diosa Madre con diversos atributos, era la personificación de la existencia de muchas otras diosas específicas, que conformaron el panteón Cretense.

En los comienzos de la época minoica, a pesar de haber nacido los elementos determinantes de la era de la civilización, las cualidades de la cultura primitiva sobrevivían, pero eran lentamente reemplazadas.

Las relaciones eran horizontales, origen de la independencia de las comunidades entre sí, así como de relaciones no violentas. Estaban regidos por una reina que adoptaba anualmente un consorte joven, que hacía las veces de rey, al final éste, ya viejo, era reemplazado por un nuevo rey, antecedente de la epifanía del Año Nuevo cristiano en el que el Niño representa el nacimiento de un poder todavía frágil. Con el tiempo la renovación del rey se hizo a los cuatro años, después a los ocho años, que finalmente se transformó en permanente, imponiéndose definitivamente a la reina bajo la influencia creciente de las sucesivas invasiones de los indoeuropeos del norte, tribus guerreras y patriarcales, que impusieron los dioses masculinos en reemplazo de algunas diosas femeninas. Estas invasiones fueron las que introdujeron la cultura micénica, que rigió más allá de la llamada época oscura, llamada así posiblemente por tratarse de una etapa tardía de intentos de resistencia de los restos de la cultura minoica contra la invasión micénica, aunque también existieron otras causas de origen natural, que aceleraron los cambios, como la extraordinaria explosión volcánica en la isla Santorini en el 1600 a.n.e.
Los helenos son el resultado de las invasiones indoeuropeas, tribus guerreras y patriarcales que impusieron dioses masculinos expresados en el panteón Olímpico, y los aborígenes, hombres y mujeres, restos de la cultura mediterránea, que fueron transformados en esclavos y campesinos, sobrevivientes hasta bien entrada la cultura griega en la que sobrevivían todavía entre ellos restos de la antigua herencia matrilineal mediterránea.

Las Amazonas

En los albores de la era de la civilización, cuando la población comenzaba a saturar los territorios, los pueblos todavía con relaciones de reciprocidad, matriarcal, eran sometidos en forma creciente a la presión del poder naciente de la sociedad patriarcal de la civilización.

La mujer inició la defensa de los privilegios del matriarcado contra la terrible amenaza de los hombres por convertir a las mujeres en esclavas, que las hicieron pasar de la condición de reinas de la sociedad, que detentaron a lo largo del humanismo primitivo, a la condición de propiedad de los hombres como esclavas, que detentan en la civilización, generando resistencias, que determinaron su transformación en guerreras, estas fueron las amazonas, las defensoras del matriarcado del humanismo primitivo.

Las amazonas fueron mujeres que se organizaron en territorio propio y separadas de los hombres. Para asegurar la descendencia visitaban tribus sometidas donde tenían relaciones anuales u ocasionales; las niñas eran adiestradas en el manejo del caballo, las armas y la cacería, razón por la que se las identificó como amazonas. A los niños los devolvían a sus padres, los castraban o los eliminaban.

En Eurasia, la presencia sobresaliente de las amazonas, como no podía ser de otra manera, se registra en su relación con la emergente sociedad griega, resultado de la yuxtaposición de pueblos indoeuropeos, que invadían a los pueblos de la antigua cultura europea o cultura mediterránea. La condición de sociedad en crisis lleva al criterio generalizado de que las amazonas fueron vencidas por los griegos, como sucedió, por ejemplo, con la imposición de los micénicos, sociedad patriarcal indoeuropea, invasora de los minoicos, (1500 a. n. e.) sociedad todavía con fuertes contenidos matriarcales de la antigua cultura europea, en las islas Cícladas y Creta16.
La invasión europea al continente americano, a partir del 1492, encontró culturas con distintos niveles de desarrollo. En los Andes y Mesoamérica se encontraban civilizaciones con un sistema de poder patriarcal consolidado, como fueron los Incas en los Andes y los Aztecas y Mayas en Centroamérica, aunque conservaban relaciones familiares heredadas de su antiguo origen matriarcal.

Las selvas amazónico-platense, el Caribe y gran parte de norteamérica estaban cubiertas de pueblos que se encontraban saliendo del humanismo primitivo y entrando a la civilización, ya que aprendían la agricultura artificial para satisfacer las necesidades de la sociedad y en algunas partes se inciaban con la cría de animales, es la cultura que hemos identificado como kandirense17. Eran pueblos con fuertes relaciones ginocráticas, mezcladas con relaciones en la que los hombres iban ganando niveles de autoridad. En muchas partes los hombres ya eran reconocidos como jefes de la comunidad, pero dentro de una sociedad con relaciones matrilineales o matrilocales. Todavía se encuentran en la actualidad comunidades, que a pesar del tiempo transcurrido desde la invasión europea, se han preservado como mecanismo de protección contra el avasallamiento extranjero, fenómeno prevaleciente en toda la humanidad a causa de su relación de dependencia neo colonial y de colonialismo interno.

Siguiendo el resumen de la filóloga hispana, Lola Luna18, miembro de movimientos sociales y feministas internacionales, fueron cuatro los puntos geográficos referenciales de la presencia de las amazonas en América: Las Antillas, el río Amazonas, el occidente de México y la provincia de los Llanos en el Reino de Granada, registrados por Cristóbal Colón, por Hernán Cortés, Francisco de Orellana y otros.

El fenómeno de las mujeres guerreras, corrientemente identificadas como amazonas, fue el resultado de la transición en confrontaciones violentas de la era del humanismo primitivo a la era de la civilización.
Las remembranzas de las Amazonas aparecen registradas en Asia Menor, Europa, África, en América y el planeta todo. En los últimos tiempos se revisan y actualizan sus gestas heroicas como antecedentes de las luchas reivindicativas de la mujer, como aporte importante de sus luchas por la dignidad de los pueblos y como condición indispensable para el éxito de la sociedad que nace.

En la historia estos hechos figuran en forma oscura, en una nebulosa de fantasías, mezcladas con imaginativas mitologías de dioses, diosas, hombres-dioses y mujeres-diosas incluyendo tumpas, escencias de la naturaleza y mundos fantásticos.

Por la ausencia de escritura los hechos heroicos de la era primitiva se trasmitían en forma oral de generación en generación por lo que adquirían el carácter de mitos y leyendas, generalmente aceptados como cuentos, producto de la imaginación de dramaturgos, chamanes y cuentistas extraordinarios. Incluso los trabajos de reconocidos poetas-historiadores como Herodoto con “Los Nueve Libros de Historia” y Homero, autor de la “Iliada” y la “Odisea” contienen una mezcla inextricable de hechos y fantasías propias de la época.

Finalmente, los promotores de esta cosmovisión mágica, con el acceso a la escritura, fueron y son los representantes del patriarcado, agentes interesados en deformar, disminuir y en lo posible invisibilizar la terrible realidad escenificada contra la mujer por la imposición del hombre.

Los pensadores humanistas los entienden como parte de la realidad vivida por los pueblos en lucha por mantener los valores de la sociedad primitiva, esto es la necesidad de preservar los privilegios femeninos, que eran violentamente agredidos por la emergente sociedad varonil.

La defensa de las prerrogativas que detentaba la mujer en la era del humanismo primitivo19 tuvo un carácter extraordinario por corresponder a relaciones establecidas en la sociedad del humanismo primitivo y a su defensa en la transición a la era de la civilización. En ella nació y se consolidó el proceso de la conculcación de sus derechos, la pérdida de su libertad y su sometimiento al hombre.
El Feminismo

Ya en la etapa moderna aparece el movimiento feminista incorporando distintas versiones del pensamiento teórico y acción práctica de reconquista de los derechos de la mujer buscando eliminar desigualdades odiosas entre los sexos.

En la revolución francesa se dió inicio a la defensa de los derechos de la mujer con la redacción de la “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”, en 1793, por una de las heroínas revolucionarias más destacadas, Olympe de Gouges, activista política y abolicionista, considerada como precursora del feminismo, heroína asesinada en la guillotina.

Es un movimiento político totalizador, en el campo jurídico, ideológico y socioeconómico de las luchas de la mujer contra todo tipo de discriminación. A pesar de los avances logrados no alcanza a cubrir las aspiraciones de la mujer. A pesar de haber alcanzado la etapa sufragista, de conseguir representaciones de máximo nivel como las distintas presidencias de Estado cubiertas por mujeres la discriminación y los abusos contra la mujer no disminuyen.

La primera ministra del Reino Unido Margaret Thatcher, la canciller de la República Federal Alemana, Ángela Merkel, la presidenta de la Nación Argentina Cristina Fernández de Kichner o la presidenta de la República Federativa del Brasil Dilma Rousseff, entre otras, de derechas e izquierdas, todas se olvidaron de las reivindicaciones feministas sostenidas en la manipulación mediática de la lucha por el poder, porque accedieron al cargo encumbradas por el partido que representan, institución del sistema mundial patriarcal, así como el mismo Estado, sustento del sistema mundial del poder patriarcal, motivo por el que la defensa de la mujer es muy pobre, a pesar de haber logrado, todas ellas, notables reconocimientos en el campo político-partidario tradicional.
A partir del 1990 se hicieron nuevas críticas al feminismo hasta ese momento considerado y nacen nuevos planteamientos censurando el modelo único de mujer promovido por el poder centralizado y se reconoce una diversidad de modelos de mujer, definidos por la diversidad étnica, de orientación sexual, religiosas, sociales, nacionales, etc., que el sistema de poder no tiene capacidad de considerar. Es la visión multifacética que se reconoce como parte del bagaje de propuestas posmodernas y aquí nosotros identificamos como las avanzadas del pensamiento del humanismo superior.

No se trata de retornar a una sociedad con una hegemonía de poder de la mujer, pero tampoco será una sociedad con una hegemonía de poder del hombre. Estamos convencidos de que la libertad y los derechos de la mujer sólo serán reivindicados por la participación directa de ellas mismas junto a los del pueblo en su conjunto. Siguiendo el principio fundamental del humanismo superior la mujer individualmente será libre sólo cuando el sector femenino en su conjunto se sienta libre y éste será libre sólo cuando la totalidad del pueblo sea libre, donde tanto hombres como mujeres, mutuamente se respeten, reconociéndose en sus derechos, sus diferencias y su complementariedad.

Con el poder, la mujer pasa del papel de ser sujeto de la reproducción humana, que cumplía en el humanismo primitivo, al papel de ser objeto de la reproducción que cumple en la era de la civilización y correspondientemente el hombre pasa de ser objeto a sujeto, en esta división artificialmente creada por el poder.

Visto en profundidad ambos son objeto de la manipulación del poder, ambos están sometidos al poder, no gozan de la dignidad ni de la libertad. Es decir que la eliminación de la explotación humana y en ella la explotación de la mujer y la explotación del hombre sólo será posible con la eliminación del poder vertical; en una sociedad en la que la mujer y el hombre tengan plena participación, compartan las decisiones conjuntamente y logren conformar una sociedad justa y en equilibrio con la naturaleza, esto es la transformación de la era de la civilización en una nueva era, la del humanismo superior, que no será otra cosa que el humanismo generado por la voluntad de cada elemento de base, mujeres y hombres de la sociedad, consensuado con el interés comunal.
El Estado

El Estado se inició en forma embrionaria con la formación de los núcleos aldeanos, con jefatura personal, conocidas como uniarquías, que se iban constituyendo sobre agrupaciones de jefatura natural en el neolítico, con la agricultura primitiva y la domesticación de animales. Se consolidó con la conformación de los centros urbanos en la edad de los metales.

La existencia de los excedentes permitió su uso en el sostenimiento de una parte de la población como responsable de actividades de seguridad, al margen del trabajo productivo. Con los sacerdotes, chamanes, jerarquías militares, la nobleza y otros llegaron a constituir reinos, dictaduras y hasta organizaciones imperiales. Fueron los primeros, llamados protoestados, nacidos para el sostenimiento de las minorías explotadoras de las mayorías explotadas, es decir que el Estado es el resultado de la imposición del sometimiento de las mayorías poblacionales para la apropiación de las riquezas en beneficio de minorías expoliadoras.

El poder del jefe era absoluto, en cuyas manos estaba todo el poder político, sin ninguna limitación institucional. Muchas veces considerado representante de Dios en la tierra, al cual los subordinados sólo debían obedecer y no cuestionar, como fueron los poderosos faraones de Egipto, Alejandro el Grande de Grecia, el Inca, hijo del Dios-Sol del Tahuantinsuyo, o la dinastía Chang en China, designada como “despotismo asiático”.

Sin embargo, en muchos lugares sobrevivió alguna forma de organización comunitaria del humanismo primitivo como opinión popular a tener en cuenta por las expresiones del poder. Fueron los restos de la democracia griega clásica en sus distintas formas, consolidada sobre el trabajo esclavo, incluido el de las mujeres. En las poblaciones kandirenses20 de las tierras amazónico-platenses ha sobrevivido hasta la actualidad, sometidas o no a la autoridad del Estado. Las actuales representaciones congresales son sus adaptaciones modernas al servicio del poder.
ualidad en el rechazo al Estado, quienes plantean en su propuesta constitucional la desaparición del poder vertical como requisito indispensable en una sociedad de bases comunitarias21.

De esta manera se fue conformando y complejizando la organización de las instituciones encargadas de las distintas funciones que se requerían para lograr el objetivo explotador. La imposición coercitiva se regularizó mediante su transformación en normas legales establecidas por algún órgano legislador impuesto por el poder como es el sistema democrático actual. Se requirió una institucionalización de la recolección de los excedentes y un aparato de control y ejecutor de las normas ya reconocidas, estructura de poder a la que se dio el nombre de Estado.

Con el humanismo renacentista, que resultó en el desarrollo del poder burgués se fortaleció el Estado. Un paso importante fue el Tratado de Paz de Westfalia, en el 1648, con el que se puso fin a una guerra sangrienta de 30 años en Europa y estableció los principios de soberanía que estructuró los Estados nacionales e imperiales en el continente europeo, germen del nacional socialismo hitleriano y del socialismo estalinista. Las entidades feudales, reinos y naciones que existieron hasta el fin de Régimen Antiguo se las reconoce como manifestaciones protoestatales.

Paralelamente al desarrollo económico burgués se fue imponiendo un reconocimiento de derechos democráticos y derechos humanos como fue la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica en la que se garantizaban los derechos de las personas (con excepción de los negros y las mujeres), la que declara: “son y por derecho han de ser Estados libres e independientes”.

Cuando todavía no se había reconocido el concepto de Estado, la sociedad establecía sus límites territoriales mediante la fuerza. Actualmente con el reconocimiento de las Naciones Unidas como órgano mundial de relacionamiento político existe una regulación acorde a los intereses del sistema de Estados, dirigidos por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, (EUA, Rusia, China, Francia e Inglaterra) esto es un sistema regulador de los intereses del capitalismo, por supuesto al servicio de un sector minoritario de la población de cada Estado, dando lugar a la consolidación de un estado de coloniaje económico y cultural interno. A nivel internacional, la globalización de la economía actúa en beneficio de los dueños del poder económico globalizado dando lugar a la regularización de otro sistema de coloniaje económico y cultural internacional.
Todavía existen algunos protoestados caracterizados por la ausencia del ejercicio de la soberanía nacional, por la falta del reconocimiento internacional como son Kosovo, Kurdistán, Palestina, Abjasia, Osetia del Sur, Somalia, Daesh, etc.

Desde el punto de vista teórico existen muchas definiciones de Estado, la que más se acerca a la realidad del Estado moderno es la del jurista alemán Hermann Héller22, que define al Estado como una:

“unidad de dominación, independiente en lo exterior e interior, que actúa de modo continuo, con medios de poder propios, y claramente delimitado en lo personal y territorial”.

Los medios para lograr la legitimización de la violencia pueden ser: 1. La legitimidad basada en la legalidad, es la obediencia basada en normas legalmente establecidas bajo la vigilancia del Estado, es la dominación del moderno “servidor público”, es el burócrata en ejercicio de la representación del poder a nombre de la ley; 2. La validez inmemorial establecida por las costumbres, transformada en tradición, es la legitimización por la tradición, fundamentalmente es la autoridad de la religión; y, 3. La autoridad carismática ganada por el caudillo mediante la atracción personal, la confianza que despiertan sus actos de heroísmo y la capacidad demagógica de líderes políticos, pero más que todo ganada por la manipulación a cargo de la propaganda.

El Estado moderno, de acuerdo con la Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados, de 1933, en su primer artículo dispone:

¨El Estado como persona de derecho internacional debe reunir los siguientes requisitos:(a) una población permanente, (b) un territorio definido; (c) gobierno; y (d) la capacidad para entrar en relación con otros estados”.
Los dos primeros tienen concreción física que hacen a los habitantes en un territorio delimitado sobre los que el Estado impone el poder, mediante un gobierno con capacidad para imponer la soberanía interna y relacionarse con otros Estados. El poder se asienta en correlaciones de sometimiento sustentadas por la coerción física y/o legal, ejercidas sobre la población que ocupa el territorio en beneficio del sector dueño del poder. Sin poder no hay Estado, en otras palabras, todo Estado es una dictadura de los dueños del poder, es la máxima instancia de organización política y de las relaciones de poder que le son consustanciales.

Sin poder vertical el Estado se transformará en un órgano de servicio, coordinación, y administración, determinado y controlado por las bases. Pasaría, de ser una institución de imposición de los intereses del Estado y de la élite hegemónica a una institución de servicio de las bases constitutivas del pueblo. Todo burócrata pasará de ser representante patronal a ser servidor del pueblo. La humanidad habrá dado el salto histórico más grande al transformar la irracionalidad económica, política y social sustentada en la brutalidad del poder por una nueva sociedad sustentada en la racionalidad del humanismo superior.

Capitalismo

En el desarrollo de la humanidad, desde la aparición del Homo sapiens hasta la actualidad, el humano entra en relaciones de producción correspondientes a un determinado desarrollo de las fuerzas productivas, cuya contradicción ha dado origen a los cambios de los distintos modos productivos, efectuados independientemente de la voluntad humana.

Se han realizado cuatro transformaciones económico-sociales en el devenir humano: la sociedad del humanismo primitivo, la sociedad esclavista, la sociedad feudal y la sociedad capitalista. A partir de Carlos Marx se planteó una otra transformación, la del socialismo como etapa previa al comunismo, cuya historia terminaría cerrada por una sociedad robotizada por el poder. A causa de su fracaso y como resultado de la crisis terminal del capitalismo el pensamiento emergente humanista plantea en su reemplazo la sociedad del humanismo superior, sociedad abierta con un horizonte amplio y sin fin, de acuerdo con la infinita creatividad de la naturaleza.
En la sociedad del humanismo primitivo el humano obtenía sus necesidades alimenticias directamente de la naturaleza, en un permanente desplazamiento en la búsqueda de su abastecimiento, condición determinante de su comportamiento nómada. Con el desarrollo de instrumentos de cacería, introdujo la carne en su alimentación. Cada individuo cubría sus necesidades al interior de relaciones de reciprocidad establecidas en la comunidad.

En los inicios de la civilización, a raíz del insuficiente abastecimiento obtenido de la naturaleza, se experimentó con una producción primitiva de la agricultura y la ganadería. Se produjeron las primeras especializaciones de la actividad humana, las que se expandieron con la urbanización, la alfarería, la artesanía y otras. Esta especialización justificó la apropiación privada del producto del trabajo e inició el intercambio de los productos, dando curso así a las primeras actividades de acumulación pre capitalista.

La apropiación privada del producto del trabajo reemplazó las relaciones de reciprocidad de la sociedad del humanismo primitivo, imponiendo mediante el poder naciente, institucionalizado como protoestado, el esclavismo. El sometimiento de la sociedad explotada a la hegemonía explotadora, particularmente los derrotados en las guerras, transformados en esclavos, sentaron las bases de la sociedad esclavista. Así la llamada “democracia” griega y la romana tan ensalzadas por los historiadores burgueses solo fueron democracias para los propietarios de los esclavos y brutal esclavitud para las mayorías sometidas.

Con la concentración del poder, éste adquirió un carácter imperial, por lo que la guerra permanente por el sometimiento de los vecinos introdujo una cantidad ingente de esclavos generando un apogeo del esclavismo.

Al mismo tiempo, la finalización del servicio de los soldados aumentaba en forma continua la masa de gente incorporada a la vida civil, a los cuales el Estado entregaba tierras en calidad de colonos, los que se transformaron en agricultores más eficientes que los esclavos y sentaron las bases del feudalismo.
Esta competencia dio lugar al fortalecimiento del feudalismo, nuevo modo productivo asentado en los señores feudales, dueños de la tierra y de los productores, en calidad de siervos. Estos trabajaban la tierra con herramientas propias y entregaban al dueño de la tierra una parte de la producción o un impuesto establecido por éste.

El intercambio de la producción mediante su comercialización ya iniciado en el periodo esclavista, con el feudalismo se vio fuertemente fortalecido, generando una clase burguesa con poder creciente, cuyas actividades entraban en contradicción con los intereses de los señores feudales.

El sector burgués se consolidó con el saqueo de las ingentes riquezas de los pueblos americanos sometidos a la condición de colonias de los centros imperiales europeos. Estas riquezas consolidaron el capital mercantil e industrial indispensable para el fortalecimiento de la burguesía y para la realización de la revolución industrial, nueva situación con la que se impuso el sistema capitalista.

El capitalismo es el sistema económico centrado en el predominio del capital y el trabajo asalariado como elementos de producción y generador de riquezas, en el que el capitalista es el dueño de los medios de producción y el trabajador es el generador de la riqueza que entrega al capitalista por un salario, con lo que el monto del capital se acrecienta y el trabajador, exprimido por el patrón, se convierte en trabajador enajenado.

El capital, interpretado por Marx, tenía carácter privado y el socialismo, orientado hacia el comunismo lo proponía como de propiedad del pueblo a cargo del Estado en su etapa socialista, para su posterior eliminación en la etapa comunista. Si bien en algunos países, revolucionariamente se consiguió el socialismo, con lo que se alcanzó la conformación del imperialismo socialista dirigido por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el comunismo no se logró en ningún Estado, todo intento resultó un fracaso.
Por otra parte la oferta socialista si bien introdujo importantes avances sociales significó el engaño más grande a los pueblos del mundo en el siglo XX ya que apenas alcanzó a desplazar la propiedad del capital del área privada al área del Estado. El capital privado se transformó en capital del Estado, dejando al pueblo trabajador en la misma condición de trabajador enajenado que se le había impuesto con el capital privado. Dicho en otras palabras, la explotación del pueblo en beneficio del capitalista privado de la época de la revolución burguesa, con la revolución socialista, se mantuvo, pero ahora para el beneficio del Estado y de la burocracia manejada por el partido oficial generalmente identificado con el nombre de partido comunista, los nuevos propietarios del capital privado funcional al Estado.

Ya podemos ver que ahora, cuando aquí se habla del sistema capitalista ya no se refiere sólo al capital privado. El término “capitalista”, en la forma aquí considerada, incorpora el capital privado, el capital estatal y el capital mixto, desarrollado por los países del capital privado y por los países del capital estatal también “llamados países socialistas o comunistas”.

Uno de los resultados de la crítica al fracasado socialismo es su reconocimiento como una variante estatal del capitalismo, ya que también se asienta en la explotación del pueblo en beneficio de la burocracia estatal, en manos del partido de gobierno y en el sostenimiento del poderoso Estado al servicio del capital estatal y del capital privado funcional. Razón por la que las izquierdas y derechas se encasillan en un mismo frente de explotación capitalista de los pueblos.

La imposición socialista significó la mayor catástrofe social del planeta en el siglo XX, por su ineficiencia económica, por su crueldad contra la vida, su intolerancia a las diferencias, el irrespeto a la dignidad, la cultura, los derechos humanos y la libertad de los pueblos.

De aquí es que el humanismo superior plantea que la única forma de liberar al pueblo de su dependencia capitalista privada y estatal, es recuperando la propiedad del capital expropiado al pueblo, retornando a su condición de sujeto y dueño del producto de su trabajo, liberándose de la condición de trabajador enajenado y transformándose en propietario del producto de su trabajo, del patrimonio productivo y de las riquezas naturales del territorio.
Nacionalismo

El nacionalismo es una ideología y un movimiento político, económico y social inmerso en el proceso de concentración de poder de la etapa capitalista.

El nacionalismo emerge en Europa en la forma de Estado-nación, el año 1648, con el Tratado de Westfalia. Este tratado terminó con la sangrienta guerra religiosa, que padeció Europa durante treinta años. Definió los principios de la soberanía nacional del sistema de Estados europeos, centralizó los privilegios nobiliarios y religiosos de las élites hegemónicas, desahució al viejo orden feudal, sentó las bases y consolidó los imperios coloniales ya constituidos con los que Europa se distribuía la expoliación de los pueblos y territorios sometidos en el mundo.

El nacionalismo moderno es una construcción resultado de la competencia entre las luchas humanistas de los pueblos y el poder de la burguesía emergente de la revolución industrial, en un esfuerzo por desplazar los restos del viejo poder feudal. Los hitos referenciales europeos más importantes son la revolución francesa y la revolución industrial en Inglaterra. Es el triunfo político burgués sobre el orden monárquico, que frenaba su desarrollo económico, al mismo tiempo es la consolidación de la soberanía estatal en los espacios nacionales frente a la competencia con otras burguesías nacionales, así como la imposición de su autoridad a las mayorías populares para someterlas, apropiarse de su excedente del trabajo y de las riquezas naturales del territorio.

El triunfo definitivo del capitalismo sobre el feudalismo estuvo ligado en todo el mundo a movimientos nacionales. A partir del nacionalismo, sumado a la concentración de poder en Europa sobre territorios de ultramar sometidos, se establece el sistema colonial mundial conocido como imperialismo eurocéntrico.
Otro proceso paradigmático del nacionalismo es el recorrido por Estados Unidos de Norteamérica, (EUA) con la variante Centro y Sud americana y que luego se reproduce en el resto del planeta.

La independencia de las trece colonias inglesas en Norteamérica se consiguió por la conjunción de la decisión libertaria asumida por el pueblo, con los intereses europeos en la lucha por el control de los espacios coloniales, en este caso, de Francia y España contra el imperio inglés. Lo que ya nos está indicando la importancia de la coyuntura, que pueden ofrecer las luchas imperiales en la consolidación de los objetivos locales.

De igual forma la independencia de Centro y Sud América se da como resultado de la intervención francesa en España y el cerco establecido por el Imperio británico y portugués a este país, combinado simultáneamente con las reivindicaciones independentistas de los pueblos americanos, hegemonizados por la herencia colonial criolla, fuente de las burguesías nacionales emergentes. Las motivaciones reivindicativas de los pueblos sometidos por el poder, mestizos e indígenas, siempre fueron de contenido humanista.

Hay que diferenciar el proceso norteamericano del sudamericano y centroamericano en el sentido de que el del norte logra una independencia efectiva en relación a la hegemonía europea, mientras que el centro y sud de América sólo cambian la dependencia, transformando el colonialismo en neocolonialismo, estos son Estados con soberanía interna, pero con administradores nativos al servicio de intereses internacionales de carácter imperial. Es la condición en la que se encuentran el conjunto de estados en la actualidad. El nacionalismo también es el sustento del colonialismo interno, en que con los Estados se ha establecido un centralismo asentado en las capitales del país, usurpadora de las culturas y riquezas de las regiones interiores.

Esta diferencia surge, en el norte, de la conjunción del respeto, que se logra con el reconocimiento de la soberanía interna y el respeto internacional generado mediante la unión de las colonias liberadas en un Estado Federal. De esta manera se consolida el conjunto frente a las aspiraciones euros centristas. Con este fortalecimiento, el crecimiento del poder en competencia con los estados imperiales europeos, nace un nuevo fenómeno, que es la transformación del Estado nacional norteamericano en un nuevo Estado imperial, que en el transcurso del siglo XIX al XX logra su expansión territorial y económica, alcanzando un liderazgo imperial y mundial.
En América del Sur y Central no se logra el federalismo, la división interna lleva al sometimiento neocolonial de estos países a centros imperiales europeos y posteriormente, en el siglo XX, al norteamericano, al japonés, al chino, al soviético o ruso, y a otros, transformados en explotadores de las riquezas internas, en beneficio del centro imperial. En la actualidad cada uno, a su manera, lucha por su independencia económica y política, así como lo hacen las regiones coloniales internas.

Sin embargo, tanto en Norteamérica como en Sudamérica y en el mundo entero el objetivo de todo movimiento nacional es formar estados nacionales no solo para protegerse de las imposiciones externas, sino para asegurar la explotación de las parcialidades internas. Es la búsqueda del fortalecimiento interno alrededor de una construcción chauvinista como base para el proyecto imperial que bulle en la cabeza de cada uno de ellos.

En todo el continente centro y sud americano se apoderó del Estado una minoría racista y europeizante para beneficiarse de los pueblos indígenas y mestizos, constituyendo estados con sus etnias y regiones internas sometidas a la condición de colonias internas. Por ejemplo Bolivia, desde su independencia en 1825 se impuso un Estado racista mestizo-blancoide de sometimiento de las etnias nativas y regiones internas23 a una relación de colonialismo interno. Recién como resultado de las luchas nativas y regionales, en el año 2009, se ha transformado en el único país americano que ha reconocido constitucionalmente derechos legales a 36 minorías étnicas que lo conforman, con el nombre de Estado Plurinacional de Bolivia, además del reconocimiento del derecho a la autonomía tanto de las comunidades nativas, así como de las regiones internas, sin que ello signifique haber superado la condición del colonialismo interno impuesto por el centralismo europeizante. A la hegemonía racista blancoide se ha incorporado el componente aimara, para beneficiarse del sometimiento de las otras 35 etnias y las regiones internas, conformando en los hechos apenas un reconocimiento formal. En general en todos los países americanos y en el sistema global de poder existe una relación de sometimiento colonial interno, núcleo de expansión de la revolución humanista. En algunos países la política racista ha sido origen de políticas genocidas, llegando al exterminio de las poblaciones nativas, como por ejemplo en Uruguay. En otros países como EUA y Argentina la presencia nativa solo se utiliza para ocultar las vergüenzas del genocidio, racista y colonial.

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1 respuesta a «Humanismo Superior»

La SOLUCIÓN no es condenar esa violencia ni ninguna otra. Nada se logra con esos cartelitos!!!. La solución es exigir a nuestros políticos leyes que mejoren la educación de los escolares, estimular valores, principios, ética y moral. Si tienes educación respetas. Si respetas ya está TODO resuelto!!!!!!. El problema es que las élites que crean y dirigen los grupos sociales (del tipo que sean) desean estos problemas sociales. Las manifestaciones de los problemas sociales nos lo han vendido como libertad de expresión y como la libre exigencia de los los derechos y ESO ES FALSO, es una política de distracción para lograr mayor control social. El pueblo cuanto más inculto más controlable ¿no lo habías oído nunca? . Así que quéjate de la falta de educación !!!! y deja de ser ecologista, feminista, defensor de la homosexualidad, deja de ser no racista, etc… que con buena educación desaparece todo todo todo lo que no te gusta!!!!. Exige educación . Vete a la raíz, deja de protestar de las consecuencias de la falta de educación. con educación TODO resuelto!!!!!!!!!

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