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Estados fallidos: transición al Humanismo Superior

Por: Álvaro Jordán*
El concepto de estado fallido es una abstracción, cuyo contenido expresa la corriente ideológica que lo interpreta. Según López Martín, A, los creadores del término “Estado Fallido” son lospolitólogos norteamericanos Steven R. Ratner y Gerald B. Helman, consu libro “Saving Failed States”, quienes lo utilizaron para referirsea la condición de estados fracasados como Somalia, Liberia y Camboya.
En esta línea, se ha generalizado su uso para referirse a un estado caracterizado por el debilitamiento de las funciones estatales, especialmente las policiales y judiciales, pero también las de servicio, con la consiguiente parálisis del gobierno. Un estado fallido no garantiza el control físico sobre su territorio, carece del monopolio de la fuerza, tiende hacia el fracaso social, político, económico y está ausente del debate democrático.
Los norteamericanos lo han usado para referirse a estados que cobijan a terroristas y constituyen un peligro para países “estables”, argumentos con los que han justificado invasiones como las de Irak y Afganistán.
Los tres problemas mayores de seguridad internacional del mundo occidental de las primeras décadas del siglo 21 son el terrorismo internacional, la delincuencia y la proliferación de las armas de destrucción masiva, todos estrechamente relacionados con el estado fallido.
Todos los países son socialmente inestables por estar las mayorías sometidas coercitivamente a las minorías. La llamada estabilidad no es otra cosa que un equilibrio inestable, logrado por los efectos del poder, con un desequilibrio relativamente rápido ante los embates de la crisis.
Se hace imprescindible aclarar, que en esta reflexión, en general, se hace uso del concepto de poder como una relación social característica de orden-obediencia, esta es, como una relación de coerción, incluyendo el contenido de Max Weber, del uso legítimo de la violencia en forma de estado, exepto las referencias concretas al poder no coercitivo.
Siguiendo a Clastres P., el poder político lo constituyen el poder coercitivo y el poder no coercitivo. El estadio de la civilización se caracteriza por la presencia sobresaliente del poder coercitivo, es el que distingue a la sociedad occidental, el prerrequisito indispensable para imponer la explotación en la sociedad de clases.
En la sociedad humanista, el estado se transforma en una organización de administración, coordinación, producción y servicio determinada por las bases. El estado weberiano no existe, por lo tanto, el poder coercitivo desaparece, pero el poder no coercitivo adquiere su máxima vitalidad, totalmente separado de la violencia, actuando mediante el control social directo, mejor dicho, ejercido mediante la participación directa de las bases.
Índice de estados fallidos. El estado fallido está considerado como un seri0 desafío a la seguridad interna y externa, motivo por el que se ha creado un índice de estado fallido para medir anualmente la evolución de este pr0blema en el conjunto de los países.
Su análisis adquiere mucha importancia porque la inestabilidad y las consiguientes transformaciones políticas, económicas y sociales pueden expresar proyecciones de conflictos nacionales, que tienden a reproducirse en conglomerados significativos de países, como fue la implosión del sistema socialista, el resurgimiento del socialismo, actualizado como del siglo 21, y, en los tres últimos años, la primavera árabe.
El Fondo para La Paz elabora una lista anual del índice de estados fallidos. Empezó el 2005 con 76 países, el 2009 ya abarcó 177 países y el 2013 son 178 países, en base a 12 criterios resumidos como sigue: 1. La presión demográfica creciente, 2. Movimientos masivos de refugiados y desplazados internos; 3. Descontento grupal y búsqueda de venganza, 4. Huida crónica y constante de población; 5. Desarrollo desigual entre grupos; 6. Crisis económica aguda o grave; 7. Criminalización y deslegitimación del estado; 8. Deterioro progresivo
de los servicios públicos; 9. Violación extendida de los derechos humanos; 10. Aparato de seguridad que supone un estado dentro del estado; 11. Ascenso de elites fraccionalizadas 12. Intervención de
otros estados o factores externos.
Otro punto de vista, arbitrario, es el que presenta Noam Chomsky en su libro “Estados fallidos: El abuso de poder y el ataque a la democracia”. Hace un detallado análisis de lo que significa el poder para la humanidad, interpretando que el abuso de poder lo genera el imperialismo de Estados Unidos de Norteamérica, (EUNA). Adolece de un
grave defecto de contenido sectario, porque el análisis no comprende a los otros centros de poder que existen en la humanidad. Es una opinión demasiado simplificada el inducir en el pensamiento, que la única fuente de abuso de poder es la del imperialismo norteamericano. Es un abuso de poder intelectual y un insulto a la inteligencia.
Si el imperialismo norteamericano desaparece, no habrá cambiado casi nada porque los otros centros de poder, por su propia esencia, continuarán haciendo lo mismo que Chomsky critica a los norteamericanos, por lo tanto, un mínimo de honestidad científica
exige hacer las valoraciones para el conjunto del sistema de poder. Con lo que se llegará a conclusiones muy distintas y más próximas a la realidad.
Evidentemente, al plantear una crítica incompleta del poder, Chomsky deja abierta una puerta para justificar la presencia de otras formas de poder, que tiene mucho cuidado en no tocar, como es la del capitalismo de estado.
Chomsky ha llegado a asegurar que el término Failed States, estados fallidos, es una teoría inventada por la administración estadounidense tras el fracaso de sus políticas acerca del eje del mal, los estados terroristas o estados forajidos y otras creaciones. Lo utilizaría para nuclear a la opinión pública y centrar los esfuerzos contra gobiernos y países cuyas políticas no concuerdan con la visión del gobierno norteamericano.
Es cierto que la preocupación se ha desencadenado allí, pero en realidad, es un fenómeno propio de la etapa actual del desarrollo del capitalismo globalizado, de interés del conjunto de la humanidad, independiente de toda voluntad y preocupa cada vez más por su continuo crecimiento y, más que todo, porque les afecta a todos.
El mal uso político del concepto de estado fallido es el motivo por el que los especialistas de la confusión le dan un contenido indefinido y tendencioso. Así nos encontramos con denominaciones tales como de estados frágiles, estados fracasados, estados desestructurados,
estados en crisis, estados forajidos, estados terroristas, estados en descomposición o estados colapsados y otras expresiones muy diversas con significados muy variados, semejantes e incluso intercambiables.
Toda esta profusión semántica genera incertidumbre y es resultado, precisamente, de la inexistencia jurídica de estas categorías de estados.
Estados fallidos y poder. Por parte del humanismo superior se ha optado por la expresión de “estados fallidos” por interpretar todas sus facetas en función del concepto de poder, que se concentra en el estado, y deducir que esta relación esencial es la que falla cada vez
más, aparte de ser el primero acuñado para hacer referencia a la realidad que se analiza, es además el que goza de mayor asentimiento y difusión.
El humanismo superior interpreta la existencia de la condición de estado fallido cuando éste no cubre sus obligaciones de servicio a la población en un nivel de seguridad y bienestar aceptable, reconocidos
por un marco democrático.
Es una condición presente en todos los estados del planeta debido a que el sistema mundial capitalista está asentado en una estructura de poder al servicio de los “dueños” de la riqueza, o sea los dueños del capital, cualquiera que este sea, privado, mixto o estatal y no al servicio del pueblo.
En todos los países del mundo, el pueblo se encuentra excluido, en distintas proporciones, de la toma de decisiones sobre la distribución de la riqueza, razón por la que la condición fallida es parte inseparable de todos.
La condición fallida expresa la carencia de gobernanza producida por el vacío de poder generado por la supeditación de los intereses del pueblo a los intereses de los dueños de la riqueza, los que, con los dueños del poder, constituyen dos caras de la misma moneda.
El estado se arroga la autoridad de decidir por todos, pero en realidad en el mejor de los casos, con la democracia representativa, decide en función de la mayoría, la que generalmente apenas es mayoría simple, discrimina a los otros, cuyo conjunto hace la mayoría, absoluta y marginada.
Este es el origen del colonialismo interno, que padecen los pueblos y hace cada día más despreciables a los gobiernos que pretenden homogeneizarlos en base a la supremacía que impone la nación estado, arbitrariedad que convulsiona aceleradamente a los pueblos.
A su vez es una de las causas del fracaso del nacionalismo, ya sea en la forma de capital privado, cuya expresión radical fue el nazismo, comúnmente llamado fascismo, sustentado por el partido nazi (Nationalsozialistische Deutche Arbeiterpartai), o ya sea en la forma de capital estatal, cuya expresión radical fue el estalinismo, sustentado por el partido comunista.
De la presente reflexión encontramos que los estados fallidos, en la transicion al humanismo superior, se fortalecen con el agotamiento del sistema de producción capitalista en su fase de globalización, expresa el constante debilitamiento del poder que sostiene al sistema y cuyo final será su inevitable desaparición.
Estados fallidos y civilización. Si se trata, concretamente, de la eliminación del poder coercitivo, se está frente a un proceso mucho más profundo que un simple cambio del modo productivo.
El poder coercitivo es la característica principal del estadio de la civilización, por lo tanto su eliminación significa el fin de este estadio y el advenimiento de uno nuevo, que, ante la desaparición del poder coercitivo y a causa de la insurgencia del poder no coercitivo,
debe ser necesariamente humanista: el estadio del humanismo superior.
Como resultado de la crisis del sistema y por ausencia de orientacion política coherente, la sociedad entra a un periodo de caos caracterizado por la aparición de los estados fallidos. La insatisfacción crece, al margen de la autoridad y a causa de ella, y
se convierten los estados fallidos en la principal característica de la etapa de transición del estadio de la civilización a la del humanismo superior.
Como resumen concluimos, que el agotamiento del sistema de poder, sustento del estadio de la civilización, fortalece el desarrollo de los estados fallidos como embrión informe del estadio del humanismo superior.
Crecimiento de los estados fallidos. En forma general se puede comprender el proceso de formación del estado fallido en el sistema de poder coercitivo a partir del ejército de desocupados, que mantiene permanentemente y en forma artificial el sistema capitalista para asegurar un monto mínimo de los salarios de la masa trabajadora, es decir que el estado fallido es condición necesaria del capitalismo para asegurar sus ganancias con costos mínimos, a su vez, como etapa de transición, es el germen de su desaparición final.
Con la crisis, este ejército crece, desequilibrando la institucionalidad establecida, generando la explosión de la delincuencia, de la corrupción, del crimen organizado, llegando a conformarse verdaderos ejércitos paramilitares a su servicio, cuyas muestras extremas son; En México, de donde, el secretario de defensa de EUNA, León Panetta, afirmó que 150.000 personas han fallecido por la violencia entre los cárteles del narcotráfico y a causa de la existencia de espacios territoriales en los que el estado es muy débil.
Otra forma de ocupación de estos territorios son las guerrillas, como en Colombia, donde el conflicto armado ha dejado más de cinco millones de víctimas, que padece este país desde hace más de medio siglo. Con características propias podemos también incluir a Irak, Afganistán, países de África y del resto del mundo, donde fuerzas irregulares
cuestionana la autoridad del estado.
Un caso sui géneris es el de Bolivia, donde las federaciones de cocaleros de Cochabamba, proveedores informales de coca a los narcoproductores y cuyo producto genera el tráfico internacional de la cocaína, han logrado poner a su presidente de presidente del país, con lo que resulta que los proveedores de coca al narcotráfico han conseguido su propio estado, que les da seguridad interna y gestiona oficialmente la ampliación del mercado a nivel internacional, como por ejemplo: el pedido de autorización del presidente de Bolivia, Evo Morales, a las Naciones Unidas, para la legalización del comercio internacional de la coca.
Con la drogadicción se logra la degradación espiritual y física de la sociedad, su dependencia política y económica, razones más que suficientes por las que el gobierno está muy interesado en ampliar su control mediante el consumo de coca y sus derivados.
El caso extremo del estado fallido, de ausencia de estado desde hace
ya 23 años, es el caso de Somalia, donde no existe responsable gubernamental, por ejemplo, para el cumplimiento de los compromisos internacionales. Internamente se ha consolidado una guerra civil entre los jefes tribales y clanes. Hay una especie de federación fáctica con fronteras en permanente movimiento a causa de la guerra, sin gobierno de coordinación nacional. Incluso las intervenciones internacionales
de la Misión de la Unión Africana en Somalia (Amisom) son rechazadas por la misma población.
Otra muestra, llena de horror, de la proyección del sistema de poder coercitivo como estado fallido es Siria a causa de la guerra civil, la que ha transformado uno de los países más avanzados del cercano oriente en un estado totalmente destruido, con más de cien mil muertos y dos millones de refugiados, con la población carente de alimentos, con el sistema de salud destruido, la producción en bancarrota con la generación actual de la juventud perdida y, lo que es más grave, en la búsqueda de la hegemonía mundial se recurre a los crímenes de lesa humanidad como estrategia de guerra. Es el lugar de enfrentamiento de los intereses geopolíticos de los bloques de control internacional, dentro de los cuales la defensa de los intereses locales están totalmente ahogados.
En la medida que los estados fallidos encuentren solución estable acorde a los intereses de su población se estará ante estados consolidados y ante el nacimiento de la nueva sociedad. Sin embargo, la inestabilidad en la que se mueven, hasta ahora, muestran sólo la insuficiencia de las soluciones ensayadas.
En la mayoría de países existen grandes sectores poblacionales acosados por el hambre, que no tienen acceso a la salud, que mueren por falta de alimentos y medicina, que no tienen acceso a la vivienda, a la educación, no disponen de un salario digno y, en definitiva, no se respetan sus derechos básicos.
La condición fallida se encuentra en todos los países del planeta. En países del capital privado, ricos y poderosos como EUNA, donde existen crónicamente alrededor de 50 millones de pobres, esto es el 16% de la población; en países de capital mixto de hegemonía estatal como China, que ha alcanzado una situación privilegiada en la competitividad de la producción a causa del ejército de reserva laboral de 130 millones de pobres, esto es el 10% de la población que la sostiene; en países que todavía quedan con una economía estatal, fosilizada, como Cuba, con un ingreso que varía entre 10 y 20 dólares/mes; con los parámetros de las Naciones Unidas, de considerar pobre al que recibe menos de un dólar/día y ajustando los ingresos no contabilizados de los subsidios por la carta de racionalización alimentaria, la educación, salud, vivienda y electricidad, la población cubana cae en la categoría de población pobre en aproximadamente un 80%. Esta conclusión es rechazada por el gobierno cubano ya que ellos usan otras valoraciones, todo muy discutible por la ausencia de información estadística transparente.
Todas estas apreciaciones sólo son de tipo económico e insuficiente para una valoración completa. No se consideran aspectos más abstractos como el ambiente de libertad, el derecho a la democracia efectiva, el respeto a los derechos humanos, espacios en los que la mayor parte de la humanidad, por el sometimiento al poder, están muy disminuídos y se los puede calificar de espiritualmente pobres. Al resto, de los dueños del poder, como responsables del sometimiento y la pobreza, se los
puede calificar de espiritualmente miserables.
A medida que la crisis del sistema se agudiza, las dificultades del estado para cubrir sus obligaciones, en general crecen, aunque algunos sectores, minoritarios, logran momentáneamente, no ser arrastrados por la vorágine incontenible de la crisis.
Ante la falta de una explicación coherente, las esplendorosas apariciones de levantamientos populares dejan perpleja a la elite del pensamiento crítico, tanto del sector neoliberal como del neoestatal.
Razón que ha llevado a vigilar más estrechamente el comportamiento del índice de estado fallido a fin de poder apreciar mejor la tendencia del sistema económico, social y político, nacional e internacional.
Estados fallidos y capitalismo estatal. Si bien la condición de estado fallido siempre está presente en el sistema, es evidente, que a partir del colapso del llamado imperio socialista, se manifiesta en forma más aguda.
Fueron 74 años de brutal opresión, los que tuvo que soportar la población soviética de la dictadura del partido comunista y de las dificultades económicas crecientes los orígenes de la incontenible rebelión del pueblo, que desenmascaró para siempre la ignominiosa brutalidad e incompetencia socialista y comunista.
No fueron causas externas, sino internas, particularmente las originadas en la ausencia de libertad, democracia y el acoso permanente a los derechos humanos, las que llevaron a este sufrido pueblo a enfrentar el poder de la segunda potencia económica y militar del mundo y provocar su desmembramiento en 15 estados soberanos. Al mismo tiempo se sublevaron los pueblos de la mayoría de estados satélites del imperialismo soviético, cada uno con sus
particularidades, pero todos enmarcados en una lucha por la liberación de la dependencia soviética y de las dictaduras de sus respectivos partidos comunistas.
No se puede dejar de destacar que la mayoría de estos movimientos masivos se caracterizaron por su esencia pacifica y su profundo contenido humano, a tal punto que, por ejemplo, a la transición incruenta en Checoslovaquia se le dio el nombre de “revolución de terciopelo”, a pesar de haber incluido la división territorial.
Los países dependientes del sistema estatal soviético reasumieron su soberanía en el marco de la economía mixta, conocida como socialdemocracia, por la hegemonía del capital privado sobre el estatal, o como socialestatal por la hegemonía del capital estatal sobre el privado, alternativas atractivas y asequibles a fines de la guerra fría, dentro del sistema universal del capital.
En un sistema agobiado por el abuso estatal, podemos asegurar que marca el inicio de una nueva etapa, caracterizada por el acelerado crecimiento de la condición de los estados fallidos y por la búsqueda de nuevos paradigmas para una sociedad más humana.
Hubo países en los que la dictadura comunista impidió su reemplazo adoptando oportunamente reformas, que de alguna manera dieron una satisfacción parcial a las masas, como lo hicieron China y Viet Nam.
Mantuvieron la verticalidad del partido comunista, asumiendo una nueva política económica de carácter mixto con hegemonía del capital estatal. De esta manera complementaron las ventajas de la explotación del capitalismo privado con las del estatal, se transformaron, temporalmente, en los países con mayor desarrollo económico y dejaron a un lado las aspiraciones a la dignidad y al respeto a los derechos humanos.
Cuba y Corea del Norte, últimos sobrevivientes del llamado socialismo histórico, son los únicos países de economía estatal, que a causa del férreo control político con que el partido comunista todavía oprime al pueblo, han logrado hasta ahora controlarlos mediante la represión, la pobreza económica y espiritual, con que los somete.
La radicalidad del control del poder ha degenerado en la estructuración del estado sometido a dictaduras y al culto de la personalidad, similar a las antiguas monarquías absolutistas, incluyendo la aberrante resurrección de las dinastías en el poder. En Cuba, Raúl Castro es la segunda generación de la dinastía Castro, con 54 años de duración en el poder y en Corea del Norte, Kim Jong-un es la tercera generación de la dinastía Kim, con 65 años de duración.
La transformación de la economía estatal del ex imperio socialista en economía mixta, incluyendo la de sus satélites del resto del mundo, por su carácter pacífico, por la magnitud de su población y por su extensión territorial ha sido la revolución más extraordinaria que se ha dado en la humanidad en todos los tiempos.
El último esfuerzo del imperialismo estatal por salvar el sistema de su estruendoso fracaso fue la invasión de Afganistán y su posterior retirada a consecuencias de su fracaso.
Se debe concluir, dentro de un pensamiento constructivo y responsable, que el sistema estatista de explotación ha fracasado para siempre y cualquier obcecación en este sentido es un defecto de estupidez e inhumanidad, que por supuesto, para un mundo de poder y oportunismo, mientras éste exista y mientras exista la insoportable miseria, será
una alternativa circunstancial del oportunismo político al servicio de intereses mezquinos.
El primer impulso revolucionario presente en el sistema socialista se puede resumir como: 1. Colapso del imperio del capital estatal, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, (URSS), cuyo desmembramiento originó el nacimiento de 15 estados soberanos con una economía de capital mixto,

  1. Liberación de los países dependientes del imperialismo socialista, (ej. República Democrática Alemana) adquiriendo una economía mixta, en la forma socialdemocrática.
  2. Transformación de países de economía estatal (ej. China) en países de economía mixta, en la forma socialestatal, 4. La sobrevivencia de algunos países del capital estatal (ej. Cuba y Corea del Norte), que conservan, excepcionalmente, a través de una dictadura hereditaria, su condición de capitalismo estatal,
  3. Las transformaciones 1., 2., y 3., representan un importante avance de contenido humano al eliminar dictaduras personales, respaldadas por el partido comunista, y abrazar democracias burguesas en estos países.
    Estados fallidos y capitalismo privado. La derrota del sistema mundial del capitalismo estatal, llevó a los ideólogos del sistema mundial del capitalismo privado a proclamar que había llegado el fin de la historia, interpretando que la sociedad había alcanzado por fin un
    estado de equilibrio estable. Argucia con la que pretendían anular cualquier vestigio de nuevas propuestas políticas y económicas.
    No lograban entender que un nuevo proceso estaba en marcha. La base del sistema capitalista en su totalidad, había comenzado a despedazarse, además que en estos procesos la voluntad no es determinante.
    El poder del segundo imperio mundial se había hecho añicos y no hay razón para creer que el proceso haya terminado. En lo político la motivación central fue la lucha contra el imperio soviético, traducido al campo económico fue una lucha contra el imperio del capital estatal.
    La primera potencia del mundo (neoliberal) mantiene su condición imperial, pero los problemas causados por la crisis y reconocidos como insolubles, están provocando levantamientos masivos de la población en el planeta, con nuevos reacomodos políticos e ideologicos como los de los países del denominado socialismo del siglo 21 (ss21) en América, esta vez bajo la consigna central de lucha contra el imperialismo norteamericano, más precisamente contra el imperialismo del capital privado.
    Las protestas masivas se intensificaron en forma tal, que desbordaron la capacidad de control de las instituciones establecidas y muestran la desesperada búsqueda de alternativas abiertas, de parte de las
    mayorías sometidas.
    Es la búsqueda de la sociedad poscapitalista: el alzamiento zapatista en México, del 1 de enero de 1994, referencia simbólica del nacimiento del movimiento “antiglobalización”; la campaña contra el Acuerdo de Libre Comercio entre EUNA, Canadá y México, que entró en vigor en 1994; las múltiples rebeliones y movimientos populares, que pasan por el Movimiento de los Sin Tierra (MST) en Brasil, el levantamiento indígena-popular-militar en Ecuador, el “argentinazo” del 20 de diciembre del 2001, las reivindicaciones indígenas y humanistas de Bolivia que provocaron la expulsión del Presidente Sánchez de Lozada, los movimientos revolucionarios que abrazan el ss21, los levantamientos populares que generan la primavera árabe, los indignados de Europa, EUNA, Rusia y China, van alcanzando carácter mundial y auguran la revolución más profunda de todas las realizadas hasta la fecha: la del humanismo superior.
    La civilización, que tardó miles de años en concentrar el poder, hasta alcanzar su globalización, pierde solidez rápidamente, originando por el momento, una fase generalizada de transición, de estados fallidos, y buscando su salida multifacética y al margen del poder, por lo tanto, necesariamente humanista.
    No hay que olvidar, que el poder coercitivo animaliza al ser humano, por lo tanto degrada los valores y principios que rigen su comportamiento y violenta el derecho natural del ser, por lo que se puede calificar de anti humanista. El poder no coercitivo, por el contrario, humaniza al ser, es el origen de la permanente rebeldía de las bases por una sociedad mejor, es la expresión auténtica de la recuperación del derecho natural y de las bases, expresa su diversidad, por lo que se debe reconocer su esencia humanista.
    La derrota de EUNA en Viet-Nam empezó a mostrar las debilidades del imperialismo norteamericano, la potencia mundial número uno, que fueron contrarrestadas con un nuevo orden económico, introducido como el neoliberalismo de la década de los 80.
    Fue una nueva política para apoderarse de las riquezas de las empresas públicas y estatales mediante su privatización, la desregularización y la liberación comercial.
    La momentánea desaparición del sistema socialista y la necesidad de preservar el control del poder en un mundo unipolar dio pie al neoliberalismo para reforzar el nivel de la guerra, de baja intensidad al de guerra directa. Aparte de los ajustes territoriales pendientes de la guerra del 45.
    De esta manera se buscaba consolidar el nuevo orden mundial en el que se presenta en forma desembozada la autoridad del poder imperial como sustento de la civilización.
    La invasión a Panamá, el 20 de diciembre de 1989, con el secuestro y encarcelamiento de su presidente, marca el reinicio de esta nueva forma de usar el poder en la guerra, Las demostraciones de poder, que llevaron a las invasiones de Granada, Iraq, Kosovo, Afganistán y Libia es el nuevo estilo para dirigir las relaciones internacionales, después de terminada la guerra fría. Quedaron para la formalidad de los ingenuos el respeto a los acuerdos internacionales y a los derechos humanos, así es que a los sospechosos de terrorismo se los apresa, veja, tortura y asesina sin ninguna figura de juicio.
    El ejemplo más vergonzoso para la humanidad de estos hechos son las decenas de prisioneros que todavía quedan en Guantánamo, a quienes ante su protesta de huelga de hambre se los alimenta en forma artificial y forzada.
    La ignominiosa demostración pública del sometimiento de Europa a los intereses de EUNA con el reciente bloqueo de cuatro países de Europa: Francia, España, Italia y Portugal, al vuelo internacional del Presidente de Bolivia, en el que se sospechaba la presencia de un ex agente de la CIA, autor de la publicación de documentos secretos de la injerencia norteamericana en todos los países del planeta, son apenas muestras, la punta del iceberg, de lo que representa el poder
    neoliberal en el mundo.
    América había sido poblada por distintas migraciones que llegaron en diferentes momentos de su prehistoria y había desarrollado un mosaico de culturas con lenguajes propios totalmente independientes de las del resto del orbe. La mayor parte de su superficie estaba poblada con culturas que se encontraban en el umbral de la civilización, otras habían logrado traspasarlo sin alcanzar el desarrollo tecnológico que poseían los europeos. Esta situación fue aprovechada para transformar el continente en territorios de colonias europeas.
    Después de cruentas guerras, las colonias inglesas de Norteamérica lograron su emancipación. Posteriormente, en las colonias españolas, después de 15 años de guerras, una alianza de ingleses, criollos a la cabeza de Bolívar, San Martín y O`Higgins y monarquistas españoles, aislaron a los patriotas, mestizos y nativos y se transformaron en repúblicas económicamente dependientes de los ingleses, dependencia que finalmente pasó a manos de EUNA.
    Las pretensiones imperiales del Libertador de América, Bolívar, registra la historia, como una hazaña de liberación contra el tutelaje español y un fracaso imperial al no realizarse sus ambiciones por conformar otro imperio americano, en todo caso se prestó para consolidar una nueva dependencia económica neocolonial.
    Éste es el largo periodo de opresión, de 500 años, del que buscan liberarse los distintos estados del continente. Esta situación es oportunamente aprovechada por los abanderados del ss21. Otra propuesta de poder para seguir explotando al pueblo, a falta de una propuesta seria, que lleve a estos pueblos a su liberación.
    La coyuntura histórica ha encontrado a los pueblos americanos sin un proyecto que resuma y proyecte sus intereses. A falta de nada, en la búsqueda desesperada de alguna solución a la miseria, y la criminalidad, algunos se han decidido por una peligrosa aventura oportunista con el ss21.
    La revolución del pueblo venezolano, es la respuesta de la dignidad del pueblo a las imposiciones imperiales de EUNA. Fue denominada como bolivariana por su presidente Hugo Chávez en el afán de justificar el nacimiento de un nuevo y poderoso estado continental inspirado en la continuidad del pensamiento de Bolívar y actualizado c0n la ideología del socialismo.
    Ante el fracaso del imperio soviético, el pensamiento izquierdista de las Escuelas de Bremen y Glasgow dio inicio a las ideas del ss21, desarrolladas por Heinz Dieterich Steffan, (HD), las que abrazó Hugo Chávez el 2005, como respaldo teórico de su proyecto político continental, tratando de armonizar, forzadamente, las pretensiones imperiales de Bolívar con las del socialismo como modelos del proyecto de la Revolución Bolivariana, ambos fracasados.
    Asimismo, el triunfo del movimiento indígena y campesino de Bolivia, de contenido humanista y democrático, rápidamente degeneró en un gobierno populista de capital mixto, inspirado por el modelo chino.
    Con la adopción del ss21, ha devenido en un modelo autoritario de hegemonía estatal y racista, cuyo objetivo es el control del poder total mediante la eliminación selectiva de la oposición externa e interna.
    Las aspiraciones imperiales se expresan en su empeño por resucitar el imperio del Tawantinsuyo y adoptar hegemónicamente la cultura aimara, en un país con 34 etnias. Otros países del continente, que muestran su adhesión al ss21, con distintos grados de reticencias son Ecuador, Nicaragua, Argentina y Brasil.
    Siguiendo la tradición de los viejos estados socialistas del siglo 20, existe una clara tendencia en estas organizaciones por transformar las democracias burguesas en dictaduras burocráticas, mediante presidencias vitalicias logradas a través de elecciones forzadas desde el poder. Formas de lo mismo, es la sucesión presidencial por el dedazo del presidente, en condición terminal, como sucedió con la designación de Nicolás Maduro en Venezuela por el expresidente Hugo hávez. Siguiendo el ejemplo de Cuba y Corea también se reproduce la herencia presidencial, con mediación eleccionaria, forzada por el poder, de un familiar próximo como fue la sucesión del fallecido presidente Néstor Kirchner en Argentina por su viuda, doña Cristina Fernández de Kirchner.
    Para resumir las disquisiciones teóricas simplemente mencionemos las conclusiones de HD, autor del ss21, en relación a lo que está sucediendo en los países sudamericanos, que dicen abrazar este socialismo: “Es correcto apoyar a Evo, Chávez, Correa et al como alternativa socialdemócrata al neoliberalismo. Pero, ninguno de ellos ha creado estructura institucional alguna, que trasciende a la economía de mercado o al parlmentarismo burgués, ni lo va a hacer”.
    Por otro lado, HD en el artículo: “Partido Comunista de China se abre al Socialismo del Siglo 21”, sostiene, que “los pueblos con la ciencia y los Estados progresistas construyen el socialismo del siglo 21”,
    como la “única alternativa disponible” para la sociedad poscapitalista global.
    Con las primeras afirmaciones queda demostrado el fracaso del ss21 y de todos los gobiernos que proclamaron y siguen proclamando su adopción como marco teórico de sus políticas de gobierno. Ninguno lo está aplicando, es decir, que lo pregonan sólo como discurso propagandístico de manipulación de las masas de una supuesta actividad en beneficio de las mayorías nacionales, lo que resulta ser nada más que otro grotesco teatro de despreciable calidad humana. Se entregan dádivas a cambio de la libertad, los derechos humanos y la dignidad.
    Estas afirmaciones, confirman que el planteamiento teórico del ss21 ha demostrado la inviabilidad de su aplicación y ha comprobado una vez más el fracaso de cualquier intento de resucitar la teoría del socialismo. En todo caso, los periodos prolongados del control del estado, (14 años en Venezuela, 8 años en Bolivia, En Siria 12 años de Assad más 30 años de su padre) a causa de los abusos del poder, para la élite dictatorial es una victoria, a la que importa poco la degradación de los derechos humanos de los pueblos, que fuera muy deseable evitar.
    El gobierno de China está saliendo rápidamente del capitalismo estatal al capitalismo socialestatal, una variante más del sistema capitalista globalizado, y no existe ningún vestigio que lleve a pensar que quiera volver al estatismo.
    La cúpula del partido comunista chino se desborda cada día con miles de nuevos millonarios y multimillonarios capitalistas, conformando la nueva clase de burócratas, corruptos y enriquecidos por el estado.
    La publicación del artículo de HD es sólo una insignificante muestra de apertura hacia la libertad de prensa en China, que por lo demás hasta ahora, es sólo un sueño utópico, útil para la manipulación de las masas, desesperadas por mejorar sus derechos humanos.
    Ante el endurecimiento del poder imperial norteamericano, algunos pueblos de América se dejaron arrastrar por los cantos de sirena del ss21. Lamentablemente adolece de defectos teóricos fundamentales como es el de constituirse apenas en un remiendo del socialismo real del siglo pasado. Se asienta en principios que llevaron al fracaso el socialismo del siglo 20”, a causa de la ausencia de libertad, democracia y por el acoso permanente a los derechos humanos, con lo que se garantiza la inviabilidad del planteamiento del ss21: 1. Plantea el igualitarismo en contradicción con la principal característica de la definición de la materia: de estar en permanente movimiento y cambio, lo que exige las diferencias de unos y otros e incluso de uno mismo, con el tiempo. El rechazo a la robotización del ser humano es la fuerza social más poderosa, dispuesta a sacrificar la existencia en la lucha por el reconocimiento de los derechos individuales, concretamente el derecho a la diferencia y a la identidad.
  4. Es de contenido antihumanista por estar asentado en las imposiciones del poder, de esencia conservadora, en abierta contradicción con las necesidades humanistas de la sociedad, motor de los cambios en la historia a lo largo de la civilización.
  5. El ss21 propone como parte sustancial de su proyecto, la democracia participativa, la que utiliza únicamente como estrategia de poder.
    Logrado éste, intenta mantener su fachada, imponindo una democracia contradictoriamente sustentada por el poder y con la imposición del partido único, para lo cual, el objetivo principal es la eliminación de toda oposición política, incluyendo la interna, para el endiosamiento del jefe.
    Siguiendo el modelo estalinista, impone, una dictadura y de culto a la persona. Comportamiento cínico y de contenido moral despreciable. La democracia participativa, forma democrática de aparente ampliación de la democracia representativa, es otro engaño porque en un régimen de poder la democracia participativa, como la representativa, sólo
    existirán, limitadas por/y en función a la voluntad del poder.
    Para que la democracia represente una ampliación efectiva de la
    voluntad de los pueblos, debe ser tomada por el pueblo mismo, debe ser
    una expresión del empoderamiento de las bases, fuera de la autoridad
    vertical del poder.
    A esta democracia el humanismo superior le llama democracia de bases,
    es el poder no autoritario que emerge desde la base misma y sobre ella
    se construye la estructura administrativa, de coordinación, producción
    y servicios que satisfaga sus intereses.
    La estrategia de control del poder del ss21 es de contenido
    nazi-fascista, ya que se apoya en el uso del modelo de Hitler y
    Mussolini. Recurre a la democracia para la toma del poder y, con éste,
    lo conserva como dictadura y culto a la persona, atropellando la
    democracia.
    Este modelo es cada vez más recurrente en el mundo para el ascenso al
    poder y su aspiración de control permanente. Muestra la presencia de
    un proceso de fascistización del sistema mundial de poder.
    Mientras la condición de país fallido crece, es decir que la debilidad
    del poder aumenta, paradójicamente la sociedad nacional e
    internacional, en un esfuerzo desesperado por su existencia, plantean
    una embestida del poder cada vez más agresiva de parte del estado
    verticalista y el sistema imperial agonizante, amenazando cada vez más
    a la sociedad con imposiciones de contenido fascista.
    Una muestra posmoderna de esta tendencia es el espionaje a nivel
    mundial recientemente denunciado, el ejercido por EUNA mediante la
    Internet. Espionaje quer esta siendo usados por todos los centros de
    poder, ya es público su uso en EUNA, Rusia, China, Cuba Iran y otros.
    Es la reacción de las minorías por la preservación de los beneficios
    que acumulan, ante el miedo de perderlas y a causa de la creciente
    conciencia de las mayorías.
    Las características del estado fallido, en condiciones avanzadas de
    descomposición son: 1. Proceso creciente de vaciamiento sectorial del
    poder. 2. Corrupción descontrolada. 3. Incremento de las obligaciones
    públicas insatisfechas 5. Saturación de la criminalidad. 6
    Desconocimiento de los partidos políticos como representación de la
    sociedad. 7. Desprestigio de la Policía. 8. Órganos de justicia sin
    credibilidad. 9. Instituciones del estado y el estado mismo
    desvalorizado. 10. Fascistización del estado. 11. Estado de convulsión
    creciente. 12. Rechazo del centralismo 13. Aislamiento internacional.
  6. Aparición de procesos de desintegración. 15. Pérdida del control
    físico del territorio. 16. Caos.
    El concepto de estado fallido, para algunos autores, ha estado muy
    estrechamente relacionado con la preocupación norteamericana por el
    terrorismo, argumentando que el estado fallido es fuente de generación
    del terrorismo, que afecta a los estados más estables.
    Es cierto, que los terroristas establecen su santuario en los países
    débiles de poder, y desde allí, selectivamente, concentran sus ataques
    en función a sus intereses políticos como sucede con los talibanes de
    Afganistán. Sin embargo esta afirmación generalmente no se cumple, ya
    que a las características del estado fallido acompaña una maduración
    creciente de la conciencia del pueblo, que se expresa en las
    multitudinarias manifestaciones pacíficas que brotan por todo el
    mundo.
    No se puede evitar la aparición de grupos reducidos, inmaduros y
    desesperados, que constituyen el medio de cultivo del terrorismo y
    muchas de sus acciones se incuban en el mismo estado afectado, ya sea
    éste estable o no. Son formas positivas y negativas de las luchas
    asimétricas.
    El estado fallido expresa un estado de debilitamiento del sistema de
    poder que encadena el mundo, es una expresión de la crisis del
    sistema, de la imposibilidad de resolver los problemas que van
    apareciendo en el sistema capitalista globalizado, muestra el
    desarrollo del grado de agotamiento del sistema y la falta de claridad
    política en la proyección del futuro de la humanidad.
    Al mismo tiempo es la forma anárquica de protestar del pueblo, que
    ante la falta de condiciones subjetivas, por insuficiente conciencia y
    organización, actúa sin darle dirección a sus protestas, de lo que se
    aprovechan los viejos y experimentados partidos políticos.
    Sabe lo que no quiere, como lo expresan los discursos de
    antiglobalización, antimodernistas, anticapitalistas, antisistémicos y
    otros, que expresan las opiniones del pensamiento crítico
    internacional, pero todavía no ha madurado suficientemente una
    conciencia para sí, del pueblo, para trazar un proyecto, que englobe
    la diversidad de intereses involucrados en las protestas, sin embargo
    es evidente que el nivel de conciencia crece en la medida que se
    ensayan nuevas alternativas y el sistema capitalista se agota.
    A pesar de declararse los movimientos de bases como antipartidos,
    todavía logran ser seducidos por partidos populistas, aprovechándose
    del efecto de los levantamientos populares. Es lo que ha sucedido en
    América. La bandera de las luchas antimperialistas fueron levantadas
    por los defensores del ss21, argumento con el que lograron el poder,
    pero ya con él se siguen manejando en el marco del capitalismo, con
    mayor preferencia en el del capitalismo estatal. Algo similar está
    sucediendo con los movimientos rebeldes de la primavera árabe.
    En definitiva el estado fallido no es otra cosa que el campo de
    confrontación a veces pacífica, a veces violenta, de una lucha
    política, económica y social asimétrica entre la conciencia de un
    pueblo, que pugna por alcanzar una vida digna, y minorías armadas con
    los más sofisticadas tecnologías protegiendo las riquezas acumuladas
    en siglos de explotación de la masa popular.
    Es una lucha por el poder político en el campo del poder coercitivo,
    en el cual el poder imperial tiene la supremacía, que sólo logrará ser
    superado cuando la correlación de fuerzas favorezca al poder no
    coercitivo, mientras tanto éste se extiende y profundiza por todos los
    países del sistema.
    La ola de las rebeliones populares está alimentada por las luchas
    contra el imperialismo del capital del estado, las luchas contra el
    imperialismo del capital privado, y las luchas contra los instrumentos
    de estos monstruos de abuso del poder, estos son el estado, el
    ejército, los partidos políticos, la prensa, las instituciones,
    organizaciones sociales y religiosas que los sirven como instrumentos
    de explotación y origen de la miseria, de la desocupación, de la
    ignorancia, de la criminalidad, del enriquecimiento ilícito y todas
    las aberraciones humana causadas por el poder al servicio de la
    preservación de la riqueza para las minorías.
    La sociedad del poder se ha transformado en un freno a las ansias por
    conseguir mejores condiciones de vida para la humanidad, en toda su
    diversidad.
    El poder busca la homogenización. En la lucha del pueblo se conjugan
    los distintos intereses que conforman la diversidad de conjuntos de
    la sociedad, que pugnan por romper las trabas con que los oprime el
    poder.
    Esta es la riqueza de las luchas que se vienen presentando en América,
    África, el mundo árabe, Europa y el resto del mundo, en forma de un
    terremoto planetario que estremece los cimientos de los centros de
    poder de EUNA, UE, Japón, Rusia, China, Irán, Brasil y otros centros
    menores en busca de una sociedad diversa.
    Estados fallidos y la primavera árabe. En el mundo árabe se han
    enquistados por mucho tiempo dictaduras corruptas en la forma de
    reyezuelos, dictaduras militares, civiles y teocráticas sometidas a
    potencias europeas, norteamericanas, asiáticas, privadas, estatales y
    teocráticas. Verdaderas satrapías, causantes de la miseria de estos
    pueblos y fondo de una permanente situación convulsiva.
    El desencadenamiento de la crisis terminal del capitalismo, la
    introducción del intercambio del conocimiento mediante la
    digitalización y la comunicación en tiempo cero y en forma directa,
    posibilitó la conjunción de voluntades reivindicativas de los derechos
    conculcados por las tiranías árabes y dio nacimiento a la rebelión de
    alcance internacional llamada “primavera árabe”.
    Se inició como protesta por el suicidio, de un vendedor ambulante en
    Sidi Bouzid mediante la autoinmolación ígnea, en Túnez. Éste fue el
    desencadenante de las insatisfacciones contenidas por gobiernos
    sátrapas, de viejas dictaduras como la de Zine El Abidine Ben Ali en
    Túnez, con 24 años en el poder; la de Hosni Mubarak con 30 años en el
    poder, en Egipto.
    Ante el arrollador embate del movimiento reivindicativo y ante la
    amenaza de perder el control económico y político de esta región, bajo
    la presión de los centros de poder imperial se han iniciado reformas
    democráticas, con nuevos gobiernos o con los antiguos, pero
    manteniendo la dependencia económica.
    Este proceso con algunas variantes locales, se repite en todo el
    Magreb, el Medio Oriente y la periferia del mundo arábigo
    afro-asiático. Si bien, las causas de la rebelión son similares, los
    procesos son diferentes.
    En las crónicas revueltas de Yemen, que ya se expresan como una guerra
    civil interminable, donde se entrecruzan intereses económicos con
    fanatismos religiosos, finalmente, se acordó una transición pacífica
    con intervención de las Naciones Unidas (NU). El dictador Alí Abdulá
    Saléh entregó el poder, después de 34 años de tiranía, pero la
    rebelión contra el centralismo continúa.
    También se produjo el levantamiento del pueblo libio, hastiado de una
    dictadura de 42 años de duración, de la corrupción de la familia de
    Muammar Gaddafi y su entorno gubernamental, que habían sumido al pueblo en condiciones humillantes por la ausencia de libertad y del ejercicio de los derechos humanos fundamentales. Ante las presiones pacíficas, el dictador reaccionó con violencia, lo que provocó reacciones más radicales del pueblo, dando inicios a una guerra civil.
    En este ambiente intervinieron intereses internacionales de Europa, en particular, y luego de EUNA. Provisionalmente se ha dado una solución de apertura democrática, pero que mantiene la dependencia económica.
    Se estima en algo más de 50.000 los muertos durante la guerra
    La sublevación siria es más compleja porque se trata de un país que no responde a la línea política del capital privado y ante la rebelión del pueblo, al igual que en Libia, la dictadura de Bashar Al-Asad, quien gobierna ya hace 12 años, después de heredar la dictadura de su padre de 30 años, ha respondido con violencia provocando otra guerra civil. El gobierno ha buscado y ha conseguido el respaldo militar exterior del conjunto de países del capitalismo socialestatal, mientras que la oposición es apoyada por el conjunto de países del capital privado, socialdemócrata e islamistas, incluído Al Qaeda.
    Panorama que amenaza con transformarse en una guerra internacional. La guerra civil en Siria, en dos años y medio, ha causado más de 100.000 muertos y más de 2.000.000 de refugiados.
    Las reivindicaciones con las que se sublevaron los pueblos contra las satrapías árabes, llevaban incluida las aspiraciones de liberación de la dependencia neocolonial de los centros de poder internacional. Los cambios alcanzados no lograron a esta segunda reivindicación por lo que el estado de rebeldía persiste. Así por ejemplo el nuevo
    presidente de Egipto, Mohamed Mursi, inició una política represiva y
    sectaria, en beneficio del fanatismo islámico, motivo por el que
    después de algo más de dos años el descontento resurgió y el
    movimiento popular ha exigido respeto a las consignas de
    democratización, obligando al nuevo cambio de gobierno.
    Un descontento similar se presenta con Túnez. Es decir que los cambios
    habidos son insuficientes para las aspiraciones populares, a causa de
    haberse encaramado partidos oportunistas en la cresta de la revuelta y
    a la falta de políticas armónicas con las necesidades de la
    ciudadanía. Se desvirtuaron los objetivos de la revolución y se ha
    desencadenado el inicio de otra ola de exigencias que auguran mayores
    cambios, no solo en estos países, sino en el resto del mundo árabe.
    En Siria, ante las amenazas de una confrontación internacional se ha
    producido un reacomodo de los sectores enfrentados, acercando las dos
    variantes del capitalismo mixto para enfrentar a los rebeldes
    populares e islamistas
    Como resumen de esta tercera ola de las aspiraciones humanistas de los
    pueblos se puede concluir que:
  7. Se están transformando las dictaduras en democracias burguesas. Si
    bien no satisface las aspiraciones de los pueblos, traslada las luchas
    a un nivel menos violento.
  8. La fuerza moral y numérica de las reivindicaciones populares obliga
    a las distintas expresiones de poder a formar un frente común contra
    los pueblos, desnudando de su esencia inhumana, cuyo único afán es la
    preservación del poder para seguir explotándolo. Así por ejemplo, en
    general, al inicio de las manifestaciones se producen alianzas
    espurias entre el capital privado y los terroristas de Al Qaeda.
    Particularmente notoria es esta alianza en la guerra civil en Siria y
    en la primera etapa de la guerra civil en Libia. No hay que olvidar
    que ya en la guerra de liberación de Afganistán contra el imperialismo
    soviético, EUNA entrenó y apoyó con armas a Al Qaeda. En el decurso de
    la guerra en Libia se impuso el sector burgués y se desplazó el de Al
    Qaeda. Arabia Saudita y Qatar, aliados incondicionales de EUNA apoyan
    a integristas islámicos de distintas naciones islámicas, mientras EUNA
    y Europa apoya las democracias burguesas islámicas, en lucha común
    contra las satrapías árabes.
  9. La guerra civil en Siria ha traspasado los límites aceptados por
    los acuerdos internacionales, ha entrado al campo del crimen de lesa
    humanidad como instrumento de guerra. Sin embargo el estado de crisis
    de los centros internacionales de poder está frenando la
    internacionalización de la guerra por los riesgos suicidas implícitos.
    Las manifestaciones de diálogo y la disposición a la búsqueda de
    soluciones políticas están mostrando un punto de quiebre de las
    imposiciones de fuerza a nivel cupular. Se está produciendo un
    reacomodo de las fuerzas de poder internacional, neoliberal,
    neoestatal e islamistas, para frenar las rebeldias populares de la
    primavera árabe.
  10. La incipiente conciencia humanista no logra todavía estructurar la
    defensa, para sí, de los intereses del pueblo. Es decir que falta
    conciencia y falta organización, pero es evidente que el proceso ha
    dado pasos importantes al decantar la lucha entre los distintos
    centros de poder imperial, por un lado, y el frente popular rebelde,
    por el otro. El pueblo continuará luchando hasta encontrar la solución
    humanista que busca.
    Por el momento, se trata de un teatro de disputas por el poder, entre
    el sector económico neoliberal, el neoestatal y el islamista donde el
    perjudicado es el pueblo. Los cientos de miles de muertos y los
    millones de refugiados, para no detallar las miserias sufridas por los
    sobrevivientes, es resultado de una política criminal dirigida a
    consolidar el control del poder.
    Es evidente que de continuar la humanidad por este tenebroso
    recorrido, está destinada a tener un final apocalíptico, como ya lo
    anunció el Informe Lugano de Susan George, que sugiere que se habría
    empezado a eliminar la población sobrante, hasta alcanzar el nivel
    sostenible del sistema de 4.000 millones de habitantes.
    El humanismo superior es la única alternativa, hasta ahora, propuesta
    para salvar al género humano y su hermana la naturaleza de esta
    hecatombe planetaria.
    Estados fallidos y países desarrollados. El cuarto grupo de estados
    fallidos es el conformado por los países más desarrollados, económica,
    tecnológica y científicamente. Estos son EUNA, UE, Rusia, China,
    Japón, Canadá, Australia, India, Brasil y otros menores. Nótese la
    conformación del grupo, con países de hegemonía del capital privado
    como EUNA y UE y países con hegemonía del capital estatal como Rusia y
    China.
    Sus oligarquías han acumulado las riquezas del mundo, sin embargo
    ninguno se libra de la condición fallida. Apenas el 2% de ricos poseen
    el 50% de las riquezas del mundo, el resto, el 98% sobrevive con el
    otro 50%.
    Este grupo tiene la particularidad de constituir parte sobresaliente
    del universo de los estados fallidos del sistema, al mismo tiempo de
    conformar el núcleo generador de la crisis mundial.
    Como estados fallidos, en su interior existe una parte importante de
    pobres con sus secuelas, así por ejemplo EUNA tiene 50 millones de
    pobres (16%). Su masa laboral desocupada, de reserva, que normalmente
    oscilaba alrededor del 5 %, con la crisis se elevó al 9%. Los
    problemas de la migración son permanentes y de tal magnitud que, por
    ej., ha quedado pequeño el muro que construyó la República Democrática
    Alemana alrededor de Berlín y el que construye Israel para aislar
    Palestina, ya que la muralla de la vergüenza norteamericana cubrirá
    1.200 km de la frontera con México. La ingente deuda financiera ha
    obligado a cerrar el gobierno federal durante 16 días con las
    consecuentes complicaciones en la actividad económica y la
    desocupación del país. La discriminación racial de afroamericanos y
    sudamericanos es generalizada, particularmente es vergonzoso el
    comportamiento racista de la policía. Los grandes consumidores de
    drogas y las mafias más importantes del narcotráfico se anidan en este
    país. La cultura de la violencia está internalizada en la cultura
    norteamericana a todo nivel y espacio, a través de la televisión, el
    cine, la tradición, el comportamiento prepotente de la policía, la
    venta y el uso público de armas y, sobre todo, por el papel que se
    arroga de gendarme internacional. La degradación humana masiva es el
    problema más grave que generan los EUNA ya que desde allí trasciende
    la crisis, generalizada al conjunto de país y al resto del sistema.
    Como dueños del poder central de la sociedad, se arroga el derecho de
    transferir abusivamente los costos de la crisis al sector campesino,
    laboral y clases medias a fin de sostener el sistema de explotación en
    beneficio de los dueños del capital. En forma similar, a nivel
    internacional, los ajustes económicos y financieros que se imponen en
    Grecia, Chipre, España, Portugal y resto del sistema, comprende
    transferencias económicas en beneficio de los centros del poder
    imperial, a pesar de ser estos la fuente de la crisis.
    Este cuadro provoca en el mundo entero todos los males que lo aquejan:
    guerras civiles e internacionales, genocidios, hambrunas,
    desequilibrio ecológico, contaminación ambiental, corrupción, crimen
    organizado, pérdida de valores, degradación moral y una lista
    interminable de calamidades imposible de totalizar aquí.
    La condición fallida de los otros países del grupo es más o menos
    similar. Así por ejemplo en la UE la pobreza abarca un 16% de la
    población. En Rusia, abarca al 13% de la población. En China es del
    10%. En Japón es del 20%. En India es de 22%, etc., a fin de no ser
    repetitivos diremos simplemente que los otros aspectos de la condición
    fallida mencionados para los EUNA, en forma similar, con algunas
    variantes particulares, están presentes en ellos.
    En EUNA fue dónde se desencadenó la crisis mundial. Se inició como una
    crisis financiera provocada por lo que se llamó la burbuja
    inmobiliaria. Esta crisis financiera, acompañada de los incrementos de
    precios de la energía, los alimentos y materias primas rompió el
    equilibrio del sistema capitalista, ya de por sí explosivo a causa de
    la globalización de la economía, desnudando un conjunto de procesos
    diabólicos, identificados como crisis energética, crisis alimentaria,
    crisis poblacional, crisis ambiental, crisis económica y financiera,
    cuya irresolución se engloba en la denominada crisis de las
    macropolíticas, conjunto dantesco, reconocido como crisis mundial.
    La producción de los recursos naturales alcanzó las fronteras de la
    capacidad planetaria de abastecimiento, originando el incremento
    descontrolado de sus precios y en consecuencia un incremento en los
    costos de los bienes de consumo.
    A fin de mantener los precios competitivos y para mantener el consumo
    se incrementó la productividad del sector laboral ya sea eliminando
    trabajadores, disminuyendo salarios, aumentando las horas de trabajo,
    introduciendo nuevas tecnologías y otros. Se ajustaron los aportes de
    la población en forma de impuestos, disminución de servicios,
    achicamiento del estado y otros.
    En resumen se declaró la condición de crisis para justificar mayores
    abusos contra la población y mostrar las nuevas exigencias, así como
    la restricción de servicios e incrementos de impuestos como condición
    indispensable para lograr la recuperación, que no es otra cosa que
    lograr un nuevo nivel de explotación, buscando recuperar el equilibrio
    y preservar la gobernabilidad.
    En conjunto, estos son los sectores que padecen, soportan la crisis y,
    con seguridad se puede decir, que gracias a ellos en otras
    oportunidades se ha podido lograr la recuperación de la economía
    capitalista.
    A pesar de todas las medidas, en EUNA, en forma similar a los ajustes
    en la UE, crece el número de municipios que se declaran en quiebra
    por no poder pagar sus deudas. Detroit, capital del estado de
    Michigan, es el caso emblemático de este fenómeno. Esta ciudad, otrora
    centro mundial de la industria automovilística, se ha declarado en
    bancarrota. El 70% de la población ha abandonado la ciudad, hay 78.000
    edificios del centro, abandonados. La tasa de homicidios es de las más
    altas del país. El desempleo es el doble del resto del país. Según
    declaraciones del Alcalde de Detroit, publicadas en el “Dosier 33”,
    el 23 de julio de 2013, “Más de 100 ciudades de Estados Unidos tienen
    los mismos problemas que tenemos”, dice él.
    En todo caso, el tercer componente de la economía, los dueños del
    capital, son los que determinan la existencia del sistema, sin ellos
    no existiría el capitalismo. Son los que poseen el poder y lo usan
    para salvar y sostener su sistema. El sistema capitalista no es de los
    trabajadores, empleados y pueblo en general, ellos son los explotados
    para el beneficio del capitalista, son los esclavos de la
    globalización.
    Los capitalistas son los que aseguran siempre sus ganancias ya sea
    porque los más poderosos pueden continuar haciendo buenos negocios y
    los débiles, que entran en quiebra, son recuperados con dineros
    públicos.
    Los montos entregados para el rescate de bancos y empresas privadas
    en quiebra alcanza cifran inimaginables. Con el rescate la deuda
    privada se convierte en pública y ésta, la paga los dineros del
    pueblo. Dicho en otras palabras, el pueblo es el que aporta los
    recursos para cubrir las aparentes pérdidas de los dueños del
    capital. Luego con el rescate las pérdidas se transforman en ganancias
    y el pueblo se queda con la deuda.
    En los desajustes que resultan de la crisis está el origen del
    incremento de los estados fallidos. La imposibilidad de seguir
    cubriendo las obligaciones de servicios del estado, crea los vacíos de
    poder. La explotación extrema resquebraja la institucionalidad de
    estos países, desequilibrando el poder que los sostiene y
    transformándolos en estados en los que se ha iniciado un proceso de
    achicamiento sostenido del poder vertical. Es la lenta agonía de la
    sociedad que muere, es la etapa que antecede al nacimiento del nuevo
    estadio: el estadio del humanismo superior.
    La crisis mundial estuvo precedida por brotes aislados que se dieron
    en Argentina, Brasil, Méjico y en Asia. Posteriormente, la burbuja
    inmobiliaria, la crisis financiera y el cierre obligado de grandes
    bancos e instituciones empresariales en EUNA, extendió la crisis, con
    distintas características, al resto del mundo.
    En Europa todos los países entraron en recesión con valores negativos
    de la economía. El producto interno bruto anual de la Eurozona cayó el
    2008 al 0,4%, el 2009 cayó al -4,4%, el 2012 fue de -0,6%. La
    situación del desempleo pasó a más del 12,2% en 2013.
    La recesión en la eurozona ha tenido un pequeño repunte. Ha alcanzado
    un PIB de 0,3%, el segundo trimestre del año 2013, por lo que se
    apresuran los manipuladores del pensamiento a declarar que el fin de
    la crisis ha comenzado, la verdad es que en el 2010 y 2011 han tenido
    repuntes mayores y la crisis continua.
    Los países más afectados por la crisis, al borde del caos, son España,
    Grecia, Portugal, Italia Chipre, Islandia e Irlanda.
    En España, con la derrota del gobierno socialdemócrata (1996) se
    comenzó a sentir la insatisfacción de la población al apoyar la
    renovación con un gobierno conservador, dirigido por el Partido
    Popular, a la cabeza de José María Aznar (1996-2004). Ante su fracaso,
    éste a su vez fue sustituido por otro socialdemócrata dirigido por
    José Luís Zapatero (2004-2011), que se vio obligado a adelantar las
    elecciones y fue de nuevo reemplazado por otro gobierno conservador,
    de Mariano Rajoy (2011-2013), al que ya se le está exigiendo la
    dimisión.
    En Grecia sucede algo similar con los partidos. En relación con el
    Producto Interno bruto (PIB), con la crisis, a partir de un valor de
    4,5% en el 2006, éste ha disminuido sistemáticamente hasta alcanzar un
    valor de -7% en el 2012, se pronostica -3,8 para el 2013, con lo que
    se hacen ya seis los años de recesión sostenida.
    Con el desempleo, que alcanzó en España el 27% y en Portugal el 30%,
    el aumento intolerable de la criminalidad y la corrupción; la caída de
    la producción, el comercio, la exportación y el turismo; las medidas
    enticrisis, como el incremento de las cargas sociales, la disminución
    de los servicios públicos, el aumento de los impuestos y otras, han
    sido totalmente insuficientes, denunciadas por la ineficacia de las
    soluciones, por el incumplimiento de las ofertas de estos gobiernos,
    la ausencia de nuevas alternativas, a pesar de la alternancia del
    poder; todo ello resume el rechazo del pueblo al conjunto del sistema
    de poder a los partidos como intermediarios del pueblo ante el estado
    y a toda la institucionalidad al servicio del sistema. La recesión
    económica ha llegado a tal nivel que ha obligado a los países a
    aceptar la supervisión internacional de sus programas de recuperación,
    mediante la intervención de sus cuentas por la troika (Comisión
    Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo).
    Todos los otros países, en distintas proporciones y con
    características propias, padecen los mismos problemas causados por la
    crisis. La gráfica Nº 1 muestra la disminución de la confianza
    política en los partidos electos y sus respectivos presidentes en
    Francia. A pesar de la alternacia política la tendencia se mantiene,
    es decir que el conjunto poblacional no hace diferencia del matíz
    político que los diferencia porque los resultados son los mismos. La
    alternancia sólo refleja la esperanza de cambios que pueda beneficiar
    al pueblo. El valor máximo al inicio de cada periodo muestra la
    confianza depositada, la que luego es defraudada y al terminar el
    periodo se busca una nueva perspectiva. Para el periodo de crisis del
    sistema los valores son cada vez más alarmantes, con una proyección de
    efectos impredescibles.

Graf. 1. Decrecimiento de la confianza de partidos y presidentes
gobernantes en Francia en función del tiempo. (Le Monde, 2013 10 15)
España y Grecia son apenas dos muestras del proceso que está
transitando el conjunto de países del mundo desarrollado del
capitalismo privado y mixto. La reacción popular no se ha hecho
esperar ante la insistencia de cargar sobre la clase media y baja los
efectos de la crisis. Se ha despertado una ebullición creciente de los
ánimos, exacerbados por el abuso del poder. Son los 15-M de España,
son los ocupas de EUNA, son los humanistas amazónico-platenses
sudamericanos, son los indignados del mundo. Es un torrente
incontenible de reclamos de las grandes mayorías, cuyo único destino
será el nacimiento de una nueva cultura, con ricos contenidos humanos
que satisfaga las múltiples y diversas inquietudes de la nueva
sociedad.
En los países del sistema del capitalismo socialestatal, existe un
nivel de descontento permanente, originado por el sectarismo
ideológico de la imposición del poder vertical, cuya muestra es la
necesidad de maniular contínuamente las elecciones periódicas a fin de
mantener el control del estado.
La crisis provoca un acelerado crecimiento de la presión social. Las
protestas sociales, hasta ahora han sido controladas haciendo uso
abusivo del poder. La gobernabilidad se hace a costa de la libertad
del pueblo, y no es que en el sistema liberal haya libertad, sólo que
su pérdida es más disimulada. La criminalidad, la delincuencia, el
crimen organizado son problemas que tornan los centros urbanos en
lugares inseguros. La corrupción institucionalizada, particularmente
de la justicia, la policía y las oficinas públicas son problemas de
permanente encrespamiento de las relaciones humanas. La prepotencia e
impunidad de los funcionarios generan cada día mayor injusticia y
rechazo de la población. El desabastecimiento, afecta gravemente la
economía familiar y nacional al dedicar el tiempo en la búsqueda del
alimento, imprescindible para la vida. El desencanto con el sistema
socialestatal se expresa en todo el conjunto, así en Sud América cada
vez asombran más las protestas de Venezuela, Brasil, Argentina,
Bolivia y Ecuador. No se puede dejar de mencionar la situación cada
vez más inestable de Rusia, Irán y China.
Todos los cambios que hasta ahora se han logrado sólo son cosméticos
para que el sistema capitalista sobreviva en su agonía. La caída del
imperialismo socialista apenas significó el traspaso de parte del
capital estatal al capital privado, fortaleciendo la alianza del
capital mixto. El surgimiento del socialismo del siglo 21 apenas ha
significado el traspaso de parte del capital privado al capital del
estado, también engrosando el capital mixto. La primavera árabe es
apenas un intento de democratización de las dictaduras que sostienen
el capital. En resumen, todo, sólo ha sido, hasta ahora, reajustes
internos, dentro del sistema de poder, sustento del capitalismo
mundial, para maximizar la eficiencia de la explotación de las
mayorías.
Sin embargo, es evidente que no existe en el marco capitalista ninguna
posibilidad de equilibrar el sistema en forma sostenible y
satisfactoria para la ciudadanía. La forma más grave de la crisis, ya
se mencionó, es la crisis de las macropolíticas, es decir la ausencia
de políticas que den solución a la crisis en el marco del capitalismo
y la democracia.
Todo mejoramiento tecnológico o científico aumenta la productividad,
agudizando el problema social; los nuevos niveles de equilibrio de
costo beneficio se hace con nuevos niveles de sacrificio social y el
sector social se encuentra ya al borde de una explosión incontenible,
cuyo torrente revolucionario impondrá los cambios que la sociedad
está exigiendo. El sistema de poder mundial ha entrado en una
contradicción insoluble con las demandas sociales.
Los escenarios que plantea la agudización de la crisis son: 1. El
sector del capital estatal, como sector hegemónico de poder, puede
ahogar al sector del capital privado del país en su beneficio, cuyo
escalofriante futuro son las premonitorias experiencias dictatoriales
del capital estatal. Conocimos las del sistema social-comunista, ya
fracasado, y sobreviven aún las dictaduras secantes de Cuba, Corea del
Norte y Eritrea, como patrones históricos de la imposición del poder
estatal.

  1. El sector del capital privado, como sector hegemónico de poder,
    puede ahogar el capital estatal del país en su beneficio. En la
    búsqueda de sistemas más humanos son paradigmáticos, en una primera línea de acción, la manipulación de los cambios hacia la democracia burguesa, como los llevados a cabo en Honduras y Paraguay. En una segunda línea de acción, la manipulación se encuentra en el pimponeo político entre derechas e izquierdas, como viene sucediendo en diversos países de Europa y América. En una tercera línea de acción aparecen las dictaduras de derecha como las de Banzer, Pinochet, Videla, etc.En una cuarta línea de acción, consolidado el sistema, busca legalizarse en la forma de las democracias burguesas. En una quinta línea de acción, se habrá retornado a la economía mixta socialestatal. Aquí se habrá retornado al primer escenario, agudizando la agresividad hasta llegar al extremo de despreciar a los
    crímenes de lesa humanidad, como está sucediendo en la guerra civil de Siria, cuya consecuencia es impreviscible si se convierte en una guerra internacional. Con lo que se ha entrado a una espiral diabólica, cuyo desenlace final puede ser la destrucción de la humanidad o el rompimiento de la espiral mediante un cambio revolucionario, la eliminación del poder coercitivo, sostén de la estructura globalizada de explotación.
  2. El tercer escenario es el cambio revolucionario con la consolidación de la sociedad humanista, sostenida por el humanismo superior, cuyos elementos básicos son la eliminación del poder coercitivo, la participación directa de las bases en la conformación de la estructura administrativa y de coordinación de los servicios y la producción y la apropiación de la riqueza en beneficio del pueblo.
    La condición imprescindible para el rompimiento de la espiral
    diabólica es la acción revolucionaria no violenta, resultado de la
    maduración generalizada de la conciencia del pueblo, para sí, que está creciendo rápidamente con las enseñanzas nacidas de la lucha misma. Al mismo tiempo se consolida la organización requerida para adoptar las decisiones que ha de ser capaz de reemplazar el poder coercitivo por el no coercitivo y conformar una nueva estructura de administración y coordinación de los servicios y la producción.
    Con estos requisitos fundamentales, la conciencia para sí, la
    organización de las bases, la sustitución del poder coercitivo por el no coercitivo, y la nueva estructura administrativa y de coordinación, se habrán sentado las bases necesarias para la transferir el capital de las manos de las minorías explotadoras a las manos mayoritarias, sus verdaderos dueños, al que lo produce, como ser individual, e intermediado por la comunidad como ser social.
    La entrega de los beneficios de la actividad productiva al sujeto,
    significará la liberación del mismo de la esclavitud del trabajo para otros. Por fin, por primera vez en la historia de la humanidad, dejará de ser objeto del trabajo para convertirse en sujeto y dueño de su trabajo, será su creador, superará la animalización, la cosificación, que le impuso la civilización para ser por fin un ser humano, un ser creador en el nuevo estadio, el del humanismo superior.
    El humanismo superior en la sociedad que muere. De los elementos que conformarán la nueva sociedad, algunos ya existen y otros empiezan a forjarse en la vieja sociedad, la que está en proceso de agotamiento, ésta es la del sistema de poder coercitivo mundial. Lo que nos permite avizorar la nueva perspectiva que se ofrece a la humanidad en el
    estadio del humanismo superior y se resume como sigue.
    La vida del ser humano. La identificación de los elementos ya
    existentes en la sociedad que muere y que conformaran la nueva
    sociedad se encuentran en el origen mismo del ser humano.
    El humanismo, considerado ontológicamente, es la esencia del ser humano. Es la fuerza vital que lo acompaña y caracteriza desde su nacimiento. Por ello, su primera función es y siempre ha sido la preservación de la vida. Es la fuerza que garantiza la preservación de la especie, a pesar de la agresión del sistema de poder. Sin el humanismo la condición del ser humano no existe.
    Humanismo primitivo. En su etapa primitiva estas relaciones se
    establecieron en el círculo de la familia, luego en el de la tribu, el de la comunidad y en su entorno natural, mediante relaciones definidas dentro de lo que en otro trabajo hemos reconocido como el humanismo primitivo, lo que Carlos Marx identificó erróneamente como comunismo primitivo. . Ésta se hacía en base al regalo, la solidridad y amistad, en resumen fueron las relaciones de reciprocidad las que predominaron en esta etapa, expresión del derecho natural del ser.
    Motivo por el que la identificamos como humanismo primitivo.
    El bienestar. La sociedad expresa su esencia humanista en cada
    esfuerzo realizados a lo largo de su existencia por alcanzar el mayor bienestar posible; es la fuerza impulsora, presente permanentemente en la voluntad de cambios de la sociedad por mejores condiciones de vida.
    Fuerza de cambio. El humanismo, en el decurso de la era de la
    civilización, es la fuerza generadora de los cambios de los modos productivos en búsqueda de nuevas condiciones de bienestar para las mayorías y en su nivel superior, con la ciencia y la tecnología, el humanismo superior encarna la confianza por un mundo de paz, libertad y amor. La historia de la civilización es la historia de las luchas del humanismo contra el poder, es la historia de las luchas del ser humano contra el ser animal, es la historia de las luchas del género humano por alcanzar un nivel superior.
    La diversidad. Los esfuerzos de reivindicación de las aspiraciones del ser humano, sus ansias de libertad, sus luchas por mejores condiciones de vida, la defensa de las culturas, de los intereses regionales; los
    pequeños detalles que hacen la vida, como el agua, la comida, la
    vivienda, el transporte, constituyen la diversidad de conjuntos
    naturales y sociales que conforman la sociedad, imposibles de ser atendidos por el centralismo vertical. Es indispensable estructurar la sociedad, que sea capáz de atender esta diversidad, asentada en una estructura horizontal, abierta y transparente, que mediante el diálogo
    constructivo encuentre los consensos necesarios. Esta es la sociedad del humanismo superior.
    Derechos humanos. El humanismo superior nace del derecho natural del ser humano, reconocido internacionalmente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por la Organización de las Naciones Unidos el 10 de diciembre de 1948, como garantía del mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, afirmación del reconocimiento de la
    dignidad intrínseca y del nacimiento de los derechos iguales de todas las personas como base de la libertad, la justicia y la paz en el mundo, y enriquecido por los aportes de la ciencia y la tecnología a lo largo de su devenir histórico.
    De la conciencia en sí a la conciencia para sí. Los movimientos de masas, que van cubriendo cada día más al planeta, se caracterizan por la diversidad de las reivindicaciones exigidas, cuyas propuestas chocan con las políticas centralistas, los nacionalismos secantes, el estado homogenizador, los partidos sectarios, la democracia burguesa, la discriminación de las minorías. Sólo encontrarán respuesta en el humanismo superior, conformado en el diálogo de las bases, el
    reconocimiento de su diversidad, el respeto al otro, la
    complementariedad de los diferentes y el consenso.
    La conformación de esta conciencia para sí está alimentada por 1. Las luchas de los pueblos, generadas por la crisis mundial, es el torrente
    empírico más importante del despertar de la conciencia de los pueblos.
  3. La democratización del conocimiento mediante la digitalización,
    ensancha en forma vertiginosa la formación de la autoconciencia del pueblo. Por esta razón la lucha por el mantenimiento de la red mundial del intercambio del conocimiento en forma abierta, fuera de cualquier
    control vertical, es una victoria del humanismo que se debe preservar.
    Democracia de las bases. La democracia de las bases es la forma del ejercicio del poder de las bases. Es la instancia en la que el
    individuo valida su existencia. A travez de la democracia de las
    bases, en la que se ejerce el dialogo constructivo, no existen
    soluciones de mayorías en desmedro de la minoría. El dialogo es una construcción colectiva del pensamiento, en el que todas las opiniones son atendidas, analisadas minusiosamente y se integran en un acuerdo consensuado. Es el proceso de intercambio simultáneo del ser individual con el ser social. Es el proceso en el que el ser se expresa integrando su carácter individual con su carácter social.
    La creciente debilidad del poder posibilitará a las bases asumir la realización de sus reivindicaciones mediante la democracia de las bases, hasta ahora expresadas anárquicamente mediante los estados fallidos. La crisis es la partera del humanismo superior.
    La organización de bases. Está en crecimiento acelerado. En la medida que la conciencia en sí va adquiriendo la forma de conciencia para sí, la organización de las bases crece. Es crucial el desarrollo del conocimiento, para madurar la conciencia y crear la organización encargada de impulsar el humanismo.
    Las organizaciones de bases actualmente en lucha, en procura de la conciencia para si, son los movimientos que impulsan el humanismo: la organización de los nativos de Kandire y Tawantinsuyu, las protestas de los indignados y de los ocupa del mundo, la rebeldía de la primavera árabe, las comunidades autogestionarias de Méjico, las cooperativas mineras, el movimiento de los comerciantes, sindicatos
    independientes, asociaciones, organizaciones comunitarias y cívicas apartidarias de Bolivia y el mundo.
    La falta de claridad de sus luchas ha encumbrado partidos sectarios que desvian los fines del movimiento hacia la dependencia del capital socialdemócrata como en Egipto, Libia, Argelia y otros o hacia la dependencia del capital neoestatal como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Siria y otros. Los nativos de valles y llanos de la cuenca amazónica-platense (Kandire) y de los Andes (Tawantinsuyu), aislados en el sectarismo de
    partidos indianista, han cedido la mayoría del sector mestizo a la
    dependencia del capital socialestatal de los gobiernos populistas,
    llamados, del socialismo del siglo 21, impidiendo su desarrollo con la cosmovisión humanista de sus ancestros kandirenses y tawantisuyanos. Los indignados y los ocupa del mundo son movimientos de masas que no logran concretar los objetivos de sus luchas a causa de la
    desarticulación en el diálogo constructivo, mostrándolos muchas veces como contradictorios entre sí. No han logrado reconocer el principio de la diversidad del movimiento y la importancia del consenso entre los diferentes para construir la sociedad diversa que el humanismo exige. La rebeldía de la primavera árabe, las comunidades autogestionarias de Méjico, las cooperativas mineras de Bolivia, los gremios de
    comerciantes, sindicatos independientes, asociaciones, organizaciones comunitarias, cívicas, vecinales, apartidarias del mundo todo han quedado atrapadas en la dependencia del poder del estado, impidiendo
    su evolución hasta lograr su independencia política.
    Doble carácter del humanismo. La forma esencial de la existencia del ser humano, está constituída por dos componentes, el ser individual y el ser social, cuya manifestación depende de la situación concreta. Según ella, se manifestará como un ser individual o como un ser
    social. Ambos están internalizados en el ser humano y se manifiestan acorde con el doble carácter de la materia, sugerido por De Broglie, en 1924, a partir de sus estudios sobre la mecánica cuántica.
    La priorización del ser individual es el punto de partida del
    liberalismo, idealizado, porque en forma pura jamás se ha logrado a pesar del control que siempre ha tenido. El poder que lo sostiene se ejerce a través de un estado fuerte, con lo que se desvirtúa el
    individualismo.
    La priorización del ser social es el punto de partida del socialismo, el comunismo y de todas las variantes de la izquierda marxista,
    idealizado, porque en forma pura no existió jamás a pesar del control del poder que lo sustenta, ya que el individuo es el elemento
    constitutivo fundamental de cualquier organismo social. Ésta depende del individuo y éste de la comunidad. En la pretensión de suprimir al individuo está el origen de su fracaso.
    Ya hace más de siglo y medio la duración de la discusión ideológica y de lucha cruenta, de los dos sistemas centrales de poder de la
    sociedad, el liberalismo y el socialismo, por imponer su respectivo sustento teórico, sin lograr el éxito deseado a causa de lo endeble de ambos planteamientos para una economía globalizada. A pesar de la crisis del sistema la lucha continúa y se agudiza peligrosamente.
    El humanismo superior nace del reconocimiento de la existencia complementria del ser individual y el ser social en el ser humano. Es la conjunción de los seres individuales en la comunidad. El ser
    individual expresa los intereses de la persona, mediatizados por los de la comunidad, lugar en el que se expresa el ser social, consensuado como el interés del conjunto comunitario.
    El humanismo superior es el marco resolutorio acorde con la realidad de la confrontación, hasta hora excluyente por otra complementaria, del sistema de poder individualista y el sistema de poder estatal.
    Condición objetiva para el humanismo superior. El modo globalizado de producción capitalista ha colocado una contradicción insoluble entre los grupos de poder, numéricamente pequeños y dueños del capital, y la inmensa mayoría del pueblo explotada. En la etapa de crisis, cada
    elemento introducido en el sistema para mejorar la competitividad implica mayores desocupados, en general mayor sacrificio para la población. Esta contradicción exige el reconocimiento de un nuevo modo productivo, que incorpore en él la diversidad de intereses de la inmensa mayoria poblacional, que transforme esta mayoría, mejor dicho,
    a toda la población en propietaria de la riqueza y cada individuo se beneficie de la distribución equitativa de la misma.
    La ideología marxista propone, engañosamente, entregar la propiedad de toda actividad productiva a los trabajadores. Para ello establece al estado como organización encargada de la producción a nombre del pueblo, la clase trabajadora como vanguardia social y el partido comunista como consciencia de la clase trabajadora.
    Lo primero que se debe aclarar es, que la transferencia del capital productivo al estado no cambia la esencia capitalista del sistema, sólo se habría cambiado de explotador, el estado por el propietario privado. El trabajador sigue entregando su plusvalía al nuevo patrón, ahora personificado en el estado. El estado no tiene los intereses del trabajador, motivo por el que se transforma en un nuevo explotador del trabajador y el pueblo todo. Finalmente el partido comunista se arroga la representación de los trabajadores y a nombre de ellos el gobierno se transforma en una dictadura de una minoría partidaria. Junto con la dirigencia sindical se establece una alianza partidaria-obrera, componentes de la nueva clase de ricos del sistema socialista. Ejemplo de este sistema fue el imperio socialista de la URSS, que ya ha fracasado, y la China
    comunista transformada en capitalismo mixto. En la actualidad, el socialismo del siglo 21, como método de acceso al poder, se declara democrático, pero la hegemonía clasista y unipartidaria del sistema lo transforma en un remedo aprimorado con democracia. En el fondo es otra dictadura de estado.
    Para evitar todo engaño, de cualquier intermediario, el humanismo superior propone la entrega de la propiedad de la actividad productiva al mismo pueblo. El estado deja de serlo y se transforma en una entidad administrativa, de coordinación producción y servicio
    dependiente del control directo de las bases, institucionalizadas por las organizaciones comunitarias del pueblo, expresión del poder no coercitivo de las bases. Cada miembro de la comunidad será el propietario de las actividades productivas, con lo que se transforma en directo beneficiario de las utilidades generadas por el trabajo,
    las que serán distribuídas equitativamente, por la comunidad, en forma acorde al aporte en la generación de la riqueza.
    Además la introducción del nuevo sistema productivo, asentado en la búsqueda nuevos valores humanos, en el poder no coercitivo de las bases, en la gestión desde abajo liberará los inmensos recursos que se despilfarran en la economía de consumo, en la burocracia y en el sostenimiento de las fuerzas armadas, necesarios para atender las necesidades de dos mil millones de pobres que tiene la humanidad.
    Hermana Naturaleza. Una parte esencial del ser humano es la naturaleza a la que pertenece, es parte inseparable de la naturaleza, sin la naturaleza el ser humano no existiría. Esta integración existencial con la naturaleza está en su orígen y su complementación constituye un objetivo central del humanismo superior. No supedita la naturaleza al ser humano, ni el ser humano a la naturaleza, es indispensable la preservación simultánea de ambos mediante una interrelación de
    equilibrio horizontal.
    La economía de mercado ha introducido desajustes ecológicos y
    ambientales que amenazan seriamente la vida de la fauna, la flora y con ello de la vida humana, por lo que se debe corregir en forma perentoria el uso indiscriminado de la naturaleza.
    La cosmovisión kandirense dejó gravado en piedra, que el ser humano debe cuidar a la naturaleza como a una hermana muy delicada, que depende de él y, a su vez, ella le da protección No se confude con La Madre Tierra, cuya relación con el ser humano es vertical, ésta es símbolo de la sociedad del poder, de sometimiento servil del ser
    humano a la tierra, que el humanismo rechaza. El concepto de
    naturaleza es totalizador, el de tierra es restrictivo.
    La eliminación de la violencia. El proceso de transición pacífica de un sistema de poder vertical, coercitivo, a otro, de gestación desde las bases, no coercitivo, es uno de los componentes fundamentales del humanismo. Sólo la participación activa de las bases logrará este
    cambio revolucionario.
    En primer lugar, con el uso de la violencia el poder introduce sus deformaciones intrínsecas en la nueva sociedad, es decir transforma el movimiento triunfante en otro instrumento de sometimiento, como todos los que hasta ahora han existido. En segundo lugar, es indispensable que esta revolución tenga un carácter pacífico para evitar prolongar la sobrevivencia del poder establecido, la revolución violenta es
    parte del juego del poder coercitivo y cualquier alternativa de poder vertical prolongará el sistema. En este punto crítico, ante su desaparición inminente, la fuerza acumulada en su larga existencia, asumirá todos los riesgos para evitarla y abre la posibilidad de una salida catastrófica, que se debe impedir. En tercer lugar la
    revolución pacífica garantiza el reconocimiento y desarrollo de los nuevos valores y principios en los que se fundamentará la sociedad del humanismo superior.
    El poder, cuando es rebasado por las masas, se reconstituye en el interior de ellas para transformarse en el sostén de la dirigencia del nuevo movimiento victorioso, los nuevos dueños de las riquezas. Al mismo tiempo, degradan las reivindicaciones y abandonan las mayorías
    que las impulsaron. Así por ejemplo, la revolución francesa realizada por las masas populares contra el poder conservador del absolutismo monárquico, con el nuevo poder revolucionario consolidó a la burguesía, convertida en la pequeña minoría de nuevos ricos, dueños del capital, expropiadores de la riqueza del pueblo que los encumbró. La revolución socialista y comunista hecha con el sacrificio abnegado de campesinos, clase media y obreros, contra el poder del zarismo, encumbró en el nuevo poder revolucionario a la burocracia del partido
    comunista, pequeña minoría beneficiaria de la riqueza de la nación, la nueva clase dominante, los nuevos ricos, que mantuvo explotado al pueblo, el verdadero dueño de la revolución. El movimiento humanista que surge desde el fondo de los valles y la selva de la cuenca
    amazónico-platense de Bolivia (Kandire) como reivindicación de nativos, campesinos, sectores medios y obreros, fue deformada por las veleidades imperiales y racistas del fanatismo aimara de su presidente, Evo Morales, nuevo engendro dictatorial surgido de las entrañas mismas del movimiento. Usa inconstitucionalmente el poder, entre otros, para hacerse nombrar presidente para un tercer periodo, con proyección vitalicia, y para asegurar el fortalecimiento del crimen organizado (narcotráfico, contrabando, corrupción y otros).
    Estas transformaciones estuvieron en los marcos de la contradicción de las condiciones objetivas del desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, sustentadas por el poder acumulado con la apropiación capitalista del excedente del trabajo.
    La fuerza explosiva de las necesidades generadas por la acumulación global de las riquezas ha originado la aparición de nuevas contradicciones insolubles entre la heterogenea masa del pueblo y los dueños de la economía globalizada, cuya lucha viene logrando importantes recomposiciones en la cúpula del poder a lo largo del siglo pasado y el que se inicia.
    Las pretensiones de supremacía mundial de Alemania, apoyada en las potencias aliadas de Italia y Japón conocida como Alianza del Eje Berlín, Roma y Tokio fracasó totalmente el 1945, de cuyo resultado nacieron dos nuevos aspirantes a la supremacía mundial: El capitalismo privado, hegemonizado por EUNA y el capitalismo estatal, hegemonizado por la URSS.
    El fortalecimiento del sistema imperial socialista obligó al sistema imperial del capital privado a reconocer en su espacio a un sector cada vez más importante de capital mixto, es decir la convivencia del capital privado con el capital estatal a condición de mantener la hegemonía del capital privado en la forma de la socialdemocracia.
    La competencia de los dos sistemas imperiales y las debilidades
    internas del sistema estatal llevó al colapso de éste y lo obligó a
    transformarse en un sistema de capital mixto con el reconocimiento en
    su espacio de un sector del capital privado a condición de mantener la
    hegemonía del capital estatal, identificado como capitalismo neoestal
    o socialestatal.
    A consecuencia del desarrollo de la guerra civil en Siria, de cerca de
    tres años de duración, las aspiraciones de hegemonía mundial del
    imperialismo neoliberal han sido frenadas por la alianza fáctica del
    sistema neoestatal y las fuerzas emergentes populares e islamistas.
    La inminencia de una guerra internacional a causa de los crímenes de
    lesa humanidad cometidos en Siria y la debilidad creciente de los
    imperios hegemónicos, ha logrado el relajamiento de la tensión
    internacional mediante los acuerdos encabezados por Rusia y EUNA. En
    el fondo es una recomposición de fuerzas, un acercamiento entre el
    sistema de capital mixto socialdemócrata y el socialestatal para
    enfrentar el crecimiento de las fuerzas populares e islamistas, que
    amenazan su desplazamiento.
    A la desaparición del sistema del capital estatal, con el colapso de
    la URSS, ahora se suma la secundarización del sistema hegemónico del
    capital privado con lo que ya se puede afirmar que la expresion del
    imperio del capital estatal ha desaparecido y el imperio del capital
    privado está en proceso de desaparición, consolidando el capital
    mixto, en una alianza de las dos variantes y, en la medida que se
    debilitan los poderes fundamentalistas, privado y estatal, se abren
    espacios de diálogo y de búsqueda de soluciones pacíficas.
    El poder directo de las bases es la garantia de la sociedad humanista.
    Cuando el ser humano logra la producción de excedentes con la agricultura y la ganadería, en el neolítico, es cuando la sociedad se diferencia entre explotadores y explotados y se impone la existencia de un órgano opresor. Así se impone el poder y con él todos los instrumentos que lo complementan.
    En el largo periodo de la civilización, el poder como sustento de los explotadores, ha sido la fuerza conservadora de la sociedad, la que se ha opuesto a los cambios y a los movimientos reivindicativos.
    En el pasado los cambios revolucionarios, que reemplazaron los modos productivos agotados, no aseguraron los resultados en beneficio de las mayorías.
    Si el nuevo sistema se fundamenta en la participación activa de las bases, las que constituyen el conjunto de la población, se asienta en el diálogo constructivo, la transparencia, en el respeto y la complementariedad de los diferentes se estará frente a un sistema que
    ha reemplazado el poder coercitivo por el no coercitivo para su funcionamiento, se estará sentando las bases de una nueva cultura de contenido humanista, el poder directo de las bases como garantía de la nueva sociedad.
    La humanización del ser. Los beneficios del trabajo, expropiados por el amo, por el señor o por el patrón del estadio de la civilización animalizaron al ser humano, transformándolo en esclavo, siervo u obrero, un ser alienado y sin capacidad creativa.
    Con el humanismo superior el trabajador por fin logrará su liberación al transformase en dueño de los beneficios de su trabajo, pasará a la condición de sujeto creativo y recuperará la condición humana perdida con la civilización.
    Con el humanismo superior se abrirá el potencial del desarrollo humano a su maxima capacidad, florecerá la riqueza de su diversidad y su
    espiritualidad alcanzará niveles insospechados.
    La humanización del ser, en el fondo, se trata de una nueva sociedad que superará las ilusiones de la riqueza para todos, para reemplazarla por el sueño, hecho realidad, de la felicidad para todos.
    Las frescas brisas de esperanza que empiezan a dar vida nueva a la humanidad, presagian el salto cualitativo más grande en el devenir del género humano, se logra por fín el viejo sueño de la transformación del ser animal, impuesto por el poder a lo largo de la civilización en
    el ser humano que augura el humanismo superior.
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LA ECONOMÍA DEL TERCER CAMINO

Reflexionar!

ECONÓMICO DESIGUAL A UN MODELO SOCIOECONÓMICO INNOVADOR E IGUALITARIO

Mansour Mohammadian es profesor de Bioeconomía en la Universidad Complutense de Madrid. Celebra con este dosier el décimo aniversario de la publicación de sus teorías en torno a la Bioeconomía y la Economía del Tercer Camino… Fecha de publicación: 1-07-2011 Revista: The Ecologist para España y Latinoamérica.

Mi objetivo no es sugerir soluciones para las miradas de problemas que surgen del impacto de la actividad socioeconómica sobre el medio ambiente. Más bien mi objetivo ha sido desarrollar y proponer una ciencia holística interdisciplinaria sincretizando la Biología y la Economía para poder captar la oportunidad que la Bioeconomía puede rendir para estudiar los problemas complejos interactivos y no-lineales que resulten en el interface de los sistemas biológico y económico. No puede haber verdadero entendimiento de estos problemas sin involucrar a la Biología como la ciencia fundacional de la empresa humana. Además, he intentado cumplir con el segundo propósito a través del desarrollo de una actividad económica fundamentada en los principios de la Bioeconomía; es decir, producir y consumir lo necesario para vivir bien pero sin derrochar, además de estar involucrado en una actividad económica productiva basada en la ética y la cooperación. Esta economía es la Economía del Tercer Camino. También, como esta economía tiene un punto de vista diferente y particular sobre los conceptos de globalización y el desarrollo sostenible, reflexionaré sobre ellos. Como no puede ser de otra manera, vincularé todo el discurso cuando sea oportuno al tema de hoy: la crisis financiera y la recesión económica. Además, intentaré responder a preguntas claves como son: -¿Ha llegado la hora para una concepcionalización innovadora de economía en términos de la teoría de la Bioeconomía? – ¿Se puede compatibilizar el nuevo concepto con el mundo económicofinanciero competitivo? -¿Por qué es difícil introducir la teoría de la Bioeconomía en los círculos académicos? -¿Será posible complementar la idea teórica del mercado capitalista con valores sociales y éticos de la Bioeconomía y, por lo tanto, complementar la unidad teórica con una unidad práctica? -¿Sería posible fundamentar la Economía del Tercer Camino en instituciones modernas con sus pilares en el capital social de la antigua economía local? -¿Cómo se pueden compatibilizar los factores no-económicos del capital social con los factores económicos? -¿Por qué el modelo capitalista con su mercado libre ha producido resultados tan desastrosos en el ámbito financiero pero aun así ha producido mucha riqueza en el ámbito productivo? -¿Cuáles son las características intrínsecas del capitalismo que cambia seres honestos a cleptómanos? – ¿Qué forma de régimen regulatorio se necesita para impedir otra crisis? ¿Uno que aumente la globalización o uno que esté a favor del proteccionismo?

LA BIOECONOMÍA Biology is the logical foundational discipline of the social sciences. We shall discover that biology and economics together have much more to teach us than if we study each separately; there is wisdom in combining the two. Edward O. Wilson Antes de empezar esta sección es necesario explicar de manera muy concisa los supuestos y teorías de la economía para que quede más claro el discurso de la Bioeconomía. La actividad socioeconómica es una tarea bastante compleja en nuestro mundo globalizado. Para estudiar e investigar la economía los economistas han desarrollado modelos basados en suposiciones hipotéticas, como los conceptos de equilibrio y racionalidad, que poco tienen que ver con los verdaderos problemas contemporáneos. Además lo que es contraproducente es que se han estudiado estos problemas de manera separada y reduccionista con la metodología unidisciplinar. Con el paso del tiempo es cada vez más imprescindible fundamentar la actividad socioeconómica global en una ciencia holística y sistémica para estimular una transformación cognitiva, mental y de comportamiento con el fin de poder ofrecer soluciones para los problemas emergentes, inter alía calentamiento global, disminución de la capa de ozono, que son de naturaleza compleja, interactiva e incierta. Complejidad es un concepto difícil de descifrar aunque conozcamos sus componentes y cómo funcionan. Un sistema complejo se rige por su tamaño y por su variedad que tiene que ver con el número de los componentes, con la calidad de los componentes y con las interacciones entre ellos. Son estas características las que otorgan al sistema complejo sus propiedades de incertidumbre y emergencia. También, la solución de los problemas complejos interactivos emergentes requiere el abandono del paradigma clásico del orden a través del orden y depender de la consecución del orden a través del desorden (Kauffman, 2003; Holland, 1998.) La epistemología de los fenómenos complejos, por ejemplo, la globalización… requiere un salto radical de las barreras disciplinarias para sacarla de su corsé pero no encerrarla en una superespecialización donde es muy posible perder el control social del conocimiento (Morin, 1998.) Un problema emergente de elementos interactivos evoluciona mediante el desorden y el modelo reduccionista válido para problemas con propiedades aditivas no sirve para los problemas con un número grande de elementos; a saber: tratar de cantidad sino que es necesario investigar estos problemas con modelos que toman en consideración la calidad además de cantidad. No obstante, la economía no entiende de la calidad ni de la ética; es obligatorio para nosotros rendirnos ante esta evidencia. El binomio del orden-desorden sigue sin parar y el desorden es una manera de llegar a un nuevo orden que lleva la semilla del desorden que intenta su destrucción. La actividad económica global es uno de esos sistemas complejos y emergentes, que hace las suposiciones de esta teoría como, por ejemplo, los conceptos de equilibrio del mercado o la racionalidad de consumidores, entre otras, inútiles y engañosos. El sistema económico global como un sistema de redes comerciales con sus tentáculos en todo el mundo difícilmente puede estar en un estado de equilibrio, porque su centro de gravedad a menudo cambia y, por lo tanto, se puede decir que tal sistema funciona en un estado lejos de equilibrio en el sentido utilizado por Prigogine y Stengers (1984.). La emergencia de un fenómeno nuevo se debe a las relaciones interrelaciones de las partes en los niveles inferiores. Aunque, el sistema emergente podría estar en un estado de homeostasis sin embargo podría “ … mantenerse en un estado de equilibrio dinámico fluctuando dentro de los límites de tolerancia” (Prigogine y Nicolás, 1977.) .

CAMBIOS EN EL EQUILIBRIO Muchas veces cambia el equilibrio del sistema a causa de rumores e información infundada y no tanto por las variables del mercado como la oferta, demanda y el mecanismo de precios. Un fenómeno de esta naturaleza se observa muy a menudo y especialmente en las épocas de incertidumbre e inseguridad cuando los mercados y las bolsas de compra-venta de acciones experimentan cambios repentinos y drásticos sin ninguna justificación en los fundamentos económicos. Según la teoría neoclásica estos cambios se cancelan para producir un equilibrio pero esto es verdad sólo en caso de un sistema muy ordenado o muy desordenado (Bak, 1997). Este no es el caso de un sistema económico global que está en un estado crítico entre el orden y el desorden para lograr el estado de globalidad total trayendo todos las economías nacionales bajo su dominio (Mohammadian, 2000.) La ocurrencia de las crisis financieras es muy indicativa del estado crítico del sistema económico global por intentar estrechar sus tentáculos a todas las economías nacionales. Lo que la humanidad necesita es un equilibrio verdadero que le ayude a encontrar su bienestar físico y mental a través de un equilibrio consigo mismo, con otros seres (humanos y no-humanos) además de con su entorno, acabando así con el caos y discordancia que está experimentando en casi todos los aspectos de la vida sea económico, social, ambiental o biológico. El equilibrio que nos debe interesar, y esforzarnos para lograr, no es un equilibrio falso neoclásico sino el equilibrio holístico bioeconómico que nos puede enseñar cómo gestionar la utilización de los recursos biológicos mientras mantengamos su regeneración; cómo preservar el equilibrio entre el crecimiento económico basado en la utilización de los recursos con su conservación; cómo mantener el equilibrio entre la cantidad de los bienes con su calidad; cómo mantener el equilibrio entre el precio monetario de mercado de los recursos sin perder de vista su verdadero valor biológico. Gestionar y practicar el equilibrio bioeconómico nos puede guiar hacia el logro de un verdadero biocentrismo además de lograr el último propósito que es lograr un verdadero balance entre materialismo y espiritualidad. Es decir, lograr la deseada sociedad sostenible. El equilibrio bioeconómico se fundamenta en dos premisas. El primero es re-biologizar la empresa humana, es decir vincularla a su raíz biológica y el segundo es re-socializar la actividad humana en el sentido de vincularla a su raíz afectiva y solidaria. De esta manera será posible para la humanidad reducir la entropía colectiva del proceso socioeconómico y además reducir su propia entropía individual en su actividad diaria. RESILIENCIA Al cumplir con estas premisas de la Bioeconomía surgirá una economía biológica-social (Mohammadian, 2003 a) en el sentido de ser más resiliente para poder eludir los ocurrencias inesperadas en los ámbitos biológico, económico, social y ambiental y por lo tanto ser sostenible. Por ende acabaremos con una actividad económica que se puede comparar a un toro en la tienda de porcelana. Concentrarse en la acumulación de dinero y artilugios pensando que más dinero nos trae más felicidad y más placeres ha sido la equivocación más grande de la humanidad en los últimos siglos. Citando a Henry David Thoreau: “Es más rico aquel cuyos placeres son los más simples y baratos”. Por regla general un individuo es feliz por tener suficiente dinero para poder satisfacer sus necesidades basicas pero, normalmente, más dinero no trae más felicidad (Haseler, 2000.) El equilibrio bioeconómico hace posible vivir de la renta de los recursos de la Madre Tierra y no de su capital como hemos hecho y seguimos haciendo. También, el equilibrio bioeconómico nos ayuda a desarrollar un equilibrio mental tan necesario para ser feliz. Es de recordar que la felicidad es un concepto holistico que abarca además de riqueza monetaria-material… también la riqueza espiritual, salud, amor al prójimo y compromiso sin olvidar el aprecio a la naturaleza, su diversidad y su belleza. La riqueza de la naturaleza es muy importante tener en cuenta con su sinfonía de floras y faunas cada una impartiendo algo especial a la vida humana. Disfrutar del conjunto de estas variables le proporciona al individuo el equilibrio necesario para su bienestar y felicidad integra, lo que hemos perdido por ignorar la ética de trabajo, solidaridad, fraternidad y confianza y la diligencia de nuestros antepasados con su estilo de vida frugal y austera y su sentido de ahorrar.

FUERZAS OPUESTAS La actividad socioeconómica de la teoría neoclásica caracterizada por la competitividad y por el interés propio, que son actitudes contrarias a la cooperación y al interés colectivo de la teoría de la Bioeconomía, hacen que el agente económico, Homo economicus. se sitúe en un estado de tensión insoportable promovido por dos fuerzas opuestas. Una fuerza promueve a un individuo al consumo conspicuo, despilfarro y la avaricia y la otra que le promueve a observar buenas prácticas de consumo, el cuidado del medio ambiente y conservación. H. economicus se está cada vez más distanciando de sus raíces biológicas y casi nunca produce lo que consume y apenas consume lo que él mismo puede producir. Por lo tanto, no debe sorprendernos si nos preocupa menos la conducta ética y el bienestar de la comunidad y más la competitividad, el beneficio a más corto plazo y el bienestar de sí mismo. La economía capitalista global tiene una arquitectura de los productores y consumidores cuyos centros de producción y consumo están bastante distanciados unos de otros. Esto es al contrario de la Bioeconomía, que imita a la economía de la naturaleza donde los centros están bastante cerca aunque a causa de la pérdida de biodiversidad por la culpa de la humanidad, estos centros están cada vez más alejados unos de otros. La falta de verdaderas soluciones y medidas es debida al fundamento neoclásico de unas perspectivas que abogan por la máxima producción y máximo consumo que resultan en agotamiento de los recursos biológicos, pérdida de biodiversidad y contaminación. Sin embargo, estas mismas perspectivas, por ejemplo la Economía Ecológica, abogan por la idea de decrecimiento a través de consumo mínimo y conservación que es una noción paradójica y, por ende, surge la pregunta: ¿Cómo se puede resolver esta paradoja? A saber, tener un sistema socioeconómico derrochador de producción y consumo máximo y al mismo tiempo propagar conservación, mantener la biodiversidad y consumo según necesidades. La Bioeconomía sí puede resolver esta paradoja por no estar vinculada a la teoría neoclásica y, aún más importante, por ser una economía poética imitando a la Economía de la Naturaleza y seguir sus pautas biológicas. La Bioeconomía tiene el concepto de decrecimiento incrustado en su teoría mediante los conceptos de desmaterialización e immaterialización que imparten sostenibilídad al proceso de crecimiento. La idea del decrecimiento según la teoría de la Bioeconomía no es una idea de mera desaceleración de la actividad económica; a saber, reducir la velocidad del proceso del crecimiento, sino una transformación verdadera y profunda en nuestro pensamiento y, por lo tanto, en nuestro comportamiento. Esta transformación requiere individuos como objetores del crecimiento continuo y consumo conspicuo al estilo de los objetores de conciencia.

SENTIMIENTO, COOPERACIÓN, ÉTICA Todas, y cada una de estas perspectivas por estar fundamentadas en la teoría neoclásica, nos presentan perspectivas solamente económicas que abogan por el crecimiento económico continuo recurriendo a la tecnología para dar soluciones a los problemas que enfrenta la humanidad. Esta solución obviamente resulta en la utilización de más recursos biológicos, de más energía de fuentes norenovables y de más contaminación y la pérdida de biodiversidad y, por ende, en más debilitamiento de la base biológica de la existencia humana. El paradigma bioeconómico, por incluir las variables biológica y económica, no sufre, como hacen las perspectivas, de dos puntos de vista opuestos; es decir, el biológico y el económico. El primero aboga por la utilización de los recursos según su regeneración y la pauta de ciclos temporales biológicos y el segundo favorece el uso máximo de los recursos sin tomar en cuenta su agotamiento. Además, para los países sub-desarrollados y en-desarrollo es muy importante el punto de vista biológico ya que enseñar a la población indígena que cuidar la biodiversidad, gestionar y utilizar los recursos según su regeneración es muy provechosa desde el punto de vista económico. Es necesario idear una teoría económica cuya piedra de distinción no sea ni solamente acción, competitividad salvaje y ni los fines de la economía capitalista sino que sus pilares principales sean además sentimiento, cooperación, ética y los medios para conseguirlos. Esta teoría como se presenta aquí es la teoría de la Bioeconomía. Sincretizar la biología con la Economía y desarrollar la Bioeconomía tiene el propósito de acabar con la separación entre “las dos culturas” (Snow, 1964, 1959) y avanzar hacia la Tercera Cultura que es la cultura de síntesis y interdisciplinariedad. Se logra este propósito mediante el acoplamiento estructural (structural coupling; Maturana y Varela, 1987) entre los sistemas biológico y económico que sean constructivos y complementarios y por lo tanto el proceso de actividad comercial bioeconomico y el desarrollo bioeconómico (sostenible como se verá más adelante) será mas eficiente en la utilización de los recursos biológicos y menos entrópico en el proceso de producción de bienes. La teoría bioeconómica surge de cambios fundamentales que causan un cambio abrupto que “… implica una repentina transformación… para demostrar patrones no visibles antes.” (Kuhn, 1998.)

OTRAS REALIDADES Además, desde el punto de vista práctico se puede definir la Bioeconomía como la ciencia que determine el threshold de la actividad socioeconómica para la cual un sistema biológico puede ser utilizado sin destruir las condiciones para su regeneración y por ende su sostenibilídad. Es decir, que la Bioeconomía, además de los problemas normales de la economía como el abastecimiento y la demanda entre otros, también se compromete con los problemas que tienen que ver con las realidades de la vida contemporánea. La Bioeconomía promociona la idea que la Naturaleza no debe ser vista sólo como una fuente de recursos biológicos o un sumidero para los desechos de la Humanidad. Se debe ver la Naturaleza como una fuente de ideas útiles para mejorar la empresa humana; a saber no sólo lo que podemos extraer de ella sino también lo que podemos aprender de ella. La Bioeconomía es el crisol idóneo para reunir según Morin (1995) “… los conocimientos desunidos y aislados en las sub-disciplinas y de esta manera puede transitar mas allá de sus limitaciones disciplinarias.” Según el esquema de Izuzquia (1990) la teoría de la Bioeconomía tiene las siguientes características: (1) es dinámica en el sentido de generar tantos problemas cuantos puede solucionar. (2) es una teoría normativa por proponer cómo debe ser un sistema económico y no es una teoría positiva en el sentido de eso es lo que hay (3) es una teoría compleja si no por otra razón porque tiene que abordar temas complejos, por ejemplo, la globalización o el desarrollo sostenible. Según Restrop (1993) “Mientras la disciplinariedad es la guardiana del método, lo que caracteriza a la teoría es la fidelidad al problema.”La epistemología de esta teoría toma en cuenta la complejidad en lo biológico, en lo económico y en lo cognitivo y por estas razones esta teoría es superior a las teorías reduccionistas con metodología disciplinaria como es por ejemplo la teoría neoclásica. La Bioeconomía tiene lo biológico como el elemento intrínseco, y no como elemento incidental, como es el caso de la economía capitalista con el motivo de beneficio como el elemento intrínseco. La economía capitalista por su énfasis en la producción máxima y consumo máximo ha perdido la visión a largo plazo necesaria para la sostenibilídad. Su interés en los recursos biológicos es, desde el punto de vista económico, de análisis de coste-beneficio según escasez / abundancia sin tomar en cuenta la perspectiva biológica para saber de su agotamiento / insostenibilidad. La ideología de ‘dejadlo al mercado’ para poder solucionar las externalidades ambientales como el cambio climático; económicas como la desigualdad y sociales como inequidad ha permitido a los empresarios oportunistas actuar de manera no ética obligando al publico a pagar por sus actuaciones delictivas. A saber, externalizar el coste de sus actividades enviciadas mientras se están internalizando los beneficios. La Humanidad sufre de la pérdida del equilibrio consigo mismo; de la pérdida en su entorno como se puede observar en su entorno físico por la contaminación y los acontecimientos emergentes como el cambio climático y la disminución de la capa de Ozone; en su entorno biológico por el agotamiento de los recursos, en particular los recursos energéticos no-renovables, y en su entorno social por la segregación de la humanidad en ricos y pobres. Es decir, dos grupos de la misma especie en el mismo planeta e incluso en muchos casos, en los mismos países. Por lo tanto, ¿Como es posible hablar de igualdad, equidad y democracia? ¿Acaso tenemos que olvidarnos de una sociedad mundial democrática, en paz y en iguales condiciones de bienestar?.

METODOLOGÍA INTERDISCIPLINARIA El innovador paradigma (Kuhn, 1998) de la Bioeconomía permite investigar los problemas complejos, inciertos e interactivos en el interface de los sistemas biológico y económico de manera holística con una metodología interdisciplinaria. Este innovador paradigma puede remediar las deficiencias asociadas a las perspectivas de economía-medio ambiente. Es tan importante promover la interdisciplinariedad en la ciencia y la academia que el Ministerio de Ciencias de Francia ha recomendado: “La interdisciplinariedad ha de estar en el corazón de la enseñanza de las ciencias económicas. Los alumnos de Economía deberán cumplir con los requisitos de estudios de disciplinas similares en origen tales como la Sociología y los diferentes en origen tales como la Biología, con el fin de familiarizarse con sus contrastes métodos y puntos de vistas” (Fulbrook, 2002.) La enseñanza de la Economía en las universidades, según la hegemonía de la teoría neoclásica, ha excluido otras teorías en detrimento de los alumnos al no ser expuestos a paradigmas alternativos. La enseñanza universitaria de Economía sigue los mismos preceptos reduccionistas disciplinarios del siglo pasado y perpetúa la conformidad en vez de la creatividad en los alumnos. Según Gale (1998): “La Economía Ecológica no es un reto fundamental al discurso dominante de la Economía sino simplemente es otra perspectiva que es útil en la búsqueda de la Economía de siempre”. La Economía Ecológica como una perspectiva, no como un paradigma, se refiere al término ecológico como una parte de un sistema que es una unidad inseparable de su entorno. Este entorno es el sistema biológico y por ende la Bioeconomía (Economía Biológica) mantiene un estrecho vínculo entre el sistema biológico y el sistema económico. El entorno es el conjunto de relaciones, interrelaciones e interacciones entre personas y acontecimientos. Por ser más complejo que el sistema el entorno actúa como una fuente de cambios para el sistema y hace posible un conjunto de selecciones para el sistema.

SIN PERJUDICADOS La economía capitalista tiene el propósito de lograr comensalismo; lo que es exactamente el caso de la actividad comercial humana ahora y es algo en que ha fallado bastante. Sin embargo, la actividad comercial bioeconómica es una actividad simbiótica de suma positiva donde ambas, la Humanidad y la Naturaleza, se relacionan en una actividad de ganar-ganar y ninguna sale perjudicada. Este logro depende de cuanto antes podamos cambiar nuestra economía ficticia de transformación a una economía verdadera de producción. Por lo tanto, en el comercio bioeconómico el binomio Humanidad-Naturaleza no es pareto óptimo. Articular la Bioeconomía desde su raíz griega, a saber un paradigma heurístico de conocimiento innovador de lo vivo y también de lo vivo en la sociedad, nos conduce a un realismo bioeconómico que nos enseña la senda de cómo será posible para la Humanidad vivir en paz y armonía además de vivir en armonía con las otras especies. Sin embargo, se debe admitir que una completa integración de varias disciplinas en una disciplina unificada (holística como es la Bioeconomía) no es tarea fácil. Se requiere interdisciplinariedad en el sentido más invasívo de la palabra, que es un empeño difícil y cargado de incertidumbres. A nuestro pesar el sistema educativo con su atrincherada burocracia a todos los niveles de docencia, investigación y conseguir fondos para el avance de carreras es muy resistente a tal innovación. Además, el proceso educativo con los conceptos obsoletos y la metodología reduccionista disciplinaria es de otro tiempo y lo divulgan profesores felices en su torre de marfil y resistentes a intentar conceptos y metodologías innovadoras por significar más empeño y tiempo. No obstante esta resistencia no va a poder seguir por mucho más tiempo porque el holismo es un concepto y la interdisciplinariedad es una metodología cuyo tiempo ha llegado. Se los he presentado como conceptos con una solución para motivar a los colegas para su implementación. Creo firmemente que es un desafió digno de consideración. Lo he aceptado yo mismo desde la perspectiva de la Biología y la Economía como se demuestra en mi curso y mis libros sobre el tema como los primeros pasos en esta dirección. Tenemos que superar los obstáculos con toda nuestra energía y poderío intelectual.

CAMBIO DE MENTALIDAD La Bioeconomía es un cambio paradigmático en nuestra mentalidad en relación a nuestro comportamiento hacia la Naturaleza y utilización de los recursos; de un cambio paradigmático en nuestra cognición en relación con la investigación de los problemas del interface además de un cambio paradigmático educativo en la decencia. El objetivo aquí es situar al alumno, con ideas constructivas, en el centro del proceso educativo y no tenerlo como una máquina para almacenar información y cuando es necesario repetirla sin haberla interpretado. La Bioeconomía favorece la institución del proceso de desarrollo como un proceso holístico desde todos los aspectos, económico, biológico, social, ambiental, ético y cultural, y no como el desarrollo sostenible que es un proceso reduccionista económico con propiedades oximorónicas. Para superar estas deficiencias se ha ideado el modelo innovador de desarrollo bioeconómico (sostenible) que se fundamenta en la importancia indispensable del sistema biológico, sus recursos y servicios y el sistema cognitivo (Mohammadian, 2000.) El desarrollo bioeconómico es un proceso endógeno que cumple con las idiosincrasias culturales de cada pueblo además de las características biológicas de su entorno y es un proceso que no se puede importar de los países desarrollados a los países subdesarrollados. El proceso de desarrollo es muy parecido al proceso de democratización y cada país tiene encontrar su senda para conseguir desarrollo y democracia.

LA RECONCILIACIÓN El modelo de desarrollo bioeconómico se basa en la teoría termodinámica y la ley de la entropía que nos hace apreciar que la existencia humana es entrópica y es seguro que la especie y la empresa humana avanzan de la plenitud a escasez, de energía a entropía y de orden a desorden. También, la sostenibilídad es una proposición a largo plazo que implica la eficiencia del sistema productivo además de su adaptabilidad a las perturbaciones biológicas y ambientales. Sin embargo, tampoco es una solución duradera intentar lograr más crecimiento con menos recursos. La sostenibilídad requiere una transformación radical; por ejemplo no basta que los coches emitan menos gases nocivos si la cantidad final de emisiones sigue creciendo. Lo que la Bioeconomía propone es re-conciliar lo biológico con lo económico; es decir, no solo investigar y evaluar los problemas desde el punto de vista solamente biológico ni solamente desde el punto de vista económico sino desde la perspectiva holística de la Bioeconomía. Por ende, la lógica dialéctica de la Bioeconomía es la lógica del tercero incluido que surge de la conciliación de ambas, lo biológico y lo económico. A saber, la Bioeconomía en su actividad comercial intenta conciliar la utilización de los recursos con su conservación y regeneración en una actividad económica sostenible; es decir, bioeconomica. La lógica del tercero incluido permite cruzar las barreras disciplinarias de la Biología, de la Economía y de la Cognición para poder encontrar soluciones holística sin descartar / menospreciar conocimientos de otras disciplinas. La Bioeconomía, como una ciencia unitaria, es un empeño en crear conocimiento integrador que es más que suma y una simple yuxtaposición de conocimientos reduccionista disciplinarios.

ECONOMÍA DEL TERCER CAMINO Es bueno tener una visión aunque en el presente puede parecer utópica y no se puede poner en práctica Anónimo Como para mucha gente la idea de la Bioeconomía ha parecido utópica (menos con el paso de tiempo) y poco factible de poner en práctica he puesto mi empeño en idear una activada socioeconómica que podría encaminar la teoría de la Bioeconomía a la práctica y hacerla operacional en el ámbito comercial. Parafraseando a Thorstein Veblen ninguna forma de eco-nomía va a atraer la atención del público hasta que no esté propuesta de una forma práctica. Esta práctica es la Economía del Tercer Camino. La Economía del Tercer Camino se sitúa entre la antigua economía local y la nueva economía global que intenta compensar los factores desfavorables de uno con los favorables del otro. Es decir el propósito es compensar por ejemplo vivir del crédito, derroche de recursos y desperdicio del entorno de la economía global por el sentido de ahorro, un estilo de vida frugal y el cuidado del entorno de la antigua economía local. Dicho de otra forma, la Economía del Tercer Camino intenta compensar la competitividad, complejidad, el valor crematístico y la individualidad de la nueva economía global con cooperación, simplicidad, el valor de uso y el sentido de comunidad de la antigua economía local pero al mismo tiempo utilizar tecnología apropiada para hacer la vida más agradable, más placentera y menos laboriosa. El legado de la antigua economía local , articulado en la Economía del Tercer Camino, ha sido producir lo suficiente para consumir pero también ahorrar opuesto a la nueva economía global que ha legado a la Humanidad el sentido de producir y consumir más que lo necesario pero además gastar demasiado y más que lo necesario para endeudarse. Como ha sido usual en la sociedad contemporánea los gastos casi siempre superan los ingresos y la gente ha tenido que pedir préstamos para enfrentar los gastos diarios como se puede notar del aumento del endeudamiento de las familias españolas y en todas sociedades occidentales (Instituto de Estudios Económicos, 2007.)

DEJAR DE CRECER Una economía basada en créditos y endeudamiento como es la economía capitalista no puede ser duradera y ha seguido creciendo desde sus principios porque si deja de crecer será su final y el final del sistema como lo conocemos. Los recursos materiales-monetarios representan más la deuda de una nación que su riqueza porque la verdadera riqueza es la riqueza biológica. También, hay que comprender que la economía capitalista financiera funciona a base de créditos sobre créditos que significa que cada vez para devolverlo hay que incrementar el beneficio de las actividades comerciales que culmina en el agotamiento de los recursos biológicos, degradación ambiental y todo ello a costa de la Humanidad y en particular de la clase trabajadora y los desposeídos. Es la hora de apreciar que el capitalismo global no puede seguir descansando sobre el modelo neoclásico reduccionista. “La reforma de la economía no es una cuestión de añadir nuevas dimensiones a la teoría neoclásica. Se requiere una revolución teórica en el núcleo de la economía misma” (Hodgson, 1992.) Los hechos del capitalismo del libre mercado tienen que ser complementados además con los sentimientos. El Homo economicus como un ser avaro con costumbres exageradas y dañinas de consumo y comportamiento también ha aumentado por ignorancia el antagonismo entre las leyes verdaderas de la Naturaleza que rigen sus procesos biológicos y las leyes artificiales de la Humanidad que rigen sus actividades pero que deben depender de las leyes naturales. La economía invisible de la Naturaleza es muy parecida a la economía invisible humana; una “Economía en la Sombra” cuya contribución a PIB no se sabe con exactitud y ni se toma en cuenta aunque puede ser muy útil para idear políticas económicas para subir ingresos y bajar impuestos, lo que a la primera vista puede parecer contradictorio. Sin embargo, a causa de ser invisible no es posible evaluar la importancia monetaria de la actividad comercial de la “Economía en la Sombra” aunque se estima que puede ser alrededor deL 10 % del PIB ( incluso doble durante la recesión), lo que es una cifra bastante sustancial y que puede afectar A las políticas económicas. Lo que quiere conseguir la Economía del Tercer Camino es establecer un cimiento sólido para una relación simbiótica con la Naturaleza y mutualista entre la gente. Para enfatizar la importancia de la Economía de la Naturaleza baste decir que se ha estimado su volumen es igual al PIB mundial; es decir alrededor de 40 miles de billones de dólares al año. Lo mejor que se puede hacer en el caso de la Economía de la Naturaleza es trocar e intercambiar sus recursos y servicios biológicos en la economía capitalista por algo útil también para la Naturaleza. No solo no cumplimos con este objetivo sino echamos material dañino en ella en una relación totalmente parasitaria.

LOCALISMO Y REDISTRIBUCIÓN La Economía del Tercer Camino no favorece la globalización económica como se practica ahora, que ha resultado en una carrera desenfrenada de la mayoría de los países de importar y exportar con el resultado de transferir riqueza a una minoría en los países desarrollados y además a una minoría aventajada en los países en-desarrollo. Lo que la Economía del Tercer Camino propone es una actividad comercial local a la medida de lo posible y el reparto equitativo de riqueza mediante el capitalismo bioeconómico por resultar de cooperación, solidaridad, confianza y competición benevolente y que no resulta de un capitalismo competitivo, destructivo y derrochador de los recursos biológicos además de abusar y defraudar los recursos humanos (Mohammadian, 2000). La ideología capitalista es de suma negativa; a saber es perjudicial para ambas, la Humanidad y la Naturaleza, porque, aunque parece que la Humanidad está ganando por engañarse a sí misma, en realidad está perdiendo a causa de la aniquilación de la herencia biológica de la Naturaleza. La globalización económica se basa en los mercados financieros y los medios de comunicación para cantar sus beneficios y está sujeta a la dictadura del mercado que entiende sólo el idioma del precio y es poco sensible a las exigencias sociales, ambientales y casi nada a la exigencia ética. Es en estas circunstancias y en particular en caso de acontecimientos regionales cuando el Estado tiene poco espacio para efectuar sus propias políticas nacionales en los ámbitos de la salud, de la educación entre otros, para poder apaciguar los efectos negativos de las políticas regionales. La verdad es que las políticas de un país podían coincidir o no con las del súper-estado; por ejemplo con las de la UE. Una consecuencia negativa de la globalización sucede cuando los países desarrollados aprovechan la mano de obra barata en los países en-desarrollo para fabricar algunos bienes pero después exportan a estos mismos países los mismos bienes a precios exorbitantes. Sin embargo parece que la globalización puede tener, por lo menos, un efecto positivo para los países en-desarrollo porque sus trabajadores aprenden a fabricar los bienes mediante tecnología moderna y así, poco a poco, emprender el camino de progreso.

RED DE SUCESIONES Es bastante difícil poner en evidencia lo nefasto de la globalización económica cuando la mayor parte del mundo está en las garras del capitalismo industrial y los países en-desarrollo no tienen más remedio que participar en el juego global de exportar recursos biológicos baratos e importar bienes manufacturado caros. El caso de los países asiáticos y, en particular del gigante económico China, es muy revelador en relación con los propósitos de la Economía del Tercer Camino. La globalización es parte del concepto de complejidad y es una red de sucesiones en la que cada parte es parte de todo pero que también afecta a las demás partes como ha puesto de manifiesto la recesión actual. La globalización es un proceso de cambios de doble sentido y de la dependencia reciproca de lo local a lo global y de exportación e importación. Los países asiáticos por razones culturales han seguido una vida austera, uso frugal de los recursos y una alta tasa de ahorro. Lo desafortunado es que hace pocas décadas han vinculado sus economías a la economía global y han empezado el juego de consumo conspicuo, el despilfarro de los recursos y endeudarse por gastar por encima de la economía personal: donde fueres, haz lo que vieres. Aunque el sistema económico/financiero global ha sido capaz de producir mucha riqueza, no obstante, esta riqueza material-monetaria ha sido a costa de la riqueza biológica y riqueza humana y tan fácilmente como se crea tan fácilmente se destruye como se muestra en el caso de la actual crisis financiera.

GLOBALIZANDO La globalización económica se basa en los conceptos de círculo virtuoso y la ventaja comparativa de la teoría económica y así se puede explicar por qué la globalización tiene tanto éxito. El comercio doméstico de un país está vinculado a su comercio exterior y cada uno sostiene al otro en un círculo virtuoso. De esta forma los países en-desarrollo pueden aumentar las exportaciones por disfrutar de la ventaja comparativa por ejemplo en caso de la mano de obra barata y también aumentar, de forma obligatoria, las importaciones. Desde la perspectiva de la Economía del Tercer Camino y de las actuaciones éticas son los países en-desarrollo que tienen que invertir en construcción de fábricas y en la instrucción y la formación de los trabajadores para que se beneficien de las ventas de los bienes manufacturados y no unas empresas multinacionales que transferirían el beneficio a sus países de origen. Este y otros casos como todos los tipos de comercio ilícito son ejemplos del “… lado oscuro de la globalización.” Además, en épocas de crisis como la de ahora del modelo de la globalización económico basado en la exportación-importación es muy perjudicial para los países porque su economía es totalmente dependiente de la exportación. El mejor ejemplo es el caso de China que, por tener una economía dependiente de la exportación y en particular a los EE UU., que por sufrir ahora de una gran recesión no está importando mucho, China tiene millones de trabajadores en paro, lo que ha acarreado un grave trastorno social. La economía capitalista y el proceso de globalización como su brazo operativo han aprovechado la acumulación material caracterizada por la producción máxima y consumo ostentoso con todas sus desventajas para la biosfera, además a gran coste para la salud humana. LA

MONETARIZACIÓN El capitalismo industrial por haber desbiólogizado la empresa humana y haberla monetarizado totalmente ha hecho que la Humanidad pierda poco a poco la visión del todo y a largo plazo y sólo le interese el aspecto comercial de sus actuaciones. Sin embargo, los acontecimientos nuevos con propiedades complejas e inciertas como por ejemplo los transgénicos (entre otros) han hecho menos importante la frontera entre la Biología y la Economía. Por ende lo comercial no es, y no debe ser, todo ni el único aspecto importante para la existencia humana. Hay que tomar en cuenta lo biológico también como lo que engendra la Economía del Tercer Camino por señalar la riqueza biológica como la verdadera riqueza de una nación y no tanto su riqueza material y los artilugios manufacturados. ¿Cuales son las razones del olvido de la importancia de lo biológico? ¿Podría ser que por el fallo cognitivo no hemos dado suficiente crédito al valor de los recursos biológicos y de las energías no-renovables y nos hemos aprovechados de ellos por designarles precios baratos y además considerarlos como inagotables? Evaluando desde el punto de vista biológico la globalización es más que un proceso solo económico; es además un proceso biológico y su influencia abarca más que la suma de las influencias individuales de lo biológico y de lo económico y de influencias de cada estado. Por lo tanto no se puede investigar el proceso de la globalización desde la perspectiva solamente económica sino que se debe hacer desde el punto de vista holistico interdisciplinario de la Globalización Bioeconómica (Mohammadian, 2005 b.) LA EQUIDAD La globalización, en contra de lo previsto, no ha podido cambiar el mundo redondo de desigualdad a un mundo plano de equidad social. La idea original detrás del proceso de la globalización ha sido acercar.acercar la periferia subdesarrollada al centro rico … y por lo tanto lograr que la geografía sea Historia. A pesar de la esperanza de la población pobre del mundo la globalización no ha logrado este propósito y el mundo sigue siendo uno de desigualdad económica e inequidad social. La paradoja es si globalización del crecimiento económico y la producción de la riqueza material es tan bueno ¿cómo es que no ha podido aliviar la pobreza? Lo que el proceso de globalización ha logrado ha sido abrir los mercados de los países en-desarrollo y sub-desarrollados a los productos de los países desarrollados. Mientras estos países ricos se han embarcado en el camino de evolucionar hacia otros modelos de economía capitalista, como por ejemplo las economías de servicio y de conocimiento, son los países en-desarrollo que siguen con una economía de producción utilizando sus recursos biológicos y contaminando sus entornos. Sin embargo, los países en-desarrollo, por ejemplo China, quiere seguir un cambio en su modelo de la producción con una estrategia de “Ascenso en la regla del notario” que es transformar su economía de producir artículos baratos pero intensivos en mano de obra y muy contaminante para seguir un modelo económico de producción de bienes más caros pero extensivo en mano de obra y menos contaminante del entorno La investigación del proceso de globalización desde la perspectiva de la Economía del Tercer Camino de la teoría de la Bioeconomía hace posible recuperar lo que hemos perdido por los conceptos de espacio y tiempo que son muy importantes desde el punto de vista biológico. El tiempo biológico medido en forma de los ciclos temporales biológicos de la naturaleza y lo que significan para los procesos biológicos, por ejemplo en la agricultura, ayudan a distinguir y a recuperar el sentido de tiempo verdadero del tiempo virtual de la empresa humana (Mohammadian, 2003 a) No obstante, los jóvenes de esta generación están muy fascinados por el tiempo virtual y placeres virtuales con Internet y por pasarlo bien mediante el cyber hedonismo.

OBSERVACIONES FINALES Para concluir quiero hacer la observación obvia e indudable de que tenemos que aprovechar la crisis como una oportunidad que según Schumpeter es “…como una ducha de agua fría para la economía.” También, hay que recordar que esta crisis no es una sola sino es resultado de múltiples crisis que han estado durmientes como la crisis de valores, crisis energética, crisis de derechos humanos y la crisis de ceguera biológica. Está muy bien hablar de la igualdad material entre los seres humanos, sin embargo, es preciso no olvidar propagar igualdad de responsabilidad, igualdad de sacrificio y la igualdad de oportunidad. Todo esto es necesario para poder avanzar de la riqueza de una minoría a la riqueza de la mayoría y de riqueza de naciones a la riqueza mundial. La crisis financiera y la recesión económica es la entropía que pagamos a causa de la globalización del sistema económico-financiero. Esta crisis es debido a un modelo económico fundamentalista que, como cualquier forma de fundamentalismo, impide a sus creyentes discernir lo que es nefasto e injusto. Esperar de los gobiernos la solución mediante ayuda monetaria no es tratar el problema en su fundamento sino es paliar el problema de la crisis además de premiar a los corruptos por su gestión inexcrupulosa. Es necesaria una transformación radical en la base teórica de la economía y también en la base práctica de su administración. La economía del Tercer Camino es el resultado de esta transformación y según Víctor Hugo: “No es posible resistir una idea cuyo tiempo ha llegado”. En las páginas anteriores hemos hablado de las ventajas de una vida austera y frugal y tener un sentido de ahorro como predica la teoría bioeconómica de la Economía del Tercer Camino. No obstante, por ser honesto surge la pregunta del millón: ¿Por qué ahorrar? ¿Para que unos corruptos nos despojen de nuestros ahorros y además sean premiados con “golden parachutes”…? La Economía del Tercer Camino quiere terminar con el círculo vicioso entre pobreza y el ahorro en el sentido de que un pueblo es pobre porque no ahorra y además por no ahorrar es pobre. Esta economía es un modelo con el propósito de estar al servicio del pueblo cuyo mantra es: haz el bien y no mires a quién. Este es el objetivo de esta economía que a mi modesto entender es un modelo económico y social para transformar el modelo capitalista de desigualdad a un modelo de igualdad económica y a la justicia distributiva. Esto es opuesto a la economía capitalista que es para servirse del pueblo y cuyo mantra es: sálvate como puedas y no mires a quien pisoteas. La Economía del Tercer Camino no es sólo un modelo económico; es más que un modelo para los intercambios comerciales. Es una economía entrepreneurial de propagar la innovación en la manufactura, producción y distribución de los bienes. Esta ya probada, por ejemplo, en China y la India, como una economía del modelo de la Economía del Tercer Camino basada en innovación y nuevos conocimientos y complementados con los factores del capital social es propicia para el desarrollo de una clase media. Se promueve esta economía a través de los bancos de comercio para avanzar una economía productiva que favorece el bienestar de la clase media y no como la economía capitalista que impulsa mediante los bancos de inversión el avance de una economía autística de inversionalización a favor de una minoría. El proceso de globalización ha globalizado solamente la economía y el mercado capitalista, no ha globalizado la distribución equitativa de la riqueza, tampoco la escolarización ni el derecho a la seguridad biológica. Las preguntas sobre la globalización son ¿Globalismo / no globalismo; competitividad / no competitividad; el mercado libre / no el mercado libre? … Las respuestas de la Economía del Tercer Camino son: globalismo sí pero con localismo; competitividad sí pero con cooperación y los factores no-económicos; el mercado libre sí pero también como un sitio para propagar los factores del capital social y no solo para competición salvaje.

SIN UTOPÍAS Tampoco la E T C favorece el mercado como un lugar para comercializar algunos bienes fundamentales para la Humanidad como son el agua, los alimentos y los combustibles fósiles. Como hemos observado últimamente el mercado puede ser un buen sirviente pero también puede ser una pésima maestra. En otras palabras el mercado globalizado es bueno para usted pero no para mí. Si se piensa que la Bioeconomía y la Economía del Tercer Camino son utópicas solo se tiene que recordar el caso de Corralito en Argentina y cómo una economía basada en los principios de la Bioeconomía estimulando el sistema del Trueque logró suavizar la penuria del pueblo en ese momento. Practicar la Economía del Tercer Camino requiere políticos con visión que valoren el bienestar de sus pueblos por encima de las políticas partidistas. Esta economía se distingue de la economía capitalista como se distingue un estratego de un táctico. Mientras, que al estratego le interesa una visión a largo plazo y una solución comprensiva a la crisis, al táctico con su visión puesta a corto plazo le interesa una solución temporal. Al fin y al cabo la Bioeconomía y su modelo práctico no es un modelo inalcanzable y como ya se ha dicho sólo necesita el poder y el interés del uno por ciento de la población (Penn y Zalesne, 2007) practicándola a nivel local y que ojala pudiera actuar como la vanguardia para el Movimiento del Tercer Camino a nivel global. La educación, a nivel formal e informal, es la clave para todo lo que tenemos que conseguir para poder poner en práctica la Bioeconomía y su modelo comercial; es decir: de un pensamiento único a un pensamiento plural; de políticas decimonónicas a las políticas para los problemas contemporáneos ; de una economía de sólo los factores económicos a una de estos factores sumados a los factores no-económicos del sentimiento, los factores no-económicos del empeño humano y los factores biológicos; de un consumo conspicuo y crecimiento continuo a un consumo responsable y a un decrecimiento mesurado complementado con un desaceleración del ritmo de vida en general y profesional en particular. Además, los gobiernos tienen que resistir la tentación de permitir establecimiento de universidades corporativas privadas que son en detrimento de la enseñanza pública y que aumentan la brecha entre las clases sociales.

MARK TWAIN Quiero terminar este texto con un segmento de Las Aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain porque pienso que es muy adecuada para contarla aquí y aprender de su moraleja bajo las presentes condiciones. H. Finn había pintado de graffiti la pared de una casa y había sido castigado con limpiarla y pintarla de nuevo. Llegó un amigo y le preguntó por qué estaba trabajando en un día festivo y le contestó: “No es trabajo para mí, lo estoy disfrutando y no se te ocurra pedirme que te deje ayudarme”. El amigo insistió que por favor le dejara ayudarle… H. Finn declinó hasta que finalmente accedió a la petición de su amigo pero le dijo que vale, siempre que estuviera dispuesto a pagar por la pintura y la brocha. Pronto llegaron otros amigos que querían pintar y H. Finn se puso contento de cobrar dinero de ellos. La moraleja es que H. Finn había cambiado un problema de él a una solución para él pero un problema para otros. Esto es exactamente lo que están haciendo los gobiernos en el caso de la crisis: deshacerse del problema de crisis que tienen que solucionar ellos y lo hacen pero: ¿Cómo? Entregando cantidades exorbitantes de dinero público a los bancos y corporaciones sin una verdadera solución. Lo que de verdad están haciendo es pasar el problema de la crisis a los pueblos que tendrán que pagar mediante impuestos, ellos, sus hijos y los nietos. En las palabras del economista brasileño Bresser Pereira lo que están haciendo los gobiernos es: “El sometimiento del estado a los ricos”. Además, la ayuda monetaria de los gobiernos podría repercutir en recortes en servicios sociales, el cuidado ambiental a corto plazo y una inflación galopante a largo plazo. Es imprescindible cambiar el modelo económico de una vez y para siempre aunque sería doloroso y costoso por un tiempo. ¿Es el modelo innovador de la Economía del Tercer Camino un sueño porque “soy muy consciente de estar luchando débilmente contra el torbellino del tiempo”?.

Mansour Mohammadian es profesor de Bioeconomía en la Universidad Complutense de Madrid

Email: 3emess2@gmail.com

http://www.scienceofbioeconomics.com

Notas, bibliografía y artículo completo en: www.theecologist.net

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Capitalismo / Socialismo

Reflexiones. Autor: Anónimo

En la imagen de arriba: Ese sistema apenas daña la naturaleza.
En la imagen de abajo, vivir así sólo se ha logrando dañando la naturaleza mediante extraordinarias fábricas que la depredan y la expolian, para poder fabricar esos productos que te ofrecen esa elevada calidad de vida y confort. El expolio normalmente lo ejecuta el país rico sobre el pobre. El país pobre normalmente tiene más riqueza natural que el país rico que le expolia. Que curioso, ¿verdad?.

Por la foto anterior no debe entender mi defensa al capitalismo, pues éste sólo se sostiene si depreda otros países y la naturaleza. Es decir, el Capitalismo proporciona bienestar a los países en los que está instaurado si expolia a otros y la naturaleza. La demagogia se acentúa cuando a esos países a los que les roba sus recursos, los llama subdesarrollados o países del tercer mundo.

Esas fábricas del Capitalismo, precisan recursos que logran pagando sueldos miserables en los países subdesarrollados, realmente expoliando los recursos naturales de esos países, vertiendo sus residuos muchas veces allí mismo, contaminando ríos, mares y tierras. Talan extensiones inmensas para sus cultivos intensivos industriales.

Una de las consecuencias es el vertido de plásticos y otros materiales contaminantes al mar por la propia población que consume los productos de estas fábricas.

Interesante para reflexionar.
Pero recordemos a costa de qué el capitalismo funciona: de depredar recursos de tu país y de los países militarmente desprotegidos, de verter los residuos en tierra, mar y ríos, de explotar mano de obra barata en países subdesarrollados, etc… Ello produce un bienestar en los países capitalistas que tendrá su colapso cuando la Naturaleza no pueda contener la vida humana…¿por ello las guerras y las pandemias víricas programadas?

La manera contemporánea de someter a un pueblo, sin hacer un solo disparo, es hundirlos en la ignorancia.

Aguas fecales en el mar expulsadas de hoteles y grandes comunidades de viviendas… ¿Se debe a eso la enfermedad cutánea que tengo? ¿ es sano comer pescado hoy?… se puede decir mucho más…pero que la naturaleza colapsará y con ella TODO…pero, depende de si la Élite reduce la población a tiempo ¿elegirá el formato guerra o pandemia ?… está por ver, pero la decisión será tomada. La salvación de la naturaleza y por tanto de nosotros mismos, a través de la responsabilidad individual, es una opción descartada desde hace mucho tiempo.

Dicen que para que el socialismo funcione debe ser dirigido por buenas personas. El problema es que las buenas personas no quieren dirigir a las demás personas.

No os preocupéis… la Élite reducirá la población a tiempo antes de la naturaleza colapse… o dejará que colapse y ya tendrán preparada para sacar al mercado la comida artificial, la comida sintética…… ¿a ver cómo resuelven esto nuestros nietos?
Reflexión. Recordemos que en este portal no defendemos ninguna ideología. Somo herejes (ya sabes que eso significa, es ser libre pensador).
Para reflexionar. No estamos denunciando nada. Autor: anónimo.
¿Sólo cuando hay pandemias…?

v

Ese 1% que controla el mundo ¿es la alta masonería?, ¿los illuminati?

Diariamente me llega por correo electrónico ofertas de FABRICANTES chinos. Me sorprende ver sus páginas webs en varios idiomas, tan bien estructuradas, con productos de todo tipo y de todas las calidades. Esto es una evidencia de su potencia económica. Dejemos al margen ahora el impacto medioambiental que todo esto tiene. Daños medioambientales precisamente que supondrán el colapso de la industria y del capitalismo. No soy socialista, pues sé que ese sistema sólo genera miseria y hambre, pero el capitalista sólo funciona ya que se depreda la naturaleza y consecuentemente la contamina. Es decir, será la propia naturaleza la que decida hasta cuándo durará la vida en el planeta –al menos, como la conocemos. Veamos en este ejemplo real, como este fabricante chino acepta pedidos mínimos de 1.000 mochilas, cuyo precio es de 17 euros, y ya tiene estocadas 90.000 unidades. Pero en su web tiene docenas de modelos de distintas mochilas que indican también ese mismo pedido mínimo…. ¿Qué país se acerca a alcanzar esos niveles? , ¿a cuánto está España…?…
Véase la potencia de las empresas Chinas, de este modelo de mochila -como de cualquier otro-el fabricante- tiene 90.000 unidades en stock. En ese país hay fabricantes de todo y operan así, !a lo grande!. ¿competir en una opción?:

Entiendo que competir no es una opción, pero si encima nosotros los españoles les recibimos en nuestras fábricas para enseñarles cómo fabricar los pocos productos que ellos no fabrican, por ejemplo: el jamón serrano, el chorizo, etc… ¿Somos nosotros estúpidos o imbéciles?.

INFORME PETRAS

‘Informe Petras’: el estudio ocultado que persigue al PSOE.
LA REALIDAD DETRÁS DE LA FANTASÍA: HACE 20 AÑOS, EL SOCIÓLOGO JAMES PETRAS OBSERVÓ CON AGUDEZA Y PRECISIÓN EL EFECTO QUE PROVOCARÍAN LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES EN EL TEJIDO SOCIAL.
Se cumplen 25 años del trabajo de campo que los socialistas encargaron y después silenciaron. Desde hace un tiempo circulan en Internet alusiones a el “Informe Petras”, un estudio elaborado por el sociólogo estadounidense James Petras en 1995, luego de pasar medio año en Barcelona. Petras era entonces ya un científico social reconocido por su especialización en el dominio hispánico (especialmente América Latina) y sus estudios sobre la relación entre economía, política y bienestar social. Ahora es profesor emérito de la Universidad de Binghamton, en Nueva York.

De acuerdo con la información que circula en torno a dicho informe, el Centro Superior de Investigaciones Científicas del gobierno de España llamó a Petras para que elaborara una investigación general y sustentada sobre el efecto del proceso de modernización política y económica que se había iniciado en el país algunos años antes, para conocer asimismo las tendencias.
El PSOE liderado por D. Felipe González encarga un informe sobre los efectos sociales de la modernización del país y, una vez leído, decide guardarlo en un cajón. ¿Motivo de este brusco cambio de criterio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas? Solo se sabe que se negaron a publicarlo. “Después de varias reuniones con el máximo responsable, le seguían dando largas. Era obvio que las conclusiones del estudio resultaban demasiado demoledoras para la sociología oficial española y la institución decidía no sacarlo a la luz

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Las religiones y las iglesias

Reflexiones:

El título más valioso que puedes obtener en la Vida, es el de BUENA PERSONA. No lo otorgan las universidades, te lo otorgan…tus valores.

La imagen puede contener: texto que dice "La iglesia no mantiene a nadie. Tiene que ser mantenida. No produce trigo ni maíz. No trabaja la tierra. Es una mendiga perpetua. Vive del trabajo de otros, y luego tiene lá arrogancia de decir que nos ayuda a todos."

La imagen puede contener: una o varias personas, texto que dice ""Si alguien necesita de religión para ser bueno, entonces esa persona no es buena, es como un perro amaestrado". Tulku Rinpoche www.menteliquida.com"

Apertura de consciencia:

La imagen puede contener: una o varias personas, texto que dice "Si la persona que te ofrece el paraíso para salvar tu alma también te amenaza con un infierno, pues no te quiere ayudar ni salvar; es terrorismo, chantaje y extorsión. Nelson Sequeira"

La mayoría de la humanidad no dice lo que piensa, dice lo que ha oído.

La imagen puede contener: una persona, texto que dice ""LA MANIPULACIÓN MEDIÁTICA HACE MÁS DAÑO QUE LA BOMBA ATÓMICA, PORQUE DESTRUYE LOS CEREBROS" NOAM CHOMSKY"

r

Entré en una iglesia y tuve la fortuna de encontrarme el Libro de Lecturas sobre el atril,, lo abrí e hice esta foto. LÉELO y REFLEXIONA !!!!: ¿ves algún mensaje de amor de Dios? ¿Ves un mensaje que te ayude a evolucionar a nivel espiritual? o ves amenazas, ira, violencia…: «ángeles encargados de dañar la tierra», «…hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios», «la victoria es de nuestro Dios»…
Esto te lo ha leído el cura en misa docenas de veces y en cada una de esas ocasiones, dijiste «AMEN». Pero ¡¡¡ tú no escuchas!!!??

¿Ponerle sello a la gente? … ¿Dios necesita marcar a las personas para no confundirse unos con otros?…. que, que, que?

NN

Ojo con esto. Investigado tú!
Opino que la elevación espiritual es fundamento de nuestra existencia y ninguna religión en sus ritos lo dice. Nunca lo oí en misa ni de la boca de un religioso…
Ya sabes que los agnósticos fueron perseguidos y asesinados por los cristianos al sostener que no necesitaban curas ni iglesia para tener comunicación con Dios. ¿Esto era una amenaza al poder y al control de la Iglesia?. Responde!

Investiga en Internet todo lo relativo a colocar un chip a las personas (con su historial médico, sistema de pago, GPS, …). ¿Hay agenda para su implantación obligatoria? ¿es eso a lo que se refiere el Libro de Lecturas con lo de sellar a las personas?. No trato de asustarte, no pretendo trasmitirte mi miedo.

¿Casualidad?
¡Despierta!

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La abolición del trabajo. Nadie debería trabajar

Autor: Bob Black
La abolición del trabajo – Nadie debería trabajar. REFLEXIÓN:

El trabajo es la fuente de casi toda la miseria en el mundo. Casi todos los males que puedas mencionar provienen del trabajo, o de vivir en un mundo diseñado para el trabajo. Para dejar de sufrir, tenemos que dejar de trabajar.

Esto no significa que tenemos que dejar de hacer cosas. Significa crear una nueva forma de vivir basada en el juego; en otras palabras, una convivencia lúdica, comensalismo, o tal vez incluso arte. El juego no es solo el de los niños, con todo y lo valioso que éste es. Pido una aventura colectiva en alegría generalizada y exhuberancia libre interdependiente. El juego no es pasivo. Sin duda necesitamos mucho más tiempo para la simple pereza y vagancia que el que tenemos ahora, sin importar los ingresos y ocupaciones, pero, una vez recobrados de la fatiga inducida por el trabajo, casi todos nosotros queremos actuar. El oblomovismo y el estajanovismo son dos lados de la misma moneda despreciada.

La vida lúdica es totalmente incompatible con la realidad existente. Peor para la «realidad», ese pozo gravitatorio que absorbe la vitalidad de lo poco en la vida que aún la distingue de la simple supervivencia. Curiosamente — o quizás no — todas las viejas ideologías son conservadoras porque creen en el trabajo. Algunas de ellas, como el marxismo y la mayoría de las ramas del anarquismo, creen en el trabajo aún más fieramente porque no creen en casi ninguna otra cosa.

Los liberales dicen que deberíamos acabar con la discriminación en los empleos. Yo digo que deberíamos acabar con los empleos. Los conservadores apoyan leyes del derecho-a-trabajar. Siguiendo al yerno descarriado de Karl Marx, Paul Lafargue, yo apoyo el derecho a ser flojo. Los izquierdistas favorecen el empleo total. Como los surrealistas — excepto que yo no bromeo — favorezco el desempleo total. Los trotskistas agitan por una revolución permanente. Yo agito por un festejo permanente. Pero si todos los ideólogos defienden el trabajo (y lo hacen) — y no solo porque planean hacer que otras personas hagan el suyo — son extrañamente renuentes a admitirlo. Hablan interminablemente acerca de salarios, horas, condiciones de trabajo, explotación, productividad, rentabilidad. Hablarán alegremente sobre todo menos del trabajo en sí mismo. Estos expertos que se ofrecen a pensar por nosotros raramente comparten sus ideas sobre el trabajo, pese a su importancia en nuestras vidas. Discuten entre ellos sobre los detalles. Los sindicatos y los patronos concuerdan en que deberíamos vender el tiempo de nuestras vidas a cambio de la supervivencia, aunque regatean por el precio. Los marxistas piensan que deberíamos ser mandados por burócratas. Los anarco-capitalistas piensan que deberíamos ser mandados por empresarios. A los feministas no les importa cuál sea la forma de mandar, mientras sean mujeres quienes manden. Es claro que estos ideo-locos tienen serias diferencias acerca de cómo dividir el botín del poder. También es claro que ninguno de ellos tiene objeción alguna al poder en sí mismo, y todos ellos desean mantenernos trabajando.

Debes estar preguntándote si bromeo o hablo en serio. Pues bromeo y hablo en serio. Ser lúdico no es ser ridículo. El juego no tiene que ser frívolo, aunque la frivolidad no es trivialidad: con frecuencia debemos tomar en serio la frivolidad. Deseo que la vida sea un juego — pero un juego con apuestas altas. Quiero jugar para ganar.

La alternativa a trabajar no es el ocio solamente. Ser lúdico no es ser estático. Aunque valoro el placer de la pereza, nunca es más satisfactoria que cuando sirve de intermedio entre otros placeres y pasatiempos. Tampoco promuevo esa válvula de seguridad disciplinada y gerenciada llamada «tiempo libre»; nada de eso. El tiempo libre es no trabajar por el bien del trabajo. El tiempo libre es tiempo gastado en recobrarse del trabajo, y en el frenético pero inútil intento de olvidarse del trabajo. Mucha gente regresa de sus vacaciones tan agotada que desean volver al trabajo para descansar. La diferencia principal entre el tiempo libre y el trabajo es que al menos te pagan por tu alienación y agotamiento.

No estoy jugando a las definiciones. Cuando digo que quiero abolir el trabajo, me refiero justo a lo que digo, pero quiero decir a lo que me refiero definiendo mis términos de formas no idiosincráticas. Mi definición mínima del trabajo es labor forzada, es decir, producción impuesta. Ámbos elementos son esenciales. El trabajo es producción impuesta por medios económicos o políticos, por la zanahoria o el látigo (la zanahoria es solo el látigo por otros medios). Pero no toda creación es trabajo. El trabajo nunca es hecho por amor al trabajo mismo, sino para obtener un producto o resultado que el trabajador (o, con más frecuencia, alguien más) recibe del mismo. Esto es lo que el trabajo debe ser. Definirlo es despreciarlo. Pero el trabajo es usualmente peor de lo que indica su definición. La dinámica de dominación contenida por el trabajo tiende a desarrollarse con el tiempo. En las sociedades avanzadas e infestadas de trabajo, incluyendo todas las sociedades industriales, capitalistas o «comunistas», el trabajo siempre adquiere otros atributos que lo hacen aún más nocivo.

Usualmente — y esto es aún más cierto en los países «comunistas» que en los capitalistas, donde el Estado es casi el único patrono y todos son empleados — el trabajo es asalariado, lo que significa venderte a tí mismo a plazos. Así que el 95% de los estadounidenses que trabajan, trabajan para alguien (o algo) más. En la URSS, Cuba, Yugoslavia o cualquier otro modelo alternativo que puedas mencionar, la cifra correspondiente se aproxima al 100%. Solo los fortificados bastiones de campesinos del Tercer Mundo — México, India, Brasil, Turquía — albergan temporalmente concentraciones significativas de agricultores que perpetúan el acuerdo tradicional de la mayoría de los trabajadores en los últimos milenios: el pago de impuestos (rescate) al Estado o renta a los parasíticos terratenientes, a cambio de que les dejen en paz en todo lo demás. Incluso éste simple trato empieza a verse agradable. Todos los trabajadores industriales (y de oficina) se encuentran bajo el tipo de supervisión que asegura la servilidad.

Pero el trabajo moderno tiene peores implicaciones. La gente no solo trabaja, tienen «empleos». Una persona realiza una tarea productiva todo el tiempo «¡o si no…!». Aún si la tarea tiene aunque sea un átomo de interés intrínseco (y cada vez menos trabajos lo tienen) la monotonía de su obligatoriedad exclusiva elimina su potencial lúdico. Un «empleo» que podría atraer la energía de algunas personas, por un tiempo razonable, por pura diversión, es tan solo una carga para aquellos que tienen que hacerlo por cuarenta horas a la semana sin voz ni voto sobre cómo debería hacerse, para beneficio de propietarios que no contribuyen en nada al proyecto, y sin oportunidad de compartir las tareas o distribuir el trabajo entre aquellos que tienen que hacerlo. Este es el verdadero mundo del trabajo: Un mundo de estupidez burocrática, de acoso sexual y discriminación, de jefes cabeza hueca explotando y descargando la culpa sobre sus subordinados, quienes — según cualquier criterio técnico-racional — deberían estar dirigiendo todo. Pero el capitalismo en el mundo real sacrifica la maximización racional de la productividad y el beneficio ante las exigencias del control organizacional.

La degradación que experimentan la mayoría de los trabajadores es la suma de varias indignidades que pueden ser denominadas como «disciplina». Foucault ve este fenómeno de manera complicada, pero es muy simple. La disciplina consiste en la totalidad de los controles totalitarios en el lugar de trabajo — supervisión, movimientos repetitivos, ritmos de trabajo impuestos, cuotas de producción, marcar tarjeta, etc. La disciplina es lo que la fábrica, la oficina y la tienda comparten con la cárcel, la escuela y el hospital psiquiátrico. Es algo históricamente nuevo y horrible. Va más allá de las capacidades de los dictadores demoníacos de antaño como Nerón y Gengis Khan e Iván el Terrible. Pese a sus malas intenciones, ellos no tenían la maquinaria para controlar a sus súbditos tan completamente como los déspotas modernos. La disciplina es el modo de control moderno, especialmente diabólico, es una irrupción novedosa que debe ser detenida a la primera oportunidad.

Eso es el «trabajo». El juego es todo lo contrario. El juego es siempre voluntario. Lo que de otro modo sería un juego, es trabajo si es forzado. Esto es axiomático. Bernie de Koven ha definido el juego como la «suspensión de las consecuencias». Esto es inaceptable si significa que el juego es inconsecuente. No es que el juego no tenga consecuencias. Eso sería rebajar al juego. El asunto es que las consecuencias, si las hay, son gratuitas. El jugar y el dar están estrechamente relacionados, son facetas conductuales y transaccionales del mismo impulso, el instinto-de-jugar. Ámbos comparten un desdén aristocrático hacia los resultados. El jugador recibe algo al jugar; es por eso que juega. Pero la recompensa principal es la experiencia de la actividad misma (cualquiera que sea). Algunos estudiosos del juego, normalmente atentos (como el Homo Ludens de Johan Huizinga), lo definen como «seguir reglas». Respeto la erudicción de Huizinga pero rechazo enfáticamente sus restricciones. Existen buenos juegos (ajedrez, baseball, monopolio, bridge) que están regidos por reglas, pero hay mucho más en jugar que seguir reglas. La conversación, el sexo, el baile, los viajes — estas prácticas no siguen reglas, pero son juegos sin la menor duda. Y es posible jugar con las reglas tanto como con cualquier otra cosa.

El trabajo hace de la libertad una burla. El discurso oficial dice que todos tenemos derechos y vivimos en una democracia. Otros desafortunados que no son libres como nosotros tienen que vivir en Estados policiales. Estas víctimas obedecen órdenes «¡o si no…!», sin importar cuán arbitrarias. Las autoridades les mantienen bajo supervisión constante. Los burócratas del Estado controlan hasta los detalles más pequeños de la vida diaria. Los oficiales que les empujan de un lado a otro solo responden ante sus superiores, públicos o privados. De cualquier modo, la disensión y la desobediencia son castigados. Los informantes reportan regularmente a las autoridades. Se supone que todo esto es muy malo.

Y lo es, excepto que no es sino una descripción del puesto de trabajo moderno. Los liberales y conservadores y anarco-capitalistas que lamentan el totalitarismo son falsos e hipócritas. Hay más libertad en cualquier dictadura moderadamente desestalinizada que en el típico puesto de trabajo estadounidense. Encuentras el mismo tipo de jerarquía y disciplina en una oficina o fábrica que en una cárcel o monasterio. De hecho, como Foucault y otros han mostrado, las cárceles y las fábricas surgieron casi al mismo tiempo, y sus operadores copiaron conscientemente las técnicas de control de unas y de otras. Un trabajador es un esclavo de medio tiempo. El jefe dice cuándo llegar, cuándo irse, y qué hacer entre los dos. Te dice cuánto trabajo hacer y qué tan rápido. Puede llevar su control hasta extremos humillantes, regulando, si le da la gana, las ropas que llevas o qué tan a menudo puedes ir al baño. Con unas pocas excepciones, puede despedirte por cualquier razón, o sin razón. Eres espiado por informantes y supervisores, amasa un expediente de cada empleado. Contestarle es llamado «insubordinación», como si el trabajador fuese un niño malo, y no solo hace que te despidan, te descalifica para compensación de desempleo. Sin aprobarlo necesariamente para ellos tampoco, hay que señalar que los niños en la casa y en la escuela reciben un tratamiento similar, en este caso justificado por su supuesta inmadurez. ¿Qué nos dice esto acerca de sus padres y maestros que trabajan?

El humillante sistema de dominación que he descrito rige sobre la mitad de las horas de vigilia de una mayoría de mujeres y la vasta mayoría de los hombres por décadas, por la mayor parte de sus vidas. Para ciertos propósitos, no es del todo erróneo llamar a nuestro sistema democracia o capitalismo o — mejor aún — industrialismo, pero sus verdaderos nombres son fascismo de fábrica y oligarquía de oficina. Quien diga que esta gente es «libre» es un mentiroso o un estúpido. Eres lo que haces. Si haces trabajo aburrido, estúpido y monótono, lo más probable es que tú mismo acabarás siendo aburrido, estúpido y monótono. El trabajo explica la creciente cretinización a nuestro alrededor mucho mejor que otros mecanismos idiotizantes como la televisión y la educación. Quienes viven marcando el paso todas sus vidas, llevados de la escuela al trabajo y enmarcados por la familia al comienzo y el asilo al final, están habituados a la jerarquía y esclavizados sicológicamente. Su aptitud para la autonomía se encuentra tan atrofiada, que su miedo a la libertad es una de sus pocas fobias con base racional. El entrenamiento de obediencia en el trabajo se traslada hacia las familias que ellos inician, reproduciendo así el sistema en más de una forma, y hacia la política, la cultura y todo lo demás. Una vez que absorbes la vitalidad de la gente en el trabajo, es probable que se sometan a la jerarquía y la experticia en todo. Están acostumbrados a ello.

Vivimos tan cerca del mundo del trabajo que no vemos lo que nos hace. Tenemos que basarnos en observadores externos de otros tiempos u otras culturas para apreciar el extremismo y la patología de nuestra posición presente. Hubo un tiempo en nuestro pasado en que la «ética del trabajo» hubiese sido incomprensible, y quizás Weber comprendió algo importante cuando conectó su aparición con una religión, el calvinismo, que si hubiese aparecido hoy, en vez de hace cuatro siglos, hubiese sido llamado acertadamente una secta. De cualquier forma, solo tenemos que usar la sabiduría de la antiguedad para poner el trabajo en perspectiva. Los antiguos veían el trabajo tal como era, y su punto de vista prevaleció, pese a los locos calvinistas, hasta que fué desterrado por el industrialismo — pero no ántes de ser promovido por sus profetas.

Imaginemos por un momento que el trabajo no convierte a la gente en sumisos atontados. Imaginemos, contra cualquier psicología creíble y contra la ideología de sus defensores, que no tiene efecto en la formación del carácter. E imaginemos que el trabajo no es tan aburrido, agotador y humillante como todos sabemos que realmente es. Aún así, el trabajo sigue siendo una burla de todas las aspiraciones democráticas y humanistas, solo porque usurpa tanto de nuestro tiempo. Sócrates dijo que los trabajadores manuales suelen ser malos amigos y malos ciudadanos, porque no tienen tiempo de cumplir con las responsabilidades de la amistad y la ciudadanía. Tenía razón. A causa del trabajo, sin importar lo que hagamos, nos la pasamos mirando los relojes. La única cosa «libre» sobre el llamado tiempo libre es que no le cuesta nada al jefe. El tiempo libre está dedicado en su mayoría a prepararse para ir al trabajo, ir al trabajo, regresar del trabajo, y recobrándose del trabajo. El tiempo libre es un eufemismo para la manera peculiar en que el trabajador, como factor de producción, no solo se transporta a sí mismo, a sus propias expensas, desde y hacia el puesto de trabajo, sino que además asume la responsabilidad por su propio mantenimiento y reparación. El carbón y el acero no hacen eso. Las máquinas fresadoras y las de escribir no hacen eso. Pero los empleados lo hacen. Con razón Edward G. Robinson, en una de sus películas de gangsters, exclamó «¡el trabajo es para los estúpidos!»

Platón y Jenofonte atribuyen a Sócrates, y obviamente comparten con él, una comprensión de los efectos destructivos del trabajo en el trabajador como ciudadano y como ser humano. Heródoto identificó el desprecio por el trabajo como un atributo de los griegos clásicos en la cumbre de su cultura. Cicerón dijo que «quien da su labor a cambio de dinero se vende a sí mismo, y se coloca al mismo nivel que los esclavos». Su candor es raro ahora, pero las sociedades primitivas contemporáneas a las que solemos ver con desprecio nos proveen de portavoces que han intrigado a los antropólogos de Occidente. Los Kapaku de Nueva Guinea Occidental, según Posposil, tienen una concepción de balance en la vida, y por ello trabajan un día y otro no; el día de descanso está destinado a «recobrar el poder y salud perdidos». Nuestros antepasados, incluso en el siglo XVIII, cuando ya habían recorrido la mayor parte del camino hacia nuestro actual predicamento, al menos sabían lo que nosotros hemos olvidado, el lado siniestro de la industrialización. Su devoción religiosa a «San Lunes» — con lo cual establecieron una semana laboral de facto de cinco días 150 a 200 años antes de su consagración legal — era la desesperación de los primeros propietarios de fábricas. Les tomó un largo tiempo someterse a la tiranía de la campana, predecesora del reloj. De hecho, se necesitó una generación o dos para reemplazar varones adultos con mujeres acostumbradas a la obediencia y niños que podían ser moldeados para ajustarse a las necesidades industriales. Incluso los campesinos explotados del Antiguo Régimen le sustraían un tiempo sustancial a su trabajo para el Señor. De acuerdo a Lafargue, un cuarto del calendario de los campesinos franceses estaba dedicado a domingos y días festivos, y las cifras de Chayánov sobre los poblados de la Rusia Zarista — nada más lejos de una sociedad progresista — también muestra que un cuarto o quinto de los días de los campesinos se dedicaba al reposo. Controlando para la productividad, estamos obviamente muy por detrás de estas sociedades atrasadas. Los muzhíks explotados se preguntarían por qué cualquiera de nosotros se molesta siquiera en trabajar. También nosotros deberíamos.

Sin embargo, para captar completamente la enormidad de nuestro deterioro, consideremos la condición original de la humanidad, sin gobierno o propiedad, cuando vagábamos como cazadores-recolectores. Hobbes decía que la vida era violenta, brutal y breve. Otros asumen que la vida era una lucha desesperada y sin cuartel por la subsistencia, una guerra contra la naturaleza, con la muerte y el desastre esperando a los desafortunados o a cualquiera que no estuviese a la altura del desafío de la lucha por la existencia. En realidad, todo eso era una proyección de los miedos ante el colapso de la autoridad del gobierno sobre comunidades que no estaban acostumbradas a vivir sin él, como la Inglaterra de Hobbes durante la Guerra Civil. Los compatriotas de Hobbes ya habían encontrado formas de sociedad alternativas que ilustraban otras formas de vida — en América del Norte, en particular — pero incluso estas se hallaban demasiado lejos de su experiencia para ser comprensibles. (Las clases bajas, más cercanas a la condición de los indios, lo entendieron mejor y a menudo la encontraron atractiva. A lo largo del siglo diecisiete, muchos colonos ingleses desertaron para unirse a las tribus o, habiendo sido capturados en la guerra, se rehusaron a volver. Pero los indios no desertaban a las colonias inglesas, al igual que los alemanes nunca saltan el Muro de Berlín hacia el Este). La versión de la «supervivencia del más apto» — la versión de Thomas Huxley — del Darwinismo era más una crónica de las condiciones económicas de la Inglaterra victoriana que de la selección natural, como lo demostró el anarquista Kropotkin en su libro El Apoyo Mutuo, Un Factor de la Evolución. (Kropotkin era un científico — un geógrafo — que tuvo amplias oportunidades involuntariamente para hacer trabajo de campo mientras estaba exiliado en Siberia: sabía de lo que estaba hablando). Como la mayoría de las teorías sociales y políticas, las historias que Hobbes y sus sucesores contaban eran en realidad autobiografías.

El antropólogo Marshall Sahlins, examinando datos sobre cazadores-recolectores contemporáneos, deshizo el mito Hobbesiano en un artículo titulado «La Sociedad Afluente Original». Ellos trabajan mucho menos que nosotros, y su trabajo es difícil de distinguir de lo que llamamos juego. Sahlins concluyó que «los cazadores y recolectores trabajan menos que nosotros; y más que un trabajo continuo, la búsqueda de comida es intermitente, el tiempo libre es abundante, y pasan más tiempo durmiendo durante el día, por persona y año, que en cualquier otra condición de la sociedad». Trabajaban un promedio de cuatro horas por día, asumiendo que «trabajasen» en lo absoluto. Su «labor», tal como nos parece a nosotros, era una labor especializada que ejercía sus facultades intelectuales y físicas; el trabajo no calificado a gran escala, como dice Sahlins, es imposible excepto bajo el industrialismo. Por tanto, satisfacía la definición de juego según Friedrich Schiller, la única ocasión en que el hombre realiza su completa humanidad al dar completa expresión a ambos lados de su naturaleza: pensar y sentir. Como él decía: «El animal trabaja cuando es la privación lo que lo motiva, y juega cuando la plenitud de su fuerza es su motivador, cuando la vida superabundante es su propio estímulo para la actividad». (Una versión moderna — dudosamente mejorada — es la contraposición, hecha por Abraham Maslow, entre motivación por «deficiencia» y por «crecimiento»). El juego y la libertad son, en lo que se refiere a la producción, coextensivos. Aún Marx, quien pertenece (pese a sus buenas intenciones) al panteón productivista, observó que «el reino de la libertad no comienza hasta que se ha sobrepasado la necesidad de trabarar bajo la compulsión de la necesidad y la utilidad externa». Él nunca pudo llegar a identificar esta feliz circunstancia como lo que es, la abolición del trabajo — es más bien anómalo, después de todo, estar a favor de los trabajadores y en contra del trabajo — pero nosotros sí podemos.

El deseo de retroceder (o avanzar) hacia una vida sin trabajo es evidente en cada historia social o cultural seria de la Europa preindustrial, entre ellas la Inglaterra en Transición de M. Dorothy George y Cultura Popular A Comienzos de La Europa Moderna de Peter Burke. También es pertinente el ensayo de Daniel Bell, «El Trabajo y sus Descontentos», el primer texto, según creo, en referirse a la «rebelión contra el trabajo» con esas mismas palabras y, si hubiese sido comprendido, hubiese sido una importante corrección a la complacencia que suele asociarse con el volúmen en que fue incluído, El Fin de la Ideología. Ni sus críticos ni sus celebrantes han notado que la tesis sobre el fin-de-la-ideología de Bell no se refería al fin de la lucha social, sino el comienzo de una nueva fase, no restringida ni dirigida por ideologías. Fue Seymour Lipset (en El Hombre Político), no Bell, quien anunció al mismo tiempo que «los problemas fundamentales de la Revolución Industrial han sido resueltos», tan solo algunos años antes de que los descontentos post o meta-industriales entre los estudiantes universitarios hicieran a Lipset abandonar la universidad de Berkeley y buscar la tranquilidad relativa (y temporal) de Harvard.

Como indica Bell, Adam Smith en La Riqueza de las Naciones, pese a su entusiasmo por el mercado y la división del trabajo, estaba más alerta (y era más honesto) sobre el lado oscuro del trabajo, que Ayn Rand , los economistas de Chicago o cualquiera de los modernos seguidores de Smith. Como observó Smith: «el entendimiento de la mayoría de los hombres se forma necesariamente por sus ocupaciones habituales. El hombre que se pasa la vida efectuando unas cuantas operaciones simples… no tiene ocasión de ejercer su entendimiento… Por lo general se vuelve tan estúpido e ignorante como es posible que una criatura humana llegue a serlo.» He aquí, en pocas y simples palabras, mi crítica del trabajo. Bell, escribiendo en 1956, la Edad de Oro de la imbecilidad eisenhoweriana y autosatisfacción estadounidense, identificó la crisis desorganizada e inorganizable de los setenta y más allá, la crisis que ninguna tendencia política es capaz de canalizar, la crisis que fue identificada en el reporte de la HEW, El Trabajo en América, la crisis que no puede ser aprovechada y, por lo tanto, es ignorada. Esa crisis es la rebelión contra el trabajo. No figura en ningún texto de ningún economista del laisez-faire — Milton Friedman, Murray Rothbard, Richard Posner — porque, en sus términos, como solían decir en Viaje a las Estrellas, «no computa».

Si estas objeciones, formadas por el amor a la libertad, no convencen a los humanistas de tipo utilitario e incluso paternalista, existen otras que ellos no pueden despreciar. Para fusilarme el título de un libro: El trabajo es nocivo para tu salud. De hecho, el trabajo es asesinato en masa o genocidio. Directa o indirectamente, el trabajo matará a la mayoría de los que lean estas palabras. Entre 14.000 y 25.000 trabajadores mueren en este país anualmente en el lugar de trabajo. Más de dos millones quedan discapacitados. De veinte a veinticinco millones son heridos cada año. Y estas cifras se basan en una estimación muy conservadora acerca de qué constituye una herida relacionada con el trabajo. Por ejemplo, no cuentan el medio millón de casos de enfermedad ocupacional cada año. Hojeé un libro de texto médico sobre enfermedades ocupacionales y tenía 1.200 páginas. Incluso esto apenas es la punta del iceberg. Las estadísticas disponibles cuentan los casos obvios, como los 100.000 mineros que tienen el mal del pulmón negro, de quienes mueren 4.000 cada año, una tasa de mortalidad mucho mayor que la del SIDA, por ejemplo, que recibe tanta atención de los medios. Esto refleja la creencia sobreentendida de que el SIDA aflige a pervertidos que podrían controlar su depravación mientras que la extracción de carbón es una actividad sacrosanta e incuestionable. Lo que las estadísticas no muestran es que decenas de millones de personas ven reducidas sus expectativas de vida a causa del trabajo — que es lo que sigifica la palabra homicidio, después de todo. Considera a los doctores que trabajan hasta morir a los cincuenta y tantos. Considera a todos los otros adictos al trabajo.

Aún si no quedas muerto o inválido mientras trabajas, también puedes morir mientras vas al trabajo, regresas del trabajo, buscas trabajo, o tratas de olvidarte del trabajo. La gran mayoría de las víctimas por accidentes de tránsito estaban realizando algunas de estas actividades obligadas por el trabajo, o cayeron víctimas de alguien que las hacía. A este conteo de cadáveres se debe añadir las víctimas de la contaminación auto-industrial y la adicción al alcohol y drogas inducida por el trabajo. Tanto el cáncer como las enfermedades cardíacas son aflicciones modernas cuyo orígen se puede rastrear, directa o indirectamente, hacia el trabajo.

El trabajo, entonces, institucionaliza el homicidio como forma de vida. La gente piensa que los camboyanos estaban locos al exterminarse a sí mismos, pero ¿somos nosotros diferentes? El régimen de Pol Pot al menos tenía una visión, aunque borrosa, de una sociedad igualitaria. Nosotros matamos a personas en el rango de las seis cifras (por lo menos) para vender Big Macs y Cadillacs a los que sobrevivan. Nuestras cuarenta o cincuenta mil muertes anuales en la autopista son víctimas, no mártires. Murieron por nada — o más bien, murieron por trabajar. Pero el trabajo no es algo por lo que valga la pena morir.

Malas noticias para los liberales: el trasteo regulatorio es inútil en este contexto de vida-o-muerte. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional estaba diseñada para vigilar la parte central del problema, la seguridad en el puesto de trabajo. Incluso antes de que Reagan y la Corte Suprema la deshabilitasen, la ASSO era una farsa. Incluso en los tiempos en que el Presidente Carter le otorgaba fondos generosos (para la norma actual), un puesto de trabajo podía esperar una visita sorpresa de un inspector de la ASSO cada 46 años.

El control estatal de la economía no es solución. El trabajo es más peligroso en los países con socialismo de Estado de lo que lo es aquí. Miles de obreros rusos murieron o resultaron heridos construyendo el metro de Moscú. Existen montones de historias sobre desastres nucleares soviéticos encubiertos que hacen que Times Beach o Three Mile Island parezcan simulacros de ataque aéreo de escuela primaria. Por otro lado, la desregulación, de moda actualmente, no ayudará y probablemente hará más daño. Desde el punto de vista de la salud y la seguridad, el trabajo estaba en su peor momento en aquellos días cuando la economía se acercaba más al libre mercado.

Historiadores como Eugenio Genovese han argumentado contundentemente que — como decían los defensores de la esclavitud de antaño — los trabajadores asalariados en los Estados del Norte y en Europa vivían peor que los esclavos en las plantaciones del Sur. Ningún reajuste de las relaciones entre los burócratas y los empresarios parece hacer mucha diferencia a nivel de quienes hacen la producción. Si se impusieran seriamente incluso las normas más vagas de la ASSO, la economía se estancaría por completo. Los vigilantes aparentemente se percatan de ello, ya que ni siquiera intentan arrestar a los malechores.

Lo que he dicho hasta ahora no debería ser controversial. Muchos trabajadores están hartos del trabajo. Las tasas de ausentismo, despidos, robo y sabotaje por parte de empleados, huelgas ilegales, y flojera general en el trabajo son altas y van subiendo. Podría haber un movimiento hacia un rechazo consciente y no solo visceral del trabajo. Y sin embargo, el sentimiento prevalente, universal entre los patronos y sus agentes, y muy extendida entre los trabajadores mismos, es que el trabajo mismo es inevitable y necesario.

Yo discrepo. Ahora es posible abolir el trabajo y reemplazarlo, hasta donde sirve a propósitos útiles, con una multitud de nuevos tipos de actividades libres. Abolir el trabajo requiere ir hacia él desde dos direcciones, cuantitativa y cualitativamente. Por el lado cuantitativo, hemos de recortar masivamente la cantidad de trabajo que se hace. En la actualidad, la mayor parte del trabajo es inútil o peor, y deberíamos deshacernos de él. Por el lado cualitativo — y pienso que esta es la base del asunto, y el punto de partida nuevo y revolucionario — hemos de tomar el trabajo útil que queda y transformarlo en una agradable variedad de pasatiempos parecidos al juego y la artesanía, que no se puedan distinguir de otros pasatiempos placenteros, excepto que sucede que generan productos útiles. Sin duda eso no los hará menos estimulantes. Entonces, todas las barreras artificiales del poder y la propiedad se vendrían abajo. La creación se convertiría en recreación. Y podríamos dejar de vivir temerosos los unos de los otros.

No estoy sugiriendo que la mayoría del trabajo pueda salvarse de esta manera. Pero la mayoría del trabajo no vale la pena salvarlo. Solo una fracción pequeña y menguante del trabajo sirve para algún propósito útil, aparte de la defensa y reproducción del sistema del trabajo y sus apéndices políticos y legales. Hace veinte años, Paul y Percival Goodman estimaron que solo el cinco por ciento del trabajo que se hacía entonces — presuntamente la cifra, de ser exacta, es aún más baja ahora — bastaría para cubrir nuestras necesidades mínimas de comida, ropa, y techo. Su cálculo era solo una aproximación educada, pero el punto clave está claro: directa o indirectamente, la mayor parte del trabajo sirve los propósitos improductivos del comercio o el control social. De inmediato podemos liberar a decenas de millones de vendedores, soldados, gerentes, policías, guardias, publicistas y todos los que trabajan para ellos. Es un efecto de avalancha, puesto que cada vez que dejas sin trabajo a un pez gordo, también liberas a sus lacayos y subordinados. Y entonces la economía implota.

El cuarenta por ciento de la fuerza laboral son trabajadores de cuello blanco, la mayoría de los cuales tienen algunos de los empleos más tediosos e idiotas jamás concebidos. Industrias enteras, seguros y bancos y bienes raíces por ejemplo, no consisten en nada más que mover papeles inútiles de un lado a otro. No es accidente que el «sector terciario», el sector de servicios, esté creciendo mientras el «sector secundario» (industria) se atasca y el «sector primario» (agricultura) casi desaparece. Porque el trabajo es innecesario excepto para aquellos cuyo poder asegura, los trabajadores son desplazados desde ocupaciones relativamente útiles a relativamente inútiles, como una medida para asegurar el orden público. Cualquier cosa es mejor que nada. Es por eso que no puedes irte a casa solo porque terminaste temprano. Quieren tu tiempo, lo suficiente para que les pertenezcas, aún si no tienen uso para la mayor parte del mismo. De no ser así, ¿por qué la semana de trabajo promedio no ha disminuído más que unos cuantos minutos en los últimos cincuenta años?

A continuación, podemos aplicar el machete al trabajo de producción mismo. No más producción de guerra, energía nuclear, comida chatarra, desodorante de higiene femenina — y por sobre todo, no más industria automovilística digna de ese nombre. Un Barco de Vapor Stanley o un automóvil Modelo-T ocasionales estaría bien, pero el auto-erotismo del cual dependen nidos de ratas como Detroit y Los Ángeles queda fuera del mapa. Con esto, sin haberlo siquiera intentado, hemos resuelto la crisis de energía, la crisis ambiental y un montón de otros problemas sociales insolubles.

Finalmente, debemos deshacernos de la mayor de las ocupaciones, la que tiene el horario más largo, el salario más bajo, y algunas de las tareas más tediosas. Me refiero a las amas de casa y el cuidado de niños. Al abolir el trabajo asalariado y alcanzar el desempleo total, atacamos la división sexual del trabajo. El núcleo familiar como lo conocemos es una adaptación inevitable a la división del trabajo impuesta por el moderno trabajo asalariado. Te guste o no, tal como han sido las cosas durante los últimos cien o doscientos años, es económicamente racional que el hombre traiga el pan a la casa y que la mujer haga el trabajo sucio y le provea de un refugio de paz en un mundo despiadado, y que los niños sean enviados a campos de concentración juveniles llamados «escuelas», principalmente para que no sean una carga tan grande para mamá pero aún sean mantenidos bajo control, pero también para que adquieran los hábitos de obediencia y puntualidad que tanto necesitan los trabajadores. Si deseas deshacerte de la patriarquía, deshazte del núcleo familiar cuyo «trabajo invisible» sin remuneración, como dice Ivan Illich, hace posible el sistema de trabajo que a su vez hace necesario el núcleo familiar. A la lucha anti-armas nucleares está ligada la abolición de la infancia y el cierre de las escuelas. Hay más estudiantes de tiempo completo que trabajadores de tiempo completo en este país. Necesitamos a los niños como maestros, no estudiantes. Tienen mucho que contribuir a la revolución lúdica, porque ellos son mejores en el juego que las personas maduras. Los adultos y los niños no son idénticos, pero se harán iguales a través de la interdependencia. Solo el juego puede cerrar la brecha generacional.

Aún no he mencionado siquiera la posibilidad de recortar el poco trabajo que aún queda por vía de la automatización y la cibernética. Todos los científicos, ingenieros y técnicos, liberados de molestarse en investigación de guerra y obsolecencia programada, se la pasarían en grande inventando medios para eliminar la fatiga, el tedio y el peligro de actividades como la minería. Sin duda hallarán otros proyectos en qué divertirse. Quizás establezcan redes globales de comunicaciones multimedia o colonicen el espacio exterior. Quizás. Personalmente, no soy fanático de los aparatos. No me interesa la idea de vivir en un paraíso donde solo haya que presionar botones. No quiero que robots esclavos hagan todo; quiero hacer las cosas yo mismo. Existe, creo, un lugar para las tecnologías que ahorran trabajo, pero un lugar modesto. El registro histórico y pre-histórico no es esperanzador. Cuando la tecnología productiva pasó de caza-recolección a la agricultura y a la industria, el trabajo se incrementó mientras la especialización y la autodeterminación disminuyeron. La evolución posterior del industrialismo ha acentuado lo que Harry Braverman llamó la degradación del trabajo. Los observadores inteligentes siempre han sido conscientes de esto. John Stuart Mill escribió que todos los inventos para ahorrar trabajo que se han creado no han ahorrado ni un momento de trabajo. Karl Marx escribió que «sería posible escribir una historia de los inventos hechos desde 1830 para el único propósito de proveer al capital con armas contra las revueltas de la clase obrera». Los tecnófilos entusiastas — Saint-Simon, Comte, Lenin, B.F. Skinner — han sido siempre completos autoritarios también; es decir, tecnócratas. Deberíamos ser más que escépticos con las promesas de los místicos de las computadoras. Ellos trabajan como mulas; lo más seguro es que, si se salen con la suya, también el resto de nosotros lo hará. Pero, si tienen alguna contribución particular más subordinada a los propósitos humanos, pues escuchémosles.

Lo que realmente deseo es ver el trabajo convertido en juego. Un primer paso es descartar las nociones de un «empleo» y una «ocupación». Incluso las actividades que ya tienen algún contenido lúdico lo pierden si se reducen a empleos que ciertas personas, y solo esas personas, se ven forzadas a hacer excluyendo cualquier otra cosa. ¿No es raro que los campesinos trabajen dolorosamente en los campos mientras sus amos van a casa cada fin de semana y se ponen a cuidar de sus jardines? Bajo un sistema de festejo permanente, presenciaremos una Edad de Oro de la creatividad que hará pasar vergüenza al Renacimiento. No habrá más empleos, solo cosas que hacer y gente que las haga.

El secreto de convertir el trabajo en juego, como demostró Charles Fourier, es acomodar las actividades útiles para tomar ventaja de lo que sea que diferentes personas disfrutan hacer en momentos diferentes. Para hacer posible que algunas personas hagan las cosas que disfrutan, bastará con erradicar las irracionalidades y distorsiones que afligen esas actividades cuando son convertidas en trabajo. Yo, por ejemplo, disfrutaría enseñando un poco (no demasiado), pero no quiero estudiantes que estén allí a la fuerza, y no me interesa adular a pedantes patéticos para obtener un profesorado.

Segundo, hay cosas que a la gente le gusta hacer de vez en cuando, pero no por demasiado tiempo, y ciertamente no todo el tiempo. Puedes disfrutar haciendo de niñera por algunas horas para compartir la compañía de los niños, pero no por tanto tiempo como sus padres. Los padres, mientras tanto, aprecian profundamente el tiempo que les liberas para sí mismos, aunque les molestaría apartarse de su progenie por mucho tiempo. Estas diferencias entre los individuos son lo que hace posible una vida de juego libre. El mismo principio se aplica a muchas otras áreas de actividad, especialmente las primarias. Así, muchos disfrutan cocinar cuando lo pueden hacer con seriedad, a su modo, pero no cuando solo están recargando cuerpos humanos con combustible para el trabajo.

Tercero — aún sin cambiar todo lo demás — algunas cosas que no son satisfactorias si las haces solo, o en un entorno desagradable, o bajo las órdenes de un supervisor, son agradables, al menos por un tiempo, si esas circunstancias cambian. Esto es cierto probablemente, hasta cierto punto, para todo trabajo. La gente utiliza su ingenio, de otro modo desperdiciado, para convertir las tareas repetitivas menos atrayentes en un juego, lo mejor que pueden. Las actividades que atraen a algunas personas no siempre atraen a todas, pero todo el mundo tiene, al menos en potencia, una variedad de intereses y un interés en la variedad. Como dice el dicho, «cualquier cosa, una vez». Fourier era el maestro en especular cómo a las inclinaciones aberrantes y perversas se les podría dar uso en la sociedad post-civilizada, que él llamaba Armonía. Pensaba que el Emperador Nerón pudo haber sido una buena persona si, de niño, hubiese podido complacer su gusto por la sangre trabajando en un matadero. Los niños pequeños a quienes les encanta revolcarse en la suciedad podrían ser organizados en «Pequeñas Hordas» para limpiar los sanitarios y recoger la basura, otorgando medallas a los que destaquen. No estoy sugiriendo que sigamos estos mismos ejemplos, sino que veamos el principio subyacente, el cual me parece que tiene sentido como una dimensión de una transformación revolucionaria general. Ten en mente que no se trata de tomar el trabajo de hoy tal como lo encontramos y asignarlo a la gente adecuada, ya que algunos de ellos tendrían que ser realmente perversos. Si la tecnología cumple un papel en todo esto, no es tanto para eliminar el trabajo automatizándolo, sino para abrir nuevos espacios para la re/creación. Hasta cierto punto podemos desear regresar a la fabricación a mano, que William Morris consideraba un resultado probable y deseable de una revolución comunista. El arte sería recuperado de las manos de esnobs y coleccionistas, abolido como departamento especializado sirviendo a una audiencia de élite, y sus cualidades de belleza y creación restauradas a la vida misma, de la cual fueron robadas por el trabajo. Da qué pensar el hecho de que las ánforas griegas a las que escribimos odas y guardamos en museos fuesen usadas en su tiempo para guardar aceite de olivo. Dudo que a nuestros artefactos cotidianos les vaya tan bien en el futuro, si es que hay uno. Lo que quiero decir es que no existe tal cosa como el progreso en el mundo del trabajo; más bien es lo opuesto. No deberíamos dudar en saquear el pasado por lo que tiene que ofrecer, los antiguos no pierden nada y nosotros nos enriquecemos.

Reinventar la vida cotidiana significa marchar más allá del borde de nuestros mapas. Es cierto que existe más especulación sugerente de lo que la mayoría de la gente se imagina. Aparte de Fourier y Morris — y hasta una pista, aquí y allá, en Marx — están los escritos de Kropotkin, los sindicalistas Pataud y Pouget, anarco-comunistas de antes (Berkman) y de ahora (Bookchin). La Communitas de los hermanos Goodman es ejemplar porque ilustra qué formas siguen a qué funciones (propósitos), y hay algo que sacar de los heraldos, a menudo borrosos, de la tecnología alternativa/apropiada/intermedia/convivencial, como Schumacher y especialmente Illich, una vez que desconectas sus cortinas de humo. Los situacionistas — tal como son representados por la Revolución de la Vida Cotidiana de Vaneigem y en la Antología de la Internacional Situacionista — son tan despiadadamente lúcidos como para ser estimulantes, aún si nunca llegaron a encajar bien su apoyo a las asociaciones de trabajadores con la abolición del trabajo. Sin embargo, es mejor su incongruencia que cualquier versión actual del izquierdismo, cuyos devotos buscan ser los últimos campeones del trabajo, porque si no hay trabajo no hay trabajadores, y sin trabajadores, ¿A quién organizaría la izquierda?

Así que los abolicionistas tendrían que actuar por su cuenta. Nadie puede decir qué resultaría de liberar el poder creativo aturdido por el trabajo. Cualquier cosa puede pasar. El gastado debate de libertad versus necesidad, que casi suena teológico, se resuelve solo cuando la producción de valores de uso coexista con el consumo de deliciosa actividad lúdica.

La vida se convertirá en un juego, o más bien muchos juegos, pero no — como es ahora — un juego de suma cero. Un encuentro sexual óptimo es el paradigma del juego productivo; los participantes se potencian los placeres el uno al otro, nadie cuenta los puntajes, y todos ganan. Cuanto más das, más recibes. En la vida lúdica, lo mejor del sexo se mezcla con la mejor parte de la vida diaria. El juego generalizado lleva a la libidinización de la vida. El sexo, en cambio, puede volverse menos urgente y desesperado, más juguetón. Si jugamos bien nuestras cartas, podemos sacar más de la vida de lo que metemos en ella; pero solo si jugamos para ganar.

Nadie debería trabajar. Proletarios del mundo… ¡Descansen!

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La dura crítica de una ex-vegana al veganismo y el vegetarianismo

Publicado en 6 junio, 2019

La dura crítica de una ex-vegana al veganismo y el vegetarianismo
Entrevista de Miguel Ayuso

Después de seguir una dieta vegana durante 20 años la salud de Lierre Keith “colapsó catastróficamente”. Fue este problema de salud lo que la llevó a investigar sobre cuál era realmente el motivo para no comer ningún producto de origen animal. Y llegó a la conclusión de que todo lo que daba por cierto no tenía sentido, ni a nivel ecológico ni político.

En El Mito Vegetariano, un ensayo que está levantando polémica allá donde se edita, Keith, que actualmente edita la revista feminista Rain and Thunder, lee la cartilla a la práctica totalidad de la Humanidad pues, en resumen, asegura que llevamos cargándonos el planeta desde hace 10.000 años, cuando inventamos la agricultura. Y dejar de comer animales no va a hacer más que empeorar el problema, pues ni es bueno para la salud, ni para el Medio Ambiente. No es bueno, siquiera, para el conjunto de los animales.

En realidad, el discurso de Keith no es novedoso, y aunque ella ha logrado atarlo de forma encomiable el escenario que pinta es tan incómodo que preferimos ignorarlo. Su postura es radical –por esencial no por extrema–, pero te hace replantearte muchas cuestiones. Y no ha merecido la pena eliminar una sola frase de la conversación que hemos mantenido.

-No sé si eres consciente de que tu libro no complacerá a nadie.

-Sí, soy muy consciente de que este libro enfada a la gente, pero también ayuda a las personas que son veganas y vegetarianas que ya saben que la dieta les está perjudicando, no entienden por qué no funciona y están muy confundidos porque su mundo se está viniendo abajo.

-En el libro planteas un punto esencial en todo el debate sobre el veganismo, y es que la vida es imposible sin la muerte, pero ¿es posible una muerte sin sufrimiento? ¿Es posible comer carne y preocuparse por el bienestar de los animales al mismo tiempo?

-Siempre enfatizo que la ética vegetariana no está en cuestión. Los valores que subyacen al vegetarianismo (justicia, compasión, sostenibilidad) son los únicos valores que nos llevarán al mundo que necesitamos. Los valores no son el problema. El problema es la información que tenemos.Existe una gran negación cultural sobre la naturaleza de la agricultura. La agricultura es lo más destructivo que las personas han hecho en el planeta. Tenemos que entender qué es la agricultura. La agricultura es una guerra contra el planeta. En términos muy brutales, tomas un pedazo de tierra, limpias todo lo que está vivo en él, y me refiero [que eliminas] hasta las bacterias, y luego lo siembras para uso humano. Es una limpieza biótica. Y esto permite que la población humana crezca en proporciones gigantescas, porque en lugar de compartir esa tierra con millones de otras criaturas, solo crecen humanos en ella. Además del hecho de que has desplazado permanentemente a un inmenso número de especies –y cuando digo desplazado, realmente hablamos de extinción–, el otro gran problema es que estamos destruyendo la capa superior del suelo. Y el suelo es la base de la vida; al menos la vida de la tierra. Le debemos toda nuestra existencia a 15 centímetros de tierra vegetal y al hecho de que llueve. Así que ahora mismo, deberías sentir un escalofrío de horror. Porque a excepción de las cuarenta y seis últimas tribus restantes de cazadores-recolectores, la raza humana se ha hecho dependiente de una actividad que está matando al planeta. Esto se debe a que el 80% de las calorías de los alimentos que se usan para apoyar a la población humana actual provienen de la agricultura, de esos monocultivos anuales. Somos dependientes por completo de la destrucción de nuestro planeta. Doscientas especies se están extinguiendo todos los días. El 98 por ciento de los antiguos bosques y el 99 por ciento de los pastizales del mundo desaparecieron, destruidos por la agricultura. Comer una dieta vegana no es sostenible o amable con los animales. La pregunta no es: ¿qué está muerto en mi plato? La pregunta es: ¿qué ha muerto por tener comida en mi plato? En el caso de los alimentos agrícolas, la respuesta es todo.
No hay una opción libre de muerte. Para que algo viva, algo más tiene que morir. La única opción que tenemos es realizar los sacrificios mal o bien. A todas las criaturas les debemos nuestro humilde agradecimiento: las plantas, los animales, el fitoplancton, la bacteria. Todos hacen nuestras vidas posibles. Tenemos el deber de asegurarnos de proteger la red de la vida, y cuando matamos directamente, hacerlo de forma que otros seres sufran lo menos posible.

-Mucha gente que compra carne ecológica cree que esto evita el sufrimiento de los animales, pero ¿no es una especie de autoengaño?

-Hay dos cosas por las que debemos preocuparnos. Una es la vida del animal. ¿Ha podido expresar su naturaleza completa? En otras palabras, ¿es feliz? La segunda es la muerte del animal. ¿Es la muerte lo más rápida e indolora posible? Ambas condiciones se pueden cumplir. Las vacas en pastoreo en una manada natural que cuidan a sus crías hasta que son destetadas naturalmente, por ejemplo. Pollos que tienen una gran cantidad de bosques y prados, y que pueden actuar de acuerdo con su naturaleza. Es muy posible atender completamente las necesidades de los animales. Lo que no es posible es producir alimentos que no impliquen animales muertos. Ahí es donde nos engañamos a nosotros mismos. Y no solo individuos muertos, sino especies enteras y comunidades bióticas enteras: esa es la naturaleza de la agricultura. Es irónico que la gente piense que una dieta vegana es la más pacífica cuando en realidad se basa en la actividad humana más letal.

-Tu libro ataca en gran medida a la agricultura y es posible que, como señalan muchos antropólogos, el estilo de vida sedentario nos haya llevado a trabajar más y a vivir en una sociedad más injusta, pero ¿podríamos vivir de manera diferente hoy en día?

-La agricultura ha destruido el planeta y también ha destruido la cultura humana. Es el comienzo del militarismo y el comienzo de la esclavitud. En los lugares donde comenzó la agricultura, la sociedad humana ha seguido siempre el mismo patrón. Lo llamamos civilización o, por usar una definición realmente básica, “la vida en las ciudades”. La agricultura es lo que hace posible la civilización. Una pista: cuando digo civilización, no es que sea algo bueno. Son personas que viven en asentamientos lo suficientemente grandes como para requerir la importación de recursos. Por definición, han sobrepasado su base terrestre.
La agricultura es esencialmente una guerra contra el mundo natural y es intrínsecamente destructiva. El patrón de la civilización es un centro de poder inflado rodeado de colonias conquistadas, desde donde el centro extrae lo que quiere. Las sociedades agrícolas terminan militarizadas, y siempre lo hacen, por tres razones.
Primero, la agricultura crea un excedente, y el excedente necesita ser protegido. Si se puede almacenar, puede ser robado.
El segundo es el imperialismo. La agricultura es esencialmente una guerra contra el mundo natural y es intrínsecamente destructiva. Eventualmente los agricultores necesitan más tierra, más mantillo y más recursos. La gente no renuncia voluntariamente a su tierra, su agua, su capa vegetal o sus árboles. Entonces, hay toda una clase de personas cuyo trabajo es la guerra, cuyo trabajo es tomar tierras y recursos a la fuerza: la agricultura lo hace posible y también lo hace inevitable. No solo podemos vivir de forma diferente, tenemos que hacerlo si queremos sobrevivir.
Y el número tres: la esclavitud. Algunos de esos recursos son otros seres humanos. La agricultura también es un trabajo agotador. Los cazadores-recolectores solo trabajan unas 17 horas a la semana. Para los agricultores, nunca termina. Para que cualquiera tenga ocio, necesitan esclavos. Hemos perdido la memoria cultural de esto porque hemos estado usando combustible fósil en su lugar. Pero si la energía utilizada por el estadounidense promedio tuviera que ser producida por humanos, necesitaríamos cada uno 300 esclavos. 300. Y, por supuesto, una vez que tengas un gran número de la población en esclavitud, necesitas a alguien para mantenerlos así. Por lo tanto, soldados. Este es un ciclo en el que hemos estado viviendo durante diez mil años.
Para el año 1800, las tres cuartas partes de las personas en este planeta vivían en condiciones de esclavitud, contrato o servidumbre. Así que una y otra vez tienes este ciclo: donde el centro de poder se eleva tienen que salir y obtener más recursos, eventualmente se agotan y luego hay un colapso de la población. Entonces todo vuelve a empezar.
La civilización que conocemos se ha vuelto global debido a los combustibles fósiles. La inevitable caída será catastrófica. Y estamos derribando todo el planeta con nosotros. Me preguntas si podríamos vivir de manera diferente hoy. No solo podemos, tenemos que hacerlo si queremos sobrevivir.

-En tu libro explicas que el pastoreo es la forma más sostenible de ganadería, pero ¿nos permitiría comer a todos? ¿No generaría otros problemas?

-Hay 6 mil millones de personas que están aquí solo debido a los combustibles fósiles. Este no es un plan con futuro. El petróleo se va a acabar. Nada de lo que hacemos es sostenible en nuestros números actuales. No hay forma de que el tipo de reparación que necesita el planeta proporcione alimentos a todos los que están aquí: sobrepasamos su capacidad el primer día que los humanos asumieron la agricultura. Muchos de los argumentos políticos para el vegetarianismo se centran en esta idea de que una dieta vegetariana podría alimentar al mundo. Queremos un mundo justo donde se alimente a todos los niños. Pero nuestra especie sobrepasó su límite hace diez mil años y no se puede hacer. “Los hechos no son derogados por la negativa a enfrentarlos”, escribió Catton. Nosotros –la raza humana– vamos a tener que enfrentar este hecho si tenemos alguna esperanza de trazar el camino hacia la verdadera sostenibilidad sin pisotear los derechos humanos y preservando el orden cívico. La alternativa son escenarios sombríos y desagradables de inanición masiva, plagas, conflictos raciales y tribales, misoginia, fundamentalismo y colapso acelerado del ecosistema.
Si dejamos de tomar lo que no es nuestro, entonces los bosques y las praderas, los humedales y los ríos, regresarían
La verdadera pregunta es: ¿qué métodos de producción de alimentos construyen la capa superior del suelo mientras se usa solo el sol y la lluvia? Porque nada más es sostenible. Usando esos métodos, y solo esos métodos, ¿cuántos humanos puede soportar el planeta? Porque el día en que produzcamos a uno más de nosotros es el día en que debemos avergonzarnos a nosotros mismos como especie. Y ese día sucedió hace 10.000 años.
Necesitamos hablar sobre la población humana. La gente tiene miedo de este tema, pero no es necesario. Treinta y tres países ya tienen un crecimiento poblacional estable o negativo. Se puede hacer. ¿Y cuál es la acción número uno que podemos tomar para reducir la tasa de natalidad? Enseñar a una niña a leer. Eso es. Cuando las niñas y las mujeres tienen incluso más poder sobre sus vidas, eligen tener menos hijos.
Deberíamos preocuparnos por esto de todos modos, porque nos importan los derechos humanos, y las niñas cuentan como humanas. Pero resulta que asegurarse de que las niñas cuenten es la única forma de avanzar. No estamos hablando de las personas contra el planeta. Son las personas más el planeta.
Se podría hacer. No hay obstáculo físico en el camino. No tenemos que violar las leyes de la física o la química. En el transcurso de dos o tres generaciones, podríamos apoyar los derechos humanos para reducir nuestros números a algo sostenible mientras reparamos lo que hemos destruido. Si nos alejamos del camino, si dejamos de tomar lo que no es nuestro, entonces los bosques y las praderas, los humedales y los ríos, regresarían. Porque la vida quiere vivir. Ferozmente, quiere vivir.

-¿Qué piensas de la agricultura ecológica? Como sabes, también existe mucha controversia sobre su utilidad para proteger el medio ambiente y muchos lo consideran menos eficiente, de hecho, que la agricultura convencional.

-Bueno, no creo que la agricultura ecológica frente a la química sea realmente el problema. Creo que la agricultura es el problema ya sea ecológica o no.

-El veganismo generalmente tiene un fuerte contenido político, pero ¿es realmente posible luchar contra el capitalismo al dejar de comer animales?

-No, comer una dieta vegana solo empeorará el problema. Los vegetarianos creen que si todos comiéramos una dieta basada en plantas habría suficiente comida para todos, no tienen conciencia de que la agricultura es la destrucción del mundo. Tampoco entienden que la cantidad de grano que se produce en este momento solo puede ser alcanzada gracias a una reducción tanto del suelo como del combustible fósil. Cuando comes cereales estás comiendo petróleo en rama. Eso ha sido cierto desde la década de 1950, desde la llamada revolución verde.
El cereal no se produce para las vacas de carne, es un excedente que se usa de esa manera porque el precio del grano es muy bajo
El argumento es que todo el grano que se destina a alimentar a las vacas debe ir a alimentar a las personas. Es un argumento simple y puedo entender su atractivo. Lo creí por años. Pero no tiene nada que ver con la realidad. Iowa no está cultivando maíz para que se pueda alimentar a los animales. Los vegetarianos políticos entienden esto al revés: el cereal no se produce para las vacas de carne, es un excedente que se usa de esa manera porque el precio del grano es muy bajo. Y ha sido llevado a un precio tan bajo por las seis corporaciones que esencialmente controlan el suministro mundial de alimentos.
Necesitamos entender esto. Cargill es la tercera empresa privada más grande del planeta. Cargill y Continental representan cada uno el 25 por ciento del comercio de cereales: eso es la mitad entre ellos. Cinco compañías controlan el 75 por ciento del maíz; cuatro poseen el 80 por ciento del procesamiento global de soja.
Reducen los precios por debajo de los costos de producción y los mantienen allí. Tienen un monopolio. Hicieron que el gobierno federal, los contribuyentes de los Estados Unidos, compensaran la diferencia. Los granjeros en los Estados Unidos están atrapados en esta horrible cinta de correr. Con el precio por los suelos tienen que producir más y más y más solo para no perder el control del agua. Todavía no pueden recuperar sus costos de producción debido al monopolio de los cárteles de cereales. El Gobierno dará un puntapié justo para mantener a los agricultores en el negocio. Y luego, al año siguiente, la misma historia es peor, ya que el precio es aún menor debido al excedente del año pasado. Eso es lo que está pasando en el Estados Enidos rural. Eso y muchos suicidios.
Teniendo una economía capitalista alguien descubrió que teniendo el maíz de repente tan barato, se podía alimentar a animales confinados y producir carne realmente barata. No importaba qué se les hiciera a los animales o al medioambiente.
El cereal estadounidense está causando hambruna en todo el mundo
Las vacas no están destinadas a comer maíz. Las mata. Unos pocos meses en una unidad de engorde es todo lo que pueden aguantar. Están diseñadas para la celulosa, para comer hierba, no maíz. La ganadería industrial comenzó en la década de 1950, no existía antes porque no tenía sentido económico. Lo que impulsó la ganadería industrial fue la revolución verde. Había una montaña de cereal excedente y no había lugar donde colocarla. Necesitamos detener la ganadería industrial. Cualquiera con pulso, no importa su conciencia, debería estar de acuerdo. Pero no impedirá que un solo agricultor deje de producir maíz en exceso. Hemos entendido esto al revés durante 30 años. Esta parte del mito vegetariano no tiene relación con la realidad.
Y creo que la razón es porque ninguno de nosotros pertenece al mundo rural. La realidad de los agricultores tiene tanto que ver con nuestras vidas como el lado oscuro de la luna. Pero tenemos que entender lo que el poder corporativo le ha hecho a nuestra comida, nuestra salud, nuestra economía, nuestro gobierno y nuestro planeta. La otra cosa que debemos entender es que el cereal estadounidense está causando hambruna en todo el mundo. No está ayudando. La agricultura industrial crea esos rendimientos industriales. Esos superávits son luego arrojados a los países pobres, destruyendo sus economías de subsistencia locales, expulsando a los agricultores de sus tierras y convirtiéndolas en la miseria urbana. Puede parecer contradictorio, pero el último lugar para poner comida barata es cerca de personas con hambre crónica. El grano estadounidense está causando inanición, no aliviándola.
Si te importa el hambre en el mundo y compras una hamburguesa de soja, estás dando dinero exactamente a las personas que son en gran parte responsables del problema
Según Oxfam, “los exportadores pueden ofrecer excedentes de los EEUU a la venta a precios de alrededor de la mitad del costo de producción; destruyendo la agricultura local y creando un mercado cautivo en el proceso. Este ciclo de control corporativo, sobreoferta y dumping conduce a la destrucción de las economías locales de subsistencia. “Socava los medios de subsistencia del 70 por ciento de las personas más pobres del mundo”.
Esto no es una solución al hambre en el mundo. De hecho, condena a las naciones pobres a participar en una economía de mercado donde tienen que producir materias primas, como madera y metales, o bienes de consumo baratos como zapatillas de deporte o chips de ordenador para las naciones ricas. Con los centavos que reciben a cambio, luego tienen que comprar comida de las mismas naciones ricas. Este es un arreglo destructivo, inhumano y opresivo. Tengo que creer que los vegetarianos a los que le preocupa la política no lo han pensado bien.
Quiero que comprendamos esto porque si te importa el hambre en el mundo y compras una hamburguesa de soja, estás dando dinero exactamente a las personas que son en gran parte responsables del problema.

-En el libro dices que ser vegana te ha causado grandes problemas de salud. Muchos nutricionistas argumentan, sin embargo, que es posible seguir una dieta vegetariana saludable y, por supuesto, los veganos piensan que es más saludable no comer carne. ¿Puede ser realmente peligroso?

-Sí, es peligroso. Hay bebés que han muerto porque sus padres veganos se negaron a escuchar la ciencia. Esto es muy serio.
Lo primero que sucede cuando las personas se dedican a la agricultura es que se encogen quince centímetros y se les caen los dientes. Las dietas vegetarianas tienen dos problemas: uno de exceso y otro de deficiencia. Estas dietas contienen demasiados carbohidratos y demasiados ácidos grasos Omega-6. El cuerpo humano nunca estuvo hecho para manejar tanta cantidad de azúcar, y los Omega-6 producen inflamación en todo el cuerpo. Esos dos problemas son en gran parte responsables de los problemas de salud asociados universalmente con los pueblos agrícolas. Tenemos un concepto para esto: las Enfermedades de la Civilización. Cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, toda la cohorte de condiciones degenerativas y crónicas que asumimos que son normales. Estas enfermedades son desconocidas entre las poblaciones de cazadores-recolectores, tanto históricas como actuales. Un arqueólogo puede ver a simple vista si un hueso es de un granjero o un cazador. Los huesos del cazador son largos, fuertes y libres de enfermedades. Los huesos del agricultor son cortos, frágiles y plagados de enfermedades. Lo primero que sucede cuando las personas se dedican a la agricultura es que se encogen quince centímetros y se les caen los dientes. Esto es universal.
Para los agricultores, los carbohidratos del grano reemplazan los productos de origen animal. Las deficiencias que resultan son numerosas: proteínas, grasas, vitaminas liposolubles como las vitaminas A y D, las vitaminas B, el hierro hemo. Todos estos nutrientes son esenciales para la reparación y el mantenimiento del cuerpo humano.

-Siendo realistas, ¿siempre es posible saber de dónde viene la comida? ¿Podemos realmente generar nuestra propia comida?

Todo es posible. En las últimas dos generaciones, el control corporativo del suministro de alimentos ha forzado la migración masiva a las ciudades. La población rural ha perdido el control de la tierra y ha tenido que abandonar su modo de vida. Hay profundas injusticias aquí. Podemos revertir eso. Pero la gente tiene que entender los mecanismos que han creado esta situación. Muchas personas están despertando. Donde vivo, en los EEUU, hay un próspero movimiento de alimentación local que comprende los temas entrelazados de la nutrición humana, las economías locales, el bienestar animal y el calentamiento global. ¡Con suerte, podemos correr la voz! Saber que tu comida está reparando tu cuerpo, el suelo, la comunidad biótica y las conexiones entre humanos es algo maravilloso. La gente está hambrienta de este conocimiento y del mundo mejor que nos espera.

Original en http://www.directoalpaladar.com

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La desintegración del amor en la sociedad occidental

Publicado el 17 de junio de 2019
(Fragmento de El Arte de Amar, de Erich Fromm)

Si el amor es una capacidad del carácter maduro, productivo, de ello se sigue que la capacidad de amar de un individuo perteneciente a cualquier cultura dada depende de la influencia que esa cultura ejerce sobre el carácter de la persona media. Al hablar del amor en la cultura occidental contemporánea, entendemos preguntar si la estructura social de la civilización occidental y el espíritu que de ella resulta llevan al desarrollo del amor. Plantear tal interrogante es contestarlo negativamente. Ningún observador objetivo de nuestra vida occidental puede dudar de que el amor -fraterno, materno y erótico- es un fenómeno relativamente raro, y que en su lugar hay cierto número de formas de pseudoamor, que son, en realidad, otras tantas formas de la desintegración del amor.

La sociedad capitalista se basa en el principio de libertad política, por un lado, y del mercado como regulador de todas las relaciones económicas, y por lo tanto, sociales, por el otro. El mercado de productos determina las condiciones que rigen el intercambio de mercancías, y el mercado del trabajo regula la adquisición y venta de la mano de obra. Tanto las cosas útiles como la energía y la habilidad humanas se transforman en artículos que se intercambian sin utilizar la fuerza y sin fraude en las condiciones del mercado. Los zapatos, por útiles y necesarios que sean, carecen de valor económico (valor de intercambio) si no hay demanda de ellos en el mercado; la energía y la habilidad humanas no tienen valor de intercambio si no existe demanda en las condiciones existentes en el mercado. El poseedor de capital puede comprar mano de obra y hacerla trabajar para la provechosa inversión de su capital. El poseedor de mano de obra debe venderla a los capitalistas según las condiciones existentes en el mercado, o pasará hambre. Tal estructura económica se refleja en una jerarquía de valores. El capital domina al trabajo; las cosas acumuladas, lo que está muerto, tiene más valor que el trabajo, los poderes humanos, lo que está vivo.

Tal ha sido la estructura básica del capitalismo desde sus comienzos. Y si bien caracteriza todavía al capitalismo moderno, se han modificado ciertos factores que dan al capitalismo contemporáneo sus cualidades específicas y ejercen una honda influencia sobre la estructura caracterológica del hombre moderno. Como resultado del desarrollo del capitalismo, presenciamos un proceso siempre creciente de centralización y concentración del capital. Las grandes empresas se expanden continuamente, mientras las pequeñas se asfixian. La posesión del capital invertido en tales empresas está cada vez más separada de la función de administrarlas. Cientos de miles de accionistas “poseen” la empresa; una burocracia administrativa bien pagada, pero que no posee la empresa, la maneja. Esa burocracia está menos interesada en obtener beneficios máximos que en la expansión de la empresa, y en su propio poder. La concentración creciente de capital y el surgimiento de una poderosa burocracia administrativa corren parejas con el desarrollo del movimiento laboral. A través de la sindicalización del trabajo, el trabajador individual no tiene que comerciar por y para sí mismo en el mercado laboral; pertenece a grandes sindicatos, dirigidos también por una poderosa burocracia que lo representa ante los colosos industriales. La iniciativa ha pasado, para bien o para mal, del individuo a la burocracia, tanto en lo que respecta al capital como al trabajo. Un número cada vez mayor de individuos deja de ser independiente y comienza a depender de quienes dirigen los grandes imperios económicos.

Otro rasgo decisivo que resulta de esa concentración del capital, y característico del capitalismo moderno, es la forma específica de la organización del trabajo. Empresas sumamente centralizadas con una división radical del trabajo conducen a una organización donde el trabajador pierde su individualidad, en la que se convierte en un engranaje no indispensable de la máquina. El problema humano del capitalismo moderno puede formularse de la siguiente manera:

El capitalismo moderno necesita hombres que cooperen mansamente y en gran número; que quieran consumir cada vez más; y cuyos gustos estén estandarizados y puedan modificarse y anticiparse fácilmente. Necesita hombres que se sientan libres e independientes, no sometidos a ninguna autoridad, principio o conciencia moral -dispuestos, empero, a que los manejen, a hacer lo que se espera de ellos, a encajar sin dificultades en la maquinaria social-; a los que se pueda guiar sin recurrir a la fuerza, conducir, sin líderes, impulsar sin finalidad alguna -excepto la de cumplir, apresurarse, funcionar, seguir adelante-.

¿Cuál es el resultado? El hombre moderno está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. Se ha transformado en un articulo, experimenta sus fuerzas vitales como una inversión que debe producirle el máximo de beneficios posible en las condiciones imperantes en el mercado. Las relaciones humanas son esencialmente las de autómatas enajenados, en las que cada uno basa su seguridad en mantenerse cerca del rebaño y en no diferir en el pensamiento, el sentimiento o la acción. Al mismo tiempo que todos tratan de estar tan cerca de los demás como sea posible, todos permanecen tremendamente solos, invadidos por el profundo sentimiento de inseguridad, de angustia y de culpa que surge siempre que es imposible superar la separatidad humana. Nuestra civilización ofrece muchos paliativos que ayudan a la gente a ignorar conscientemente esa soledad: en primer término, la estricta rutina del trabajo burocratizado y mecánico, que ayuda a la gente a no tomar conciencia de sus deseos humanos más fundamentales, del anhelo de trascendencia y unidad. En la medida en que la rutina sola no basta para lograr ese fin, el hombre se sobrepone a su desesperación inconsciente por medio de la rutina de la diversión, la consumición pasiva de sonidos y visiones que ofrece la industria del entretenimiento; y, además, por medio de la satisfacción de comprar siempre cosas nuevas y cambiarlas inmediatamente por otras. El hombre moderno está actualmente muy cerca de la imagen que Huxley describe en Un mundo feliz: bien alimentado, bien vestido, sexualmente satisfecho, y no obstante sin yo, sin contacto alguno, salvo el más superficial, con sus semejantes, guiado por los lemas que Huxley formula tan sucintamente, tales como: “Cuando el individuo siente, la comunidad tambalea”; o “Nunca dejes para mañana la diversión que puedes conseguir hoy”, o, como afirmación final: “Todo el mundo es feliz hoy en día.” La felicidad del hombre moderno consiste en “divertirse”. Divertirse significa la satisfacción de consumir y asimilar artículos, espectáculos, comida, bebidas, cigarrillos, gente, conferencias, libros, películas; todo se consume, se traga. El mundo es un enorme objeto de nuestro apetito, una gran manzana, una gran botella, un enorme pecho; todos succionamos, los eternamente expectantes, los esperanzados -y los eternamente desilusionados-. Nuestro carácter está equipado para intercambiar y recibir, para traficar y consumir; todo, tanto los objetos materiales, como los espirituales, se convierten en objeto de intercambio y de consumo.

La situación en lo que atañe al amor corresponde, inevitablemente, al carácter social del hombre moderno. Los autómatas no pueden amar, pueden intercambiar su “bagaje de personalidad” y confiar en que la transacción sea equitativa. Una de las expresiones más significativas del amor, y en especial del matrimonio con esa estructura enajenada, es la idea del “equipo”. En innumerables artículos sobre el matrimonio feliz, el ideal descrito es el de un equipo que funciona sin dificultades. Tal descripción no difiere demasiado de la idea de un empleado que trabaja sin inconvenientes; debe ser “razonablemente independiente”, cooperativo, tolerante, y al mismo tiempo ambicioso y agresivo. Así, el consejero matrimonial nos dice que el marido debe “comprender” a su mujer y ayudarla. Debe comentar favorablemente su nuevo vestido, y un plato sabroso. Ella, a su vez, debe mostrarse comprensiva cuando él llega a su hogar fatigado y de mal humor, debe escuchar atentamente sus comentarios sobre sus problemas en el trabajo, no debe mostrarse enojada sino comprensiva cuando él olvida su cumpleaños. Ese tipo de relaciones no significa otra cosa que una relación bien aceitada entre dos personas que siguen siendo extrañas toda su vida, que nunca logran una “relación central”, sino que se tratan con cortesía y se esfuerzan por hacer que el otro se sienta mejor.

En ese concepto del amor y el matrimonio, lo más importante es encontrar un refugio de la sensación de soledad que, de otro modo, sería intolerable. En el “amor” se encuentra, al fin, un remedio para la soledad. Se establece una alianza de dos contra el mundo, y se confunde ese egoísmo á deux con amor e intimidad.

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El lado más oscuro del capitalismo

Publicado en 12 septiembre, 2019 por GEORGE SCIALABBA – El lado (más) oscuro del capitalismo.
El poder de las mafias, la desregulación financiera y los abusos en internet son ejemplos de cómo un sistema salvaje amenaza nuestro futuro.
Son tiempos oscuros para la república [estadounidense], concuerdan en decir todas las personas de derechas. Desafortunadamente, la mayoría de las personas de derechas no saben de la misa la media. Estamos comprensiblemente obsesionados con el hecho de que un cazurro vengativo y mezquino tenga un dedo en el botón nuclear y poder de veto sobre importantes esfuerzos para prevenir una catástrofe climática mundial. Eso es perturbador, lo reconozco, pero el elefante en la cacharrería y sus facilitadores republicanos son al menos un mal conocido. Sus expolios se llevan a cabo a plena luz del día, podemos cuantificar el daño que provocan y sabemos (en teoría) cómo frenarlos.
Mucho más insidiosos son los efectos sistémicos de un conjunto de nuevas prácticas (algunas legales, otras no) alejadas del escrutinio público. El equipo político de demolición que nos gobierna está desgarrando el tejido de nuestra economía y sociedad desde fuera. Estos nuevos depredadores, de los que se habla en tres recientes libros, están consumiéndolo desde dentro.
El libro que más te abre los ojos (hasta casi hacerlos salir de las órbitas) es Dark Commerce. How a New Illicit Economy Is Threatening Our Future [El comercio oscuro: cómo una nueva economía ilícita amenaza nuestro futuro], de Louise Shelley, una profesora de la Universidad George Mason y sin duda la decana de los estudios ilícitos, si tal disciplina existe. (Y si no, claramente debería existir). A los lectores que todavía no conozcan uno de los libros clásicos sobre este tema, como por ejemplo McMafia de Misha Glenny o Ilícito de Moisés Naím, o cualquiera de los anteriores libros de Shelley, podría resultarles sorprendente enterarse de lo profunda y extensa que es la ilegalidad económica contemporánea.
Las cantidades de las que hablamos son desorbitadas:
– El ingreso anual que se calcula que generan todos los tipos de delincuencia transnacional oscila entre 1,6 y 2,2 billones de dólares, más o menos el 7% del comercio mundial, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y la Delincuencia.
– El ingreso anual que se calcula que genera la venta de drogas ilegales: 320 mil millones de dólares.
– Las ventas anuales de productos falsificados o pirateados (por ejemplo, ventas online de fármacos ‘rebajados’): 461 mil millones de dólares.
– La tala y exportación ilegal de madera: entre 30 mil y 100 mil millones de dólares.
– El comercio ilegal de pescado, especies silvestres, minerales y residuos: entre 91 mil y 258 mil millones de dólares.
– Fármacos desviados y de baja calidad: 75 mil millones de dólares.
– Minería ilegal: entre 12 mil y 48 mil millones de dólares.
– Contrabando de tabaco: entre 8.700 y 11.800 millones de dólares.
Estas son las fuentes de ingresos más lucrativas, pero algunas otras actividades ilegales no son menos peligrosas o despreciables. La venta de armas de pequeño calibre y ligeras (1.700–3.500 millones de dólares) generan beneficios para grupos como las FARC, Los Zetas, ISIS, Al-Nusra y Al-Shabaab, que son tanto clientes como proveedores de este vasto mercado. Los componentes de las armas de destrucción masiva se venden en la dark web, una red informática inmensa y secreta a la que solo se puede acceder mediante un software especial que otorga anonimato. Los países menos desarrollados o asolados por los conflictos también sufren el saqueo de antigüedades por la bonita suma de unos 1.500 millones de dólares cada año.
Y luego está el tráfico de personas, que existe en diferentes formatos. Está el tráfico de órganos, por un valor aproximado de 1.000 millones al año. El tráfico de refugiados y de trabajadores forzosos o en condiciones de servidumbre produjo entre 4.700 y 5.700 millones de euros en Europa solo en 2015. Se trafica con mujeres tanto para la prostitución como para el matrimonio forzoso. Shelley no aporta un cálculo numérico para cuantificar el tráfico de mujeres, pero sí señala que la Organización Mundial del Trabajo calcula que 25 millones de personas sufren una u otra forma de trabajo forzoso.
Las cifras de facturación no son las únicas estadísticas sorprendentes de El comercio oscuro. La internet oscura, escribe Shelley, es “quinientas veces más grande que la internet superficial”. ¿Es eso cierto? Pues ahí no se queda la cosa. Cuatro de cada cinco visitas a la internet oscura “fueron hacia destinos online con material pedófilo”. ¡Caray! Si la internet oscura es quinientas veces más grande que la internet iluminada y si un 80% de los visitantes buscan pornografía infantil, ¿qué nos dice eso sobre la humanidad? Pues parece decirnos que somos una especie muy retorcida y que quizá deberíamos rendirnos ante el calentamiento global y esperar que lo que se salga del océano de aquí a varios millones de años tenga unos valores morales mejores que los nuestros.
El mundo no basta: Shelley es una experta en el comercio internacional de cuernos de rinoceronte, al que consagra un capítulo de su libro. Hace un siglo había un millón de rinocerontes negros en África, pero hoy en día quedan solo 5.000 (una disminución del 99,5 %). La extinción es probable, y esta es una calamidad que no se puede achacar al calentamiento global. Los millonarios chinos y vietnamitas constituyen el grueso de la demanda; valoran los cuernos de rinoceronte como símbolo de posición social, por sus supuestos efectos medicinales y, cada vez más, a medida que se avecina la extinción, como inversión. Una oferta reducida ha hecho que el precio ascienda hasta los 60.000 dólares el kilo. Por lo general, los clientes efectúan un pedido a los grupos criminales organizados de Asia, y estos contactan a sus homólogos en el sur de África. Se contrata a personas desempleadas, se las equipa y se las envía para que maten a los animales y les corten los cuernos. Luego, los cuernos se trasladan a Asia con la colaboración de aduanas, transportes, policías y agentes de seguridad, corruptos todos ellos, y en algunos casos, marchantes de arte y casas de subastas. Hacen falta muchas manos para acabar con una especie.
Echaremos de menos al rinoceronte, al menos durante un tiempo (somos una especie bastante desconsiderada y pronto tendremos otras preocupaciones existenciales). En cualquier caso, por muy valiosos que sean, ninguna especie puede competir en valor (ya sea biológico o económico) con las selvas tropicales del mundo, que estabilizan el clima del planeta y contienen una gran parte de la biodiversidad. Una de las selvas tropicales más ricas de la tierra (“puede que el ecosistema más rico del mundo”, según Shelley) solía estar en Sarawak (Malasia). Desde 1981 en adelante, el jefe del gobierno taló y vendió cuatro quintas partes del mismo, y se metió 15.000 millones de dólares en su bolsillo, en el de su familia y en el de sus compinches. Contó con la ayuda de un crédito de 800 millones de dólares de Goldman Sachs y con la de numerosas instituciones financieras adicionales, que no tuvieron problema en ayudarle a esconder las ganancias. (Igual que muchos otros delincuentes millonarios, también él se metió en el negocio inmobiliario. Compró un edificio en el centro de Seattle, en el que más tarde el FBI ubicó su cuartel general del noroeste de EE.UU. y del que rechazó mudarse cuando se le comunicó a quién pertenecía; otro fantástico ejemplo más de la destreza investigativa de la Oficina y de su integridad a prueba de bombas).
No contentos con destruir el medio ambiente, los criminales están saboteando los esfuerzos por salvarlo. La Comisión Europea tiene una política de “fijación previa de límites máximos” con respecto a los créditos de emisión de carbono, que las empresas con bajas emisiones de carbono pueden vender a las empresas contaminadoras.[1] Los hackers irrumpieron en el registro de carbono de la CE para robar créditos, y luego los vendieron por valor de 6.500 millones de dólares, además de obtener rebajas del IVA por algo que ni siquiera habían pagado. Más aún, “Interpol cree que el mercado de carbono valorado en 176.000 millones de dólares es vulnerable a otros tipos de intrusión criminal, como por ejemplo el fraude de valores, la manipulación de precios entre empresas vinculadas y la venta de créditos de carbono inexistentes”.
Todo lo relacionado con la internet oscura da escalofríos. Aunque haya actividades legítimas que sucedan allí (si es que se desarrolla alguna), parece ser principalmente un supermercado de narcóticos, pornografía infantil, tráfico de personas, armas y programas maliciosos. La legendaria web oscura Silk Road [La ruta de la seda] procesa 600.000 mensajes al mes, lo que se traduce en un número desconocido de pedidos, y en sus dos años de funcionamiento facilitó la venta de 1.200 millones de dólares en drogas, armas y programas maliciosos, que se pagaron utilizando bitcoins. En particular, los programas maliciosos son un mercado en crecimiento. Cada año, se roba medio millón de registros y hace cinco años la increíble cantidad de uno de cada diez estadounidenses de más de 16 años había sido víctima del robo de identidad. Antes de ser desmantelada en 2016, se calculaba que la red de cibercrimen Avalanche estaba detrás de programas maliciosos que infectaban a medio millón de ordenadores cada día. Vienen a por ti y a por mí, de eso no cabe duda; si no lo han hecho ya, claro está.
Las instituciones financieras desempeñan un papel muy importante en el comercio oscuro. Todo ese dinero sucio tiene que ser blanqueado y muchos bancos participan de la diversión; cuatro grandes bancos (Citibank, HSBC, Wachovia y Deutsche Bank) recibieron cuantiosas multas por este motivo. Western Union es una importante correa de transmisión del dinero de la droga entre México y Estados Unidos y de ganancias del tráfico sexual entre Europa Occidental y Europa del Este. Una investigación sobre 55 países en desarrollo descubrió que los flujos financieros ilícitos equivalían a casi un 4% de todo su PIB combinado en 2011. Los bienes raíces son un medio muy conocido: un estudio realizado en seis localidades de Estados Unidos concluyó que la gente que había estado bajo el escrutinio de la policía había tramitado, de manera directa o indirecta, un 30% de las compras inmobiliarias. El lavado de dinero mediante “operaciones comerciales” es habitual: mercancías (coches, lavadoras, etc.) se compran con dinero negro y se envían a otro país, allí se venden y los beneficios que se obtienen ya son dinero limpio. El cambio de divisas también tiene lugar en la internet oscura, y de las criptomonedas se dice a veces que son el futuro del lavado de dinero. Los libertarios que idearon las criptomonedas querían librarse de los gobiernos. Ahora parece que su mayor logro terminará siendo liberar a los criminales de los gobiernos.
De todos modos, seguro que se está llevando a cabo una campaña de seguridad pública inmensa y coordinada en nuestro nombre, ¿no? ¿Qué tal le está yendo? Pésimamente. “Ninguna de las categorías criminales ha dado muestras de un marcado descenso” en la economía oscura mundial, reconoce Shelley (aparte del comercio ilegal de clorofluorocarbonos). En parte, esto se debe a que hay mucho personal de seguridad pública que está en nómina o que ha sido intimidado, pero también a que la lucha contra la delincuencia requiere una gran cantidad de recursos y la fuente principal de ingresos para los gobiernos son los impuestos. En la actualidad, los ricos evaden el pago de impuestos a escala épica: los infractores corporativos estadounidenses tienen por sí solos 2,1 billones de dólares alojados en paraísos fiscales. Los millonarios de otros países son, sin duda, igual de reacios a pagar impuestos. Los conservadores, que siempre se muestran débiles a la hora de perseguir los delitos graves, aunque hagan mucho ruido a la hora de condenar los delitos menores, obviamente no van a darse cuenta de que las fuerzas de seguridad pública no tienen el dinero que necesitan para atrapar a los peces gordos, ni tampoco suscriben las otras propuestas de Shelley: “un Plan Marshall moderno… para garantizar que todo el mundo tiene oportunidades laborales legítimas en sus países de origen”, lo que serviría para disminuir el número de desesperados del que los criminales emprendedores habitualmente reclutan a sus soldados de a pie; y un mejor acceso a la asistencia sanitaria para frenar la demanda de fármacos ilegales de aquellos que no pueden permitirse los productos de las grandes empresas farmacéuticas. Dios nos libre de interferir de tal modo con el libre mercado.
Los sospechosos habituales
A pesar de su letalidad, casi todos los tipos de crimen económico conllevan al menos un intercambio de algún tipo y son por tanto fáciles de entender. Lo que pasa en Wall Street en la actualidad es una cosa completamente diferente. A lo largo de las dos últimas décadas, de acuerdo con el economista de Oxford Walter Mattli, los mercados de capital mundiales se han vuelto oscuros. Eso es malo hasta para aquellos de nosotros que tenemos poco o ningún capital.
En su libro Darkness by Design: The Hidden Power in Global Capital Markets [Oscuridad intencionada: el poder escondido en los mercados de capital mundiales], Mattli consigue la difícil tarea de hacer que hasta los que no son ricos echen de menos la antigua bolsa de Nueva York. Durante dos siglos, la bolsa de Nueva York fue la mejor opción de la ciudad y después del país. La estructura era bastante democrática: las empresas bursátiles eran relativamente pequeñas y tenían igualdad de votos en el órgano directivo de la bolsa. Tener una reputación íntegra era indispensable para una firma comercial pública y, además de eso, los antiguos miembros de la burguesía parecían contar con un abundante y caduco espíritu cívico. (Intenten imaginarse a Robert Rubin, Jamie Dimon, Lloyd Blankfein y el resto de los tiburones y comadrejas actuales con esa cualidad). Por eso invertían las ganancias de la Bolsa en una buena gestión pública, en recopilar datos y en monitorear las transacciones. El fraude era raro, por lo general se detectaba y se castigaba con severidad. En consecuencia, la bolsa cumplía su cometido con creces: recaudar capital para las nuevas empresas y disciplinar o recompensar a las empresas existentes.
En la década de 1960, la revolución informática comenzó a llegar a Wall Street. Primero se automatizaron las tareas administrativas y luego las operaciones bursátiles en sí. Los ordenadores, servidores, software y personal informático que hacían falta eran caros, y esto otorgaba una ventaja a los principales actores: los bancos de inversión y las corredurías bursátiles. Estas últimas iniciaron una fase de fusiones y adquisiciones compulsivas que dejaron al sector bursátil y a la Bolsa en manos de un reducido número de empresas gigantescas.
Estas empresas (Goldman Sachs, Citigroup, Morgan Stanley, UBS y otras) ya no dependían de la Bolsa para poner en contacto a compradores con vendedores, ni para proporcionar liquidez (una serie de fondos acumulados que permitían procesar los pedidos de manera fluida). El único obstáculo que había para las actividades más rentables (los mercados internos u “oscuros”, las operaciones bursátiles en grandes bloques y las operaciones bursátiles de alta velocidad) era la supervisión que llevaba a cabo la Bolsa de Nueva York. Por eso hicieron lo que siempre han hecho los amos del universo de Wall Street: cabildearon con éxito para que el gobierno tomara medidas en favor de sus intereses comerciales y lo presentaron como si fuera una obediencia inevitable a los imperativos de eficacia, progreso y modernización. En 2005, la Comisión de Valores y Bolsa (SEC por sus siglas en inglés) promulgó una serie de normas para reestructurar radicalmente la Bolsa de Nueva York según los términos que exigían las grandes empresas. Al año siguiente la antigua Bolsa de Nueva York pasó en la práctica a mejor vida.
¿Por qué debería importarnos esto? ¿Acaso no se trata de un ejemplo de gánsteres capitalistas tendiéndose una emboscada los unos a los otros? ¿De depredadores sucumbiendo ante superdepredarores? Sí y no. La Bolsa de Nueva York no está compuesta de Daniel Berrigans y Dorothy Days [activistas sociales vinculados a la Iglesia católica], eso es cierto; pero la mayoría de la actividad que tenía lugar allí estaba de alguna forma relacionada con el mundo real de la producción. Gracias a las extraordinarias velocidades que propiciaron los retransmisores de microondas (que en algunos casos alcanzan la velocidad de la luz) el volumen de operaciones bursátiles se ha multiplicado por mil y en su mayor parte son operaciones de arbitraje.
Las operaciones de arbitraje (transacciones trepidantes que aprovechan fluctuaciones minúsculas o temporales en el precio de las acciones) son socialmente inútiles. La defensa convencional de esta práctica sostiene que el arbitraje promueve una determinación eficaz del precio. Mentira y, además, las mismas grandes empresas que dicen que es verdad están también obstaculizando una herramienta verdaderamente útil para determinar el precio: el inversor informado. A menudo, los individuos o gerentes de fondos de pensiones y fondos comunes de inversión investigan en profundidad a las empresas y toman así sus decisiones de inversión. Los operadores de alta velocidad tienen acceso preferencial a información bursátil y cuando se enteran de órdenes institucionales de gran volumen pueden adelantarse (eso se llama “anticiparse a la orden”, que es la versión moderna de la ilegalizada práctica de “inversión ventajista”) y comprar o vender antes de que se emita la orden, lo que cambia el precio y les hace ganar (si esa es la palabra correcta) un pequeño beneficio. Cuando se realiza millones de veces, no solo roba mucho dinero de los fondos de pensiones y comunes (vamos, de ti y de mí), sino que también desincentiva la investigación en profundidad sobre las empresas, que es lo que de verdad mantiene la precisión en los precios de las acciones.
La fragmentación de las bolsas ha propiciado un cambio radical en el equilibrio de poder entre las grandes empresas y las bolsas que son, en teoría, las responsables de fijar las reglas según las cuales operan las primeras. En realidad, ahora las bolsas dependen completamente de las empresas, que han conseguido tantas concesiones y privilegios especiales que ya no existe ninguna pretensión de igualdad en el tratamiento que se da a los grandes y a los pequeños inversores. La oscuridad intencionada contiene numerosos ejemplos de ese tratamiento especial: suministro preferencial de datos, ‘colocar’ los servidores de clientes importantes en el parqué de operaciones, quote stuffing [una estrategia con la que se ralentiza intencionadamente el sistema inundandolo de un gran número de órdenes y cancelaciones en cuestión de microsegundos, spoofing [la introducción una orden de compra o venta que no se pretende llevar a cabo para incitar a otros participantes a invertir] y cientos de Clases Especiales de Órdenes (SOTs por sus siglas en inglés), algunas de las cuales están diseñadas por las grandes empresas y todas ellas son, básicamente, fraudes. No llegué a entender completamente todas las descripciones que hace Mattli sobre cómo funciona este nuevo modelo de operaciones bursátiles, así que me consoló leer que “un regulador jubilado con un reconocido historial de 15 años al mando de dos importantes organizaciones de regulación financiera me confesó hace poco que ya no entendía cómo funcionaban en realidad estos complejos mercados de capital”.
La consecuencia última de la fragmentación son las “plataformas oscuras” (mercados privados que no ofrecen información previa a la negociación sobre precios ni volúmenes de las órdenes). Estas plataformas, cuya intención original era prevenir la inversión ventajista, han sido diseñadas, en cambio, para facilitarla, mediante la connivencia entre sus administradores y los operadores de alta frecuencia que participan en ellas.
Mattli ofrece sus recomendaciones utilizando el enérgico tono cargado de sentido común del profesor de Oxford: ¡Hágase la luz sobre los inversores! O, de forma más prosaica, hágase que el Congreso y la Comisión de Valores y Bolsa realicen sus trabajos. Desafortunadamente, como reconoce en ocasiones, ninguno de ellos quieren hacer su trabajo. El lobby bancario está muy organizado y (sobra decirlo) bien financiado; Mattli cita a un observador de Wall Street de la década de 1970: “Los bancos… ya tienen más poder que el Congreso”. A estas alturas, la contienda ya ni existe. Y la SEC está en un lado de la puerta giratoria, en cuyo otro extremo se encuentran los grandes bancos y las corredurías bursátiles (en las que, según se dice, alguien con la actitud correcta puede ganar muchísimo dinero). Lo mismo vale rezar para que llueva en el Sáhara que para que se haga la luz sobre Wall Street.
Tras una larga lista de terrores desconocidos, casi supone un alivio regresar a otros con los que estamos más familiarizados: los problemas y dilemas de nuestro futuro digital. Hoy en día, el presente digital ya da bastante miedo, como deja patente James Bridle en New Dark Age: Technology and the End of the Future [La nueva edad de las tinieblas: la tecnología y el fin del futuro]. El libro es un agudo e informativo paseo por diez temas (ligeramente) relacionados entre sí (todos los cuales, en una encantadora muestra de vanidad, comienzan por la letra c). No existe una tesis central en la obra de Bridle, pero hay gran cantidad de información y reflexión sobre los métodos informáticos que rigen la investigación farmacéutica y sobre la fusión nuclear; sobre la curva Keeling, una gráfica que muestra la siempre creciente concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, y su relación inversa con la capacidad cognitiva humana; sobre DeepDream, un programa que ceba imágenes a unas redes neuronales y genera unos resultados sorprendentes; y sobre otros temas. Bridle se muestra sucesivamente entretenido, sorprendido o indignado, que es la manera perfecta de abordar el fenómeno devora-futuros que describe.
La prosa de Bridle puede ser lírica y amenazante al mismo tiempo. Por ejemplo:
“En algún lugar entre los yihadistas y los estrategas militares, entre la guerra y la paz, entre el negro y el blanco, se encuentra la zona gris en la que habitamos la mayoría de nosotros hoy en día. La zona gris es el mejor descriptor para un entorno inundado de hechos imposibles de demostrar y falsedades demostrables que, sin embargo, nos acosan, como si fueran zombis, mediante conversaciones, engatusamientos y persuasiones. La zona gris es el terreno resbaladizo y casi inasible en el que nos encontramos ahora mismo como consecuencia de nuestras muy extendidas herramientas tecnológicas para generar conocimiento. Es un mundo de cognoscibilidad limitada y de dudas existenciales, que es igual de terrible tanto para el extremista como para los que creen en las teorías de la conspiración. En este mundo nos vemos obligados a reconocer el limitado alcance del cálculo empírico y el escaso beneficio que ofrecen los abrumadores flujos de información”.
Directo al vídeo
El gran logro de La nueva edad de las tinieblas es un capítulo, más inquietante que nada de lo que haya leído nunca, sobre la programación infantil de YouTube. Un inmenso archipiélago de vídeos, algunos elaborados por humanos y otros por bots informáticos, compiten por el número de visitas de los niños, lo que significa, en primer lugar, que hay que atraer la atención de los algoritmos de recomendación de YouTube. A menos que tenga la suerte de que una masa crítica de niños lo encuentre y lo recomiende, la forma más segura de atraer la atención de YouTube es incluir en el título de tu vídeo el nombre de un vídeo que ya sea popular.
Por ejemplo, algo como Cars 2 Silver Rayo McQueen Corredor Huevos Sorpresa Disney Pixar Zaini Racer Plateado de ToyCollector. Es “uno de los millones y millones de vídeos sobre huevos sorpresa que hay en YouTube”. Un huevo sorpresa de chocolate que contiene un juguete en su interior, y por extensión, cualquier cosa que contenga otra cosa dentro. Por lo que parece, a los niños les gustan estos y otros vídeos en lo que se abren cajas o se desenvuelven paquetes para desvelar una sorpresa. Uno de los realizadores de huevos sorpresa con juguete dentro se alió con Cars, una taquillera película de Disney para niños. Gracias a esta feliz sinergia, Cars 2 Silver Rayo, etc. ha conseguido alcanzar los 33 millones de visitas y ha dado pie a infinitas variaciones (“millones y millones” de ellas). Y “huevo sorpresa” es solo uno de los géneros audiovisuales. También está la Familia dedo (dedos bailando y cantando versos mediocres), Aprende los colores, Peppa Pig, Cabezas equivocadas, y sus infinitos imitadores, todos siguiendo la misma fórmula, y una proporción desconocida de ellos totalmente automatizados.
¿Por qué? ¿Para qué sirve esta producción incesante de basura profunda e irremediablemente inútil? Ingresos por publicidad, obviamente. Los vídeos vienen siempre precedidos, seguidos o interrumpidos por un anuncio destinado al segmento demográfico de niños entre uno y seis años. La comisión por el anuncio se comparte entre el realizador del vídeo y el propietario de YouTube, que es Google. Es un gran negocio: los realizadores más populares de la plataforma han ganado decenas de millones de dólares. Solo Dios (y puede que Hacienda) sabrá cuáles son las ganancias reales de Google.
¿Todo este balbuceo de bebé y sinsentido infantil es al menos inofensivo? Todo lo contrario, nos informa Bridle. No importa ya la contracción de la imaginación de millones de niños (los vídeos infantiles de YouTube son tan parecidos a los cuentos de hadas tradicionales y a las historias para niños como las dos dimensiones se parecen a las tres). Peor incluso, algunos de ellos son verdaderamente tóxicos. Los personajes tienen características y formas extrañas e incomprensibles; y no pocas veces, coprofagia, sadismo, violaciones y violencia: es imposible que estas cosas no surjan en las decenas de millones de vídeos que existen, muchos de los cuales han sido realizados en las mismas condiciones que predominan en los talleres miseria o por programas de ordenador. “No se trata de la intención”, concluye Bridle, “sino de un tipo de violencia intrínseca a la combinación de sistemas digitales e incentivos capitalistas”. Claramente, también se trata en parte de la intención: eso es lo que pasa cuando haces que los niños sean un centro de beneficios.
La iniciativa, parece poderse afirmar, reside en los malvados. La cantidad y calidad de energía e invención que se destina a las infames actividades que se describen en estos tres libros podrían con facilidad acabar con la pobreza, la desigualdad, los conflictos internacionales y la crisis climática. Seguro que los infractores piensan que es más divertido dirigir el mundo que hacer contrabando de cuernos de rinoceronte o implantar programas maliciosos, ¿no? Entonces, si no puedes combatirlos, haz que se unan a ti; puede que así consigas al menos despertar su imaginación.
–––––
George Scialabba es editor colaborador en The Baffler y el autor de los libros For the Republic y What Are Intellectuals Good For?
Este artículo se publicó en The Baffler.
Traducción de Álvaro San José.
Dark Commerce. How a New Illicit Economy Is Threatening Our Future, de Louise Shelley. Princeton University Press.
Darkness by Design: The Hidden Power in Global Capital Markets, de Walter Mattli. Princeton University Press.
New Dark Age: Technology and the End of the Future, de James Bridle. Verso.
AUTOR: George Scialabba (The Baffler)

OPIO EN AFGANISTAN

Pero, ¿cómo es posible que a pesar de su prohibición mundial su consumo aumente día sí y día también y Afganistán no abandone dicho cultivo cuando sus países vecinos si lo han hecho?.
Los estadounidenses llevan 16 años en Afganistán y nunca han hecho nada en contra de la producción y el tráfico de opio, morfina, heroína y sus derivados. Al contrario, han sido totalmente permisivos y esto tiene una razón económica y geopolítica clara, y es que como dice Alfred McCoy, el opio “surgió como fuerza estratégica en el medio político afgano por parte de la CIA para financiar sus actividades y hoy en día se mantiene”. Es por ello por lo que Ahmed Wali Karzai, hermano del anterior presidente de Afganistán, fue acusado de colaborar con la CIA y controlar negocios de heroína.
Las críticas y las presiones internacionales que recibió el gobierno estadounidense hicieron buscar una solución a la problemática del opio, y es por ello por lo que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) desarrolló un listado de los productos que podría producir Afganistán y sustituir la producción de opio. El más rentable, indicaban, sería el cultivo de algodón ya que podría prosperar en tierras afganas, pero al enterarse los productores de algodón estadounidense pusieron todas las trabas posibles a que este mercado prosperase puesto que le podría hacer una importante competencia. Este lobby impidió que Afganistán tomase un nuevo rumbo económico.
El opio es igual que cualquier otra materia prima que tenga una alta demanda, el mercado del opio esta valorado sobre los setenta mil millones de dólares, diez menos que el mercado de diamantes. El opio, es una materia prima más que si se controla permite dominar todo su mercado. El control de Afganistán implica el dominio del 90 por ciento del mercado mundial del opio.

¿Hipocresía social? ¿te incluyes?

Recientemente ví un documental donde en Madrid unos periodistas localizó un particular dueño de 205 apartamentos… no voy a evaluar lo moral que es eso ante una situación donde tantas personas están desauciadas o no pueden acceder a comprar una vivienda. A este señor le preguntaron en concreto el motivo por qué cobraba el alquiler de unos apartamentos que tenía que eran especialmente pequeños y en un edificio en malas condiciones de conservación. Él respondió, «porque siempre hay quien lo pague». Le preguntaron que si tenía todos sus apartamentos alquilados, y sí respondió. Le preguntaron dónde vivía, y dijo que en uno de ellos en Madrid, y de tamaño mediano ya que era soltero. Le preguntaron y si gana tanto dinero porqué no se permite el bajar los precios a los inquilinos. Y su respuesta fue, «pero qué disparate dice, ¿porqué bajar precios?»

Esta historia real no es la única de este tipo. Hay tanta gente que gana tanto dinero que no percibiría deterioro en su modo de vida si percibiera menos, pero psiscológicamente percibir menos dinero pudiendo recibir más es algo para estas personas insoportable.

No les podemos criticar, usted en su lugar es más que probable que hiciera lo mismo. Lo que hace este señor (ganar mucho más dinero del que pretende gastar) y usted en criticarle es precisamente lo que el Sistema de control social pretende y así lo programa mediante todos sus medios.

Por lo menos mira hasta la mitad este documental y después nos opina.

Por lo menos mira hasta la mitad este documental y después nos opinas.

Publiée par Cagamos sur Lundi 6 avril 2020
Importante reflexionar este vídeo
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O muere el capitalismo salvaje, o muere la Naturaleza

Autor anónimo

O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilización humana
Publicado en 4 abril, 2020
O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilización humana
Autor anónimo, fuente desconocida

Empezaré aclarando que no soy comunista. Los reaccionarios, ultraconservadores le tienen mucho terror a estos títulos y casi siempre, ante la falta de argumentos sólidos, terminan repitiendo y adjudicándonos calificativos que sólo han escuchado, pero que en la mayoría de los casos, desconocen su significado. Soy un demócrata con ideas republicanas.
Todo el mundo habla del libro “La riqueza de las naciones” de Adam Smith, el escocés que logró articular con sus ideas los pilares de la Economía Moderna que le dio paso al capitalismo moderno. Sin embargo, muy pocos hablan sobre el otro libro del mismo autor, “Teoría de los sentimientos morales”; que hace una crítica muy puntual a la conducta de la avaricia humana. Conociendo ya la historia desde la Secundaria, vemos que el prólogo de la misma tuvo su origen cuando el feudalismo fue sustituido por este nuevo modelo económico.Principios para arrancar el clima de manos del capitalismo salvaje
La configuración social de la “Teoría de los sentimientos morales” y “la armonía del mercado” de las riquezas de las naciones; es en sí una dicotomía que se concatena con la sociedad; todo ésto sin olvidar la famosa “mano invisible” que mueve ese mercado.
El 20 de enero del año 2009, Barack Obama es juramentado Presidente número 44 de Estados Unidos; recuerdo muy bien su discurso. Obama recibía un país en bancarrota, epicentro de una gran recesión mundial. He aquí un pequeño fragmento de su gran discurso: “Pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede salirse de control, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando solo favorece a los que ya son prósperos”.
Más que un discurso, fue una gran reflexión; el mercado había quedado a merced de los hombres que no tienen sentimientos morales, ni empatía por la humanidad; el mundo entero fue estremecido por el flagelo de la avaricia humana, y la economía mundial cayó de rodillas ante una dura recesión. La obsesión del oro negro, llevó a George W. Bush a invadir y a atacar Medio Oriente, la zona donde se encuentran las mayores reservas de petróleo.
El mundo jamás olvida el pretexto barato con el que justificaron la invasión a Irak: aseguraban que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva. La ONU, de forma deliberada, avaló la invasión. Sin embargo, en el 2010, Julian Assange, fundador de Wiki Leaks, reveló la verdad de lo sucedido y dejó al desnudo la colosal mentira tarifada que los medios de comunicación le habían contado y hecho creer al mundo.
En los archivos que se filtraron, se registraba la muerte de más de 100 mil personas, de las cuales el 70% eran civiles. Jamás olvidaré las palabras de Assange: “La primera víctima de la guerra es la verdad”. Ese 22 de octubre de 2010, se caía ante el mundo la muralla de la mentira tarifada.
En los últimos doscientos años, nos hemos consumido la energía fósil concentrada de nuestro planeta desde sus orígenes. La danza del capitalismo salvaje va dejando a su paso la destrucción acelerada de los recursos naturales del planeta, la explotación inhumana del hombre y la manipulación de la mente humana para que éste, de forma sistemática, se convirtiera en un rehén de las sociedades de consumo, y sin darse cuenta se convierta en el arma de su propia autodestrucción.
La nueva pandemia ha quitado el velo ilusionista y el maquillaje hipócrita de la Civilización. La Italia de Rómulo y Remo, de los Césares, de Marco Polo, de Leonardo Da Vinci, de Galileo Galilei, de Luciano Pavarotti, de Benito Mussolini, de Silvio Berlusconi, de Andrea Bocceli, de Roberto Baggio, de Paolo Maldini, de Gennaro Gattuso; la Italia que pagó el fichaje más caro de su historia por el portugués Cristiano Ronaldo, 122 millones de euros; sí, esa misma Italia tuvo que desconectar la respiración artificial de sus ancianos, para luego verlos morir.
Y que no pudo responder de la misma forma como cuando organizó el mundial de fútbol de Italia 90; porque su sistema de salud expiró en los brazos del capital privado, haciendo de la salud una mercancía. Lo mismo está sucediendo con España, un país que presume de una monarquía; que se ha convertido en un adorno costoso para un país que no tiene camas para atender a sus pacientes.
La pandemia ya llegó a la «gran nación del Norte»; pero en los 100 primeros días de gobierno, el Presidente número 45 de Estados Unidos, Donald J. Trump, ya había destruido el sistema de salud que había dejado su antecesor.
Las consecuencias ya se están sintiendo; los arrebatos de un líder que anda por el vecindario de la aldea global, ufanándose de su “hegemonía o supremacía” -así como se llama el libro de Noam Chomsky-, están llevando a la gran nación del Norte, como lo expresó hace unos días el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, «a que su democracia y economía estén amenazadas por un segundo periodo presidencial de Trump en la Casa Blanca”.
La crisis del coronavirus ha puesto en aprietos a Trump, ya que el haber minimizado esta pandemia le está pasando una factura en la economía, porque la Bolsa de Valores se ha desplomado en estas dos últimas semanas, y existe un alto riesgo de que la factura se extienda al mes de noviembre, en las elecciones.
La pandemia le quitó el antifaz al modelo económico de las naciones más poderosas del planeta (Estados Unidos y China), y en el caso de Italia y España, ambos países miembros de la OTAN, que maneja un presupuesto de casi dos mil millardos de dólares, se vieron como los más pobres del barrio, que fingían ser ricos, pero no tenían ni donde caerse muertos.
La realidad ha quitado el efecto de la anestesia del capitalismo salvaje; y ha puesto sus cartas sobre la mesa. Ha llegado la hora de replantear y de humanizar este modelo económico; y hacernos el siguiente planteamiento: O muere el capitalismo salvaje, o muere la civilización humana.
“Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes”. No podemos seguir viviendo en un planeta donde más del 80% de la riqueza está concentrada en el 1% de la población. Me resisto a defender con mi silencio un indefendible y despiadado statu quo que concentra la riqueza de nuestros recursos naturales y medios de producción en pocas manos, capaces de derramar sangre inocente por mantener intacto ese statu quo.
No puedo defender este statu quo que privatiza el agua, la salud, la educación, el viento, el sol. Derechos Humanos universales que se han convertido en mercancías, que se encuentran solo al alcance de una minoría rapaz, voraz e insaciable, mientras las grandes mayorías invisibles solo participan en los procesos electorales, disfrazados de democracia.
Una gran realidad de todo lo que pasa a nivel mundial es que nos quieren tener controlados, a los vulnerables del planeta Tierra, porque la avaricia y la ambición y ansias de poder los tiene enfermos.

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El Caudillo, Francisco Franco

Como portal de reflexión no defendemos nada, sólo exponemos datos objetivos, investigaciones y serias opiniones con el objeto de estimular su actitud crítica-reflexiva para estimular su desarrollo hacia una mejor persona, desarrollando así su consciencia, como antesala de su elevación espiritual.

Anónimo

Reflexionemos:

Cuando murió Franco llegó la Democracia, nos dijeron que eramos libres, y nos lo creímos.

Cuando llegó Felipe González nos dijeron que eran de izquierdas y nos lo creímos.

Cuando nos metimos en la Unión Europea proclamaron que éramos europeos de primera categoría y nos lo creímos.

Cuando eliminaron toda la industria del pais, y nos convertimos en el bar, el prostíbulo, y la playa de Europa, nos aseguraron que eso era progreso y nos lo creímos.

Cuando Felipe y Aznar nos convencieron que los españolitos no éramos sucios obreros, sino flamante clase media (a golpe de créditos e hipotecas) nos lo creímos.

Cuando Aznar privatizó las empresas públicas rentables para sus amigos, nos prometió que seríamos todos ricos, y nos lo creímos.

Cuando liberalizaron el suelo, y el dinero salía de los ladrillos a pelotazo limpio, nos hicieron pensar que éramos ricos, y nos lo creímos.

Cuando la crisis estalló, nos hicieron pensar que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos lo creímos.

Cuando recortaron y privatizaron la Sanidad, Educacion, Pensiones y Servicios sociales nos convencieron que estaba mucho mejor gestionado así, y nos lo creímos.

Cuando cobrabamos 730 euros al mes, los trabajos se los llevaban a China, y que si no trabajábamos por esa miseria vendría un inmigrante y nos robaría nuestro pan, nos lo creímos.

Cuando el 15M surgió y derivó en politica nos dijeron que eran Eta, hippies y Venezuela, y nos dieron banderas (hechas en China) para los balcones y nos lo creímos.

Cuando tuvimos las televisiones, medios e Internet, nos dijeron que disponiamos de toda la información necesaria para ser libres y no tontos, y nos lo creímos.

Cuando llegó un virus y nos advirtieron, despues de la gripe aviar, nos sentimos muy listos y esta vez no nos lo creímos…

Cuando vimos enfermar a la gente, a comprobar que faltaba prevision, material, hospitales y personal, porque todo se había recortado al ser más rentable (¿para quien?), vimos que la pandemia era real, nos acojonamos y nos la creímos.

Cuando necesitamos mascarillas, alcohol y respiradores no pudimos fabricarlos, porque somos el bar, la playa y el prostibulo de Europa, solo tenemos banderas en los balcones y la industria está en China para abaratar costes… nos dijeron que la culpa era del Gobierno actual, y nos lo creímos.

Cuando nos llegaron bulos cuñados, odio, y manipulacion aprovecharon nuestro miedo, inseguridad y dolor, enfureciéndonos y caceroleando, y nos los creímos.

Cuando tras meses de cuarentena, cientos de miles de fallecidos, y la economia de la clase media, autónomos y obreros esté en la ruina, nos dirán que llegan tiempos duros y de sacrificio, y nos lo creeremos.

Cuando la economía de mercado funcione de nuevo, nos dirán que los salarios tienen que ser miserables por el bien del pais, que hay millones de personas desesperadas por sobrevivir, así que tocan lentejas… y nos lo creeremos.

Cuando nos vociferen que la democracia no sirve de nada, que hay que cerrar fronteras, porque lo de fuera es malo, que la gestión que hicieron los rojos de la crisis fue una mierda, y que hay que votar a los «patriotas» que han llenado el caos de olorosa excrecencia, odio visceral, y mucha bandera, nos lo creeremos.

Cuando ganen esos «patriotas» dirán que la culpa de todos nuestros males, de que estemos en la miseria por la pandemia es de los extranjeros, y los gays, y las mujeres, y los cientificos, y los artistas, y de la educación, de la libertad y el libertinaje, y de los intelectuales… Y nos lo creeremos.

Y cuando no queden democracia, ni servicios públicos, ni libertades, ni opiniones, los de arriba estaran en sus mansiones con grandes banderas, y los de abajo seremos esclavos. No podremos protestar, ni pensar, ni ser libres, ni sentirnos mejores que nadie, porque no quedará nadie que esté por debajo de nosotros. Recapacitaremos y veremos que todo lo hicimos mal, votamos mal, nos cabreamos mal, y nos creimos superiores y listos cuando no lo éramos.

Y sabremos que hemos jodido el pais, el mundo y el planeta, a nuestros hijos y nietos, bisnietos…

Es posible que intentemos rebelarnos, y no podremos, porque ya estará prohibido pensar, disentir, ser diferente, porque seremos ovejas en un rebaño cuidado por hienas camino del matadero… y será demasiado tarde para creer nada… bueno, si… creeremos una cosa: 

que hemos sido idiotas, cobardes, iletrados, cuñados, inmaduros, engreidos, clasistas, racistas, machistas, homofobos, terraplanistas, estupidos, humanos en fin… y por fin nos lo creeremos, pero ya será tarde, muy tarde para volver atrás.